Más competencia, no a los monopolios

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Ruth Zavaleta Salgado 14/03/2014 02:10
Más competencia, no a los monopolios

Este 15 de marzo se celebrará el Día Internacional de los Derechos de los Consumidores, que, impulsado por organizaciones de la sociedad civil, retoma las directrices que marcó la Organización de las Naciones Unidas en 1985 al afirmar derechos básicos de los consumidores: de satisfacción de las necesidades básicas, de seguridad, de información, de elección, a ser escuchado/a, a la reparación, a la educación de los consumidores, y a un medio ambiente sano. Frente al viejo paradigma donde el prestador del servicio o el bien era el eje central, ahora es el consumidor sobre el que se construye el entramado institucional y normativo.

¿Cuántas personas nos sentimos frustradas por la existencia de un solo prestador de servicios o bienes, con precios altos y mala atención? Comparar nuestros precios o calidad de los servicios de internet, telefonía o televisión por cable frente a los del mundo es frustrante, y así sucede en otros temas. Si bien el consumidor debió ser el objetivo básico de nuestras normas de regulación de la competencia económica, y no el mercado solamente, ahora éstas se construyen para beneficiarlo.

En boca de los principales actores económicos de nuestro país se encuentra la propuesta de Ley Federal de Competencia Económica que recientemente envió al legislativo el presidente de la República, Enrique Peña Nieto. De acuerdo con el artículo 28 constitucional en México “quedan prohibidos los monopolios, las (sic) prácticas monopólicas, los estancos, las exenciones de impuestos en los términos y condiciones que fijen las leyes”. La última Ley Federal de Competencia, publicada el 24 de diciembre de 1992 y reformada el 9 de abril de 2012, es la norma actual que reglamenta dicho artículo.

La propuesta del Ejecutivo, que abrogará a la de 1992, modifica paradigmas esenciales: la Comisión Federal de Competencia Económica adquiere autonomía, personalidad jurídica y patrimonio propio y se le declara independiente en sus decisiones y funcionamiento (art. 10); se separa, en la iniciativa de ley, a la autoridad de resolución de la investigadora al adquirir ésta autonomía de gestión técnica y de decisión sobre su funcionamiento y resoluciones (art. 26); se amplía el espectro de las conductas anticompetitivas (monopolios, prácticas monopólicas, concentraciones ilícitas, barreras a la libre concurrencia y competencia económica, y demás restricciones al funcionamiento eficiente de los mercados), y ofrece procesos más cortos al limitar el número de recursos a interponerse.

En septiembre del año pasado, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), a través de su secretario general, José Ángel Gurría, entregó al gobierno mexicano una serie de recomendaciones, entre las que incluyó la necesidad de revisar y reformar las leyes que restringen la competencia económica y para lograr la independencia de los organismos reguladores. Un dato da cuenta del perjuicio que los monopolios generan: de acuerdo con la OCDE, 30% del gasto familiar se realiza en mercados con baja competencia y donde los precios son 40% más altos.

Un viejo modelo, heredado de las visiones del Estado benefactor, redujo la idea de “competencia” a un instrumento del “capitalismo depredador”, donde era “el pueblo” quien perdía siempre. Los diversos ejemplos que el mundo experimenta demuestran que la competencia —y su regulación— hacen más eficiente la producción y permite proveer de nuevos y mejores productos a menores precios. En otras palabras, la competencia regulada ofrece mayores beneficios al consumidor. Un documento de la misma OCDE, publicado en 2011, describió varios ejemplos de los beneficios de la competencia al consumidor: en los mercados de EUA, Hausman y Liebtag, se advirtió que una mayor competencia en tiendas de abarrotes y otros minoristas obligaba a tiendas como Walmart a reducir sus precios entre 10% y 25% para poder atraer a nuevos consumidores. Evidentemente eso favorece al consumidor.

La nueva Ley Federal de Competencia tiene un atributo muy importante: busca dar mayores oportunidades a las pequeñas y medianas empresas (que son fundamentales para la generación de ofertas de trabajo), es decir, se trata de tener un nivel adecuado desde donde se inicie la competencia de manera equitativa.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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