Día internacional para la reducción de los desastres

Escribir estas líneas resultó difícil porque, en el contexto de las reuniones que se han tenido en la Cámara de Diputados con algunos secretarios del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto por la glosa se presentó ante el pleno el secretario de Hacienda y ante ...

Escribir estas líneas resultó difícil porque, en el contexto de las reuniones que se han tenido en la Cámara de Diputados con algunos secretarios del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto (por la glosa se presentó ante el pleno el secretario de Hacienda y ante comisiones unidas los de Educación, de Desarrollo Social y de Gobernación), son muchos los temas que resultan importantes de conocer y analizar pero, en continuidad a lo escrito anteriormente sobre los desastres naturales y, considerando que entre 2001 y 2009 la Asamblea General de la ONU promovió la fecha del 13 de octubre como el día destinado a promover la conformación de estrategias y fomentar una cultura para reducir los desastres, es que me parece importante mencionar las respuestas del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, respecto a este tema.

En el mundo moderno conocemos desastres terribles: tsunamis en Indonesia (2004) y Japón (2011); el huracán Katrina en Nueva Orleans (2005); inundaciones en Tailandia (2011) y los huracanes Manuel e Ingrid, en México, durante este año. Es imposible para los seres humanos evitar la existencia de estos fenómenos, pero lo que sí podemos hacer es prevenir su impacto en la vida de las personas y especies y mitigar la destrucción de la infraestructura a través de la cual realizamos nuestras actividades.

La capacidad de los estados para hacer frente a los desastres tiene mucho que ver con el grado de conocimiento científico que se tiene de los fenómenos naturales —tecnologías para monitorearlos y alertas tempranas— y con la protección que podemos construir para evitar muertes y afectaciones humanas, sobre todo en zonas donde habitan grupos de población en condiciones de pobreza. Es por ello indispensable que dejemos de responsabilizar al Cambio Climático y calificar de “atípico” todo fenómeno natural y nos dediquemos a construir las instituciones y estrategias de protección civil para reducir el impacto que tienen.

En México necesitamos reconocer que tenemos deficiencias en las normas y programas de protección civil y en el desarrollo de nuestras tecnologías a través de las cuales miramos la naturaleza. En materia de prevención, hemos dejado pasar años que ahora nos tocan a la puerta cobrando vidas. Por eso, el día de ayer recibimos con beneplácito la información del titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Osorio Chong, ante las Comisiones Unidas de Gobernación y Seguridad Pública de la Cámara de Diputados (en el contexto de la glosa) acerca de que ya está en marcha el “redireccionamiento de la política de protección civil que deberá reforzar la prevención de desastres y la gestión de riesgos como elemento central”.

Con una nueva política de coordinación nacional, el titular de la Segob dijo que ya se está elaborando “el Atlas Nacional de Riesgos, que debe incluir la homologación de todos los atlas desarrollados por los estados y municipios, para identificar las vulnerabilidades a las que está expuesta la población… y en la integralidad del Sistema Nacional de Alertas de Fenómenos Naturales y antropogénicos”.

En México, el redireccionamiento de las políticas públicas en materia de protección civil y otra que tiene que ver con la prevención es un tema que no debe posponerse porque está demostrado el alto impacto económico que generan los fenómenos naturales como las tormentas, tornados, ciclones y la posibilidad creciente de pérdida de vidas y la reducción de la exigua riqueza que las poblaciones afectadas generaron durante décadas.

La solidaridad y ayuda material y económica que las personas han prestado a las poblaciones damnificadas por los recientes fenómenos naturales es muy importante, pero no está de más recordar que voltear la mirada a la prevención en el próximo presupuesto

—pese al costo que algunos consideran oneroso— es mejor para preservar la vida de los seres humanos y es una obligación global que los estados deben asumir con toda responsabilidad, como lo señaló  Miguel Osorio Chong durante su presentación ante los integrantes de la Cámara de Diputados.

                *Maestra en derecho constitucional por la UNAM

                ruthzavaletas@hotmail.com

Temas: