La comparecencia de Gobernación
La próxima semana continuando con la glosa del Primer Informe de Gobierno estará en la Cámara de Diputados el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para describir los avances en materia de política interna de los últimos nueves meses. La presentación ...
La próxima semana —continuando con la glosa del Primer Informe de Gobierno— estará en la Cámara de Diputados el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para describir los avances en materia de política interna de los últimos nueves meses.
La presentación del secretario está matizada por una serie de acontecimientos que no necesariamente están dentro de esta glosa, por ejemplo, los fenómenos meteorológicos. En estos días los costos aún están lejos de ser cuantificados, mientras más baja el nivel del agua, más descubrimientos se hacen de las víctimas humanas y de los daños materiales. La experiencia no es nueva y las medidas para prevenir este tipo de fenómenos tienen la ayuda de la ciencia y los avances de la tecnología para hacerlo, sin embargo no ha sido suficiente.
En México ya tuvimos fenómenos naturales devastadores: en 1988, el huracán Gilberto afectó a los estados de Campeche, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Quintana Roo y Yucatán, dejando pérdidas económicas por más de 766 millones de dólares; en 1997, Paulina dañó a Oaxaca y Guerrero, principalmente, con pérdidas por más de nueve mil millones de dólares. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres en los últimos diez años los daños y pérdidas en el sector de vivienda rebasan los 22 mil millones de pesos; en el sector educativo fueron dañadas 20 mil unidades de enseñanza; en el sector salud, 914 millones, y en carreteras, 914 millones de pesos. En estos diez años el Fonden (Fondo de Desastres Naturales) invirtió más de mil 854 millones de pesos, cifra insuficiente para reactivar lo destruido. México requiere de solidaridad interna y de promover las condiciones económicas para ayudar a los damnificados.
Nuestro país cuenta con una Red Nacional de Radares Meteorológicos, la cual está a cargo del Servicio Meteorológico Nacional, ésta se conforma por 13 radares Doppler, lo que permite conocer la velocidad y dirección del fenómeno, sin embargo, a decir de algunos jóvenes científicos de la UNAM, como el doctor Víctor Manuel Velasco, ésta no es una red homogénea y varios de esos radares no proporcionan información, en particular el radar que está situado en Acapulco. De hecho este mismo científico advirtió, desde junio pasado, que existirían este tipo de fenómenos, lo que sucedió en Guerrero y otros estados ha sido mencionado como “lluvia en abundancia”, pero habría que reflexionar quizá que, aun cuando no necesariamente el fenómeno se desarrolló plenamente como huracán, la lección aprendida es que, aún sin hacerlo, las lluvias provocadas son capaces de hundir cualquier país y, entonces, habría que redefinir nuestras reglas de prevención y de emergencia.
El Sistema de Alerta Temprana (Siat) es un conjunto de herramientas para reducir los desastres, por lo que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha informado que más de 70% de los países requiere desarrollar y fortalecer capacidades básicas como redes de observación hidrometeorológicas, sistemas de pronósticos y sistemas de comunicación para asegurar el establecimiento del Siat de forma efectiva. Entre las amenazas a los cuales se aplica el Siat para México y América Latina son: inundaciones, deslizamientos de tierra, huracanes, volcanes, sismos, tsunamis, incendios forestales, fenómenos del niño y la niña, entre otros. Estos fenómenos naturales causan grandes pérdidas humanas, destrucción de la infraestructura social, económica y cambios en los ecosistemas.
Por estas razones, más allá de que el o la presidenta de la Comisión de Protección Civil de la Cámara de Diputados participe en la entrega de los apoyos económicos y materiales que de ahí se recolecten, tiene que impulsar un proyecto de discusión de fondo de las leyes secundarias e incluso de la Norma Suprema para incorporar la prevención de desastres como una política de Estado que inicie desde el Poder Legislativo, ya que todos estos rubros requieren de planeación y no sólo de monitoreo, sino de infraestructura y tecnología adecuada que tiene que plasmarse desde el presupuesto que año con año es aprobado.
Por su parte, este fenómeno meteorológico modificó el escenario en el que el secretario de Gobernación dará cuenta de sus quehaceres, pero es una oportunidad para fortalecer la coordinación con la Cámara de Diputados en este tema.
*Maestra en derecho constitucional por la UNAM
