Indispensables las leyes secundarias

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Ruth Zavaleta Salgado 31/01/2014 02:31
Indispensables las leyes secundarias

Los primeros tres periodos de sesiones (dos del primer año de ejercicio y uno del segundo) de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados definieron una nueva visión del Estado mexicano al aprobarse reformas constitucionales fundamentales: educativa, laboral, político-electoral, energética, de telecomunicaciones, financiera y hacendaria, de cartas ciudadanas, código penal y en materia social (seguro de desempleo y para adultos mayores), entre otras. Ahora el segundo periodo del segundo año de ejercicio plantea la creación de más de 50 leyes secundarias y reglamentarias que concreten los cambios constitucionales (tan sólo en materia energética hay 32 que tienen que  aprobarse).

La planeación económica del Ejecutivo federal y de diversos analistas advierten que el crecimiento previsto para este año será de 4.1% y para 2015 de cinco por ciento. Parte medular de esta apuesta radica en la eficiencia de los legisladores para lograr los cambios que ya no requieren una mayoría calificada, pero sí una mayoría simple y un alto nivel de acuerdos. Es decir, tal y como lo mencionó el propio secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en la plenaria de los grupos parlamentarios del PRI y del Verde Ecologista de México: la tarea todavía no está concluida. Pensemos un caso particular: la Reforma Energética recién aprobada perfila un esquema competitivo para Pemex, y es en las leyes secundarias donde se concretará su autonomía presupuestal, financiera, administrativa y de gestión; se creará su nuevo régimen de suministro y de competencia para su transformación estructural organizacional, la modificación de su gobierno corporativo y la definición de las estrategias, inversiones, proyectos y la asignación de recursos para tener la visión que perfila la institución productiva de los mexicanos.

La semana que concluye, los diversos grupos parlamentarios afinaron sus agendas y analizaron las cargas de trabajo para poder cumplir con las más de 100 leyes que se tendrán que debatir y aprobar en un lapso de tres meses. Las reformas a leyes secundarias o creación de las nuevas tienen como ejes: el impulso a la productividad, la competitividad y el empleo; la concreción del sistema de impartición de justicia y la defensa de los derechos humanos; el sistema de salud y bienestar social, y el fortalecimiento del régimen político y el sistema electoral. Si se pensaba que el ritmo de trabajo de la Cámara de Diputados disminuyera, no será así.

Entre las listas de cada rubro se encuentran las de telecomunicaciones y radiodifusión, energética, de responsabilidad hacendaria, del registro público inmobiliario y catastro, en materia de derechos humanos, el Código Nacional de Procedimientos Penales, del sistema de justicia para adolescentes, del sistema de seguridad social universal (pensiones, ahorro para el retiro, seguro de desempleo), de protección para personas con trastornos del espectro autista y la reglamentaria para la Fiscalía General de la República.

Además, se encuentran las referentes al tema político-electoral (que será promulgada esta misma semana por el presidente Enrique Peña Nieto): ley de partidos políticos, organismos y procedimientos electorales, delitos electorales y de propaganda gubernamental. Las de candidaturas independientes y de participación ciudadana, como son la de iniciativa ciudadana y preferente, consulta popular, reglamentación de candidaturas independientes y derecho de réplica.

En suma, la construcción de la reglamentación de las reformas constitucionales ocupará gran tiempo del trabajo legislativo del periodo que se inicia mañana. Sin embargo, el problema principal del Poder Legislativo sigue latente: cómo hacer que los ciudadanos perciban el trabajo de los legisladores con un resultado concreto para su vida cotidiana. Para mediados del año, todo un marco institucional estará en marcha para que en los próximos años esta visión de Estado impulsada por el Congreso de la Unión y el Ejecutivo federal se consolide.

Por esa razón hay coincidencia de los diferentes actores políticos de que el trabajo legislativo se tiene que acelerar, ya que es necesario que la gente en la calle palpe los beneficios que emanarán de estos cambios jurídicos que respaldan la política pública del nuevo Estado mexicano, que se trata de impulsar desde la visión de los tres poderes de la nación y principalmente, desde las diferentes fuerzas políticas que integran el sistema de partidos.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

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