En busca de una ciudad (I)

Hank González empezó la transformación hacia el interior de la ciudad.

COMPARTIR 
Ricardo Pascoe Pierce 16/12/2013 00:00
En busca de una ciudad (I)

La administración de Miguel Ángel Mancera ha hecho una propuesta de modelo de desarrollo urbano a través del esquema que ha denominado Zodes (Zonas de Desarrollo Económico y Social). Para evaluar su propuesta, hagamos un poco de historia del desarrollo urbano del DF.

Desde los años 40, la Ciudad de México empezó a crecer aceleradamente, en la medida en que el país mismo se urbanizaba, debido a su industrialización, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Al crecer sobre el eje norte-sur de Insurgentes se erigió la Plaza de Toros, primero, y Ciudad Universitaria de la UNAM, después, para consolidar la “marcha hacia el sur” de la mancha urbana. A principios de los 60 se inauguró el Anillo Periférico, que desató una especulación en bienes raíces por todo el cinturón de la ciudad, y originó grandes fortunas en este renglón. Hasta ese momento, todo el crecimiento era hacia áreas vírgenes y sin desarrollo urbano. Pero con la Regencia de Hank González empezaron las transformaciones hacia el interior de la ciudad. Él construyó los ejes viales, cuya intención, en primera instancia, era atender las necesidades del flujo vehicular. Pero al cambiar la naturaleza de esos flujos, y sus velocidades, cambiaron los usos de suelo y la naturaleza de las relaciones sociales entre las comunidades, al fragmentarse y separarse las colonias, entre sí y al interior de ellas. Empezó una transformación social mayor en las zonas afectadas por las obras viales.

La siguiente oleada de cambios vino con la Regencia de Camacho Solís, al transformar las minas de arena y basureros de Santa Fe en la “zona dorada” que es hoy, sin transporte público adecuado ni caminos de accesos suficientes ni agua abundante ni áreas verdes sustentables. Se inventó un falso paraíso en un verdadero desierto. Pero se abrió toda una nueva zona de desarrollo, sujeta a la especulación con el valor del suelo. Tanto los ejes viales como Santa Fe se hicieron sin un adecuado plan de desarrollo urbano, sin consideraciones sobre vialidades, infraestructura urbana y, más que nada, sin considerar los impactos urbanísticos y sociales al cambiar los usos de suelo.

Pasaron años durante los cuales los gobernantes se dedicaban a tratar de ordenar el desorden urbano creciente, sin planes fijos y sin ideas de cómo hacerle.

La siguiente oleada de transformación urbana empezó con López Obrador, quien emitió el Bando 2, que cambió los usos de suelo en las cuatro delegaciones centrales (Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza) de forma autoritaria y sin consulta alguna y abrió el suelo a una especulación desenfrenada, bajo el pretexto de estimular la construcción de vivienda popular y, así, repoblar el centro de la ciudad. Todo fue provocado con la especulación por la plusvalía del suelo que facilitó el Bando 2. Otras fortunas se hicieron en el sexenio de López Obrador. Ebrard, su sucesor, transformó el Bando 2 en Norma 26, pero los cambios legislativos estaban hechos: los cambios de usos de suelo se convirtieron en norma, no la excepción, junto con la creciente marginación de la opinión ciudadana en esos procesos. Adicionalmente, se reforzó el modelo hankista-lopezobradorista de movilidad: los segundos pisos también se convirtieron en regla, no la excepción.  El vehículo automotor es Dios. La legislatura de la ALDF que más daño le ha hecho a la ciudad fue la del último trienio de Ebrard, donde estos efectos nocivos se legalizaron y se hicieron norma. El perredismo no ha significado mayor o mejor planificación urbana para la ciudad. Ha significado cambios en los usos de suelo sin consulta ciudadana, revalorización del suelo urbano, crecimiento desordenado de la mancha urbana hacia suelo de conservación.

En cuanto al desarrollo urbano del DF, existe una interrogante sin respuesta: ¿Hasta dónde es posible fomentar una ciudad basada en un modelo de desarrollo urbano sustentable, ordenado, amigable para los ciudadanos de todos los ingresos, cuando éste se basa en inversión privada que, con un fin de lucro, busca incrementar la especulación de la plusvalía del suelo, y careciendo de una efectiva regulación gubernamental?

El viernes examinaremos la propuesta de Mancera con relación a las interrogantes que la historia de desarrollo urbano del DF ha puesto en nuestro camino, ante su propuesta de modelo urbano.

                ricardopascoe@hotmail.com

                @rpascoep

Comparte esta entrada

Comentarios