A tres años del T-MEC: una idea norteamericana que da resultados
En los últimos días se conmemoraron varias fechas importantes para Norteamérica. El sábado pasado, acompañamos la celebración del Día de Canadá, cuya confederación cumplió 156 años a partir de la Ley de la América del Norte Británica de 1867. Por su parte, ...
En los últimos días se conmemoraron varias fechas importantes para Norteamérica. El sábado pasado, acompañamos la celebración del Día de Canadá, cuya confederación cumplió 156 años a partir de la Ley de la América del Norte Británica de 1867. Por su parte, Estados Unidos festeja hoy 247 años de su Declaración de Independencia, marcando la separación de las trece colonias de la Gran Bretaña. Tuve el privilegio de asistir a ambas fiestas nacionales y extender las felicitaciones de México en representación del presidente López Obrador y de la canciller Alicia Bárcena.
Ambas celebraciones se suman al tercer aniversario de la entrada en vigor del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). El camino hacia la renegociación del acuerdo internacional más importante de la región, y uno de los principales a escala global, fue complejo e incierto. No obstante, la aprobación casi unánime del acuerdo comercial regional ha generado resultados positivos innegables para los tres países.
El T-MEC da certidumbre a partir de reglas claras para los países de la región. Ha sentado las bases de un comercio más justo que busca democratizar la riqueza que genera el comercio norteamericano. También es la base para que Norteamérica, y México en particular, reciba mayor inversión extranjera directa. En ese sentido, tras la irrupción del covid-19, el T-MEC ha sido la piedra angular de la recuperación postpandemia.
El impacto que el T-MEC ha tenido en los flujos comerciales en los tres países —y, por tanto, en el bienestar de millones de personas mexicanas, canadienses y estadunidenses— es claro. En 2022, el comercio en la región rebasó la cifra de 1.5 billones de dólares. Ese mismo año, el volumen intercambiado entre México y Estados Unidos equivalió a cerca de 800 mil millones de dólares —una cifra que es mayor a la economía de muchos países. En 2023, con la excelente cooperación que hemos cultivado con Washington y Ottawa, sobrepasaremos estos montos.
A través del T-MEC, el objetivo de integrarnos y crecer como región se ha materializado. Hoy, México y Canadá hemos desplazado a cualquier otro país como los principales socios comerciales de Estados Unidos. A su vez, México también ha aprovechado los beneficios que brinda el tratado. Por ejemplo, por primera vez somos el principal exportador de vehículos a Estados Unidos, por encima de Japón e, incluso, más del doble de las exportaciones alemanas. La ratificación de este instrumento beneficia a todos los participantes de la economía regional, desde sindicatos y trabajadores hasta las pequeñas y medianas empresas mexicanas que ahora pueden exportar sus mercancías a Estados Unidos y Canadá con mayor facilidad.
A través del T-MEC, los tres países y sus actores económicos cuentan con mecanismos claros y veloces para la resolución de controversias, esperables en virtud de la dimensión y complejidad económica de los tres países. Del mismo modo, el texto incluye consideraciones ambientales y laborales, así como estipulaciones con respecto al comercio electrónico que no eran parte del previo TLCAN de 1994. En ese sentido, el T-MEC es también un acuerdo comercial de vanguardia.
El acuerdo comercial norteamericano es uno de los pilares de la economía nacional, pues las exportaciones de México a Estados Unidos y Canadá son centrales para nuestro producto interno bruto. Este instrumento permite que las cadenas de suministro relocalizadas hacia nuestro país sean más resilientes y tengan una mayor integración con los mercados de la región. Además, la certidumbre que brinda el T-MEC, junto con nuestros indicadores macroeconómicos sumamente positivos, ha posicionado a México como un destino ideal para la inversión y el comercio.
En otras palabras, México aprovecha las oportunidades económicas y geopolíticas que se presentan anclados en el T-MEC. A tres años de su entrada en vigor, la idea norteamericana muestra no sólo vigencia, sino también resultados palpables en favor de nuestras sociedades y la economía de la región.
