Un viaje cualquiera a La Habana…

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Ricardo Pascoe Pierce 06/01/2014 02:21
Un viaje cualquiera a La Habana…

El presidente Peña Nieto viajará a Cuba a finales de este mes de enero para asistir a la próxima Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) a efectuarse, como dice el comunicado oficial, “entre el 25 y el 29 de enero en La Habana…”.  La Celac se formó en una reunión efectuada en México el 23 de febrero de 2010, bajo la conducción del entonces presidente Calderón. Su intención era lograr la reunión de todos los países de la región, excluyendo expresamente a Estados Unidos y Canadá. Celac es vista por algunos países de la región como la alternativa natural a la Organización de Estados Americanos (OEA).

El presidente Maduro, de Venezuela, acaba de alertar sobre la Cumbre que “Estados Unidos intriga para que no se realice la reunión (de Celac)…”, aunque luego precisó que “(EU) promueve un ambiente hostil entre los países participantes…” para concluir que “la Cumbre… será histórica en nombre de Chávez y Martí…”. ¿Qué podría estar haciendo Estados Unidos con relación a la Cumbre en Cuba?

Probablemente está haciendo lo que siempre ha hecho ante estas reuniones, especialmente cuando se efectúan en Cuba: presionando a los diversos mandatarios de países cercanos a ellos que se reúnan con grupos y líderes disidentes en la isla y que denuncien abusos a los derechos humanos en sus discursos oficiales.

El primer mandatario mexicano en reunirse con la disidencia cubana, por presiones de Estados Unidos cuando se negociaba el contenido del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), fue Carlos Salinas, quien recibió a líderes de la disidencia cubana radicada en Miami, en su residencia oficial en México. Le siguió Zedillo quien, durante su discurso en la Cumbre Iberoamericana efectuada en La Habana, condenó la violación a los derechos humanos por parte de regímenes autoritarios, mientras su canciller, Rosario Green, se reunía con la disidencia en la residencia del embajador. La respuesta de Fidel fue afirmar que los niños mexicanos saben más de Mickey Mouse que de sus héroes nacionales. Fox se reunió con disidentes en las oficinas de la embajada de México en Cuba, no en la residencia. Después de vaivenes múltiples, la respuesta cubana fue divulgar el “comes y te vas”.  Calderón evadió el tema con un método muy simple: nunca visitó la isla.

Peña Nieto tiene el problema encima.  ¿Cederá a las presiones de Washington o adoptará una postura pasiva frente al gobierno cubano? Una posibilidad es que ya se negoció el asunto con Cuba. A cambio de la condonación de la deuda cubana con el gobierno de México, el mandatario mexicano, o su canciller, podrán reunirse con la disidencia sin provocar olas más allá del hecho mismo. ¿Condonación a cambio de disidentes?

Y, ¿qué dirá el mexicano en su discurso oficial? Hasta ahora, la narrativa emanada de la SRE es que la relación con Cuba se “reencauzó” después de los disparates panistas en la materia. Pero, tanto Salinas como Zedillo (especialmente este último) rompieron filas con la “amistad histórica entre las dos revoluciones”. El rompimiento se debe a que México se realineó en el mundo ante la caída de la URSS. El TLC con EU y Canadá fue un cambio estratégico de México ante el mundo, no simplemente comercial. Hasta el día de hoy, México sigue mirando hacia el norte, y no hacia el sur, por más habladurías nacionalistas que se escuchan. La Reforma Energética lo confirma.

Lo recomendable sería que se tuviera un algo más sustancioso para equilibrar las cosas. Ese algo más podría ser una asociación estratégica en materia energética entre Cuba y México. En tiempos de Fox, Cuba le ofreció a Pemex operar una refinería abandonada ubicada en Cienfuegos. Mi recomendación en el momento, como embajador de México en Cuba, fue que era importante aceptar la oferta por su ubicación estratégica sobre las rutas de tráfico marítimo mercantil entre Europa, el Caribe y Sudamérica. Fox y su canciller se negaron a aceptar la oferta cubana, por razones ideológicas y sus compromisos con Washington, que hoy parecen producto de la miopía, no de una visión estratégica ni del interés nacional. En la actualidad, Venezuela opera la refinería.

En Cuba operan empresas petroleras de Canadá, Gran Bretaña, España, China, Venezuela, Brasil, Vietnam. Sería difícil encontrar una opción internacional más amplia. Como países colindantes del Golfo de México, tenemos un interés común que nos puede unir. Pemex y CUPET podrían trabajar una asociación beneficiosa para el desarrollo de ambas naciones, mucho más allá de lo que se tiene hoy.

ricardopascoe@hotmail.com

Twitter: @rpascoep

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