El petate del embrión
Ahora los grupos ultraconservadores, junto con el Partido Acción Nacional –aliados naturales– presentan una iniciativa que pretende reformar la Constitución en su artículo primero para otorgarle protección jurídica y reconocimiento como persona a un óvulo recién ...
Ahora los grupos ultraconservadores, junto con el Partido Acción Nacional –aliados naturales– presentan una iniciativa que pretende reformar la Constitución en su artículo primero para otorgarle protección jurídica y reconocimiento como persona a un óvulo recién fertilizado; haciendo gala como siempre de su profunda ignorancia.
Como experto que soy en ginecología y obstetricia tengo la obligación de señalar que después de la unión del óvulo y el espermatozoide, ocasionalmente se genera un tumor llamado mola hidatiforme, que también tiene una variedad maligna llamado coriocarcinoma.
Bajo el supuesto de los lamentables personajes, liderados en esta ocasión por el diputado Edmundo Javier Bolaños Aguilar, el tumor benigno o maligno tendrá que ser protegido y reconocido por el Estado como persona y gozará de todos los derechos y prerrogativas inherentes, tendremos entonces que extenderle un certificado de defunción y supongo que ellos le darán cristiana sepultura, yo por supuesto me deslindo de semejante tontería.
Debo señalar además, que el diputado Bolaños, como lo demuestra en su brillante artículo Héctor Mendoza, no pudo siquiera invertir tiempo y trabajo para redactar las bases de su adefesio legislativo, sino que recurrió, como cualquier estudiante indolente, al copy paste, plagiando el texto de la iniciativa de uno publicado en Brasil.
Ése es el triste nivel de nuestros legisladores; justifican su salario copiando textos de internet.
Deberíamos contar con mecanismos expeditos, en manos de los ciudadanos, para expulsar a personajes tan irresponsables, así como para exigirles un mínimo de trabajo y rigor intelectual al momento de presentar iniciativas.
Por supuesto, estoy seguro que ni el mismo diputado cuenta con la posibilidad de que el Congreso apruebe semejante absurdo, y menos para reformar la Constitución de la República; se trata, entonces, de ese tipo de iniciativas basura, que sólo sirven para causar ruido en la sociedad y como efecto indirecto, bloquear iniciativas progresistas, sustentadas en la realidad científica y que pretenden abonar al progreso y a la justicia social, como son las que tienen como sentido primario defender los derechos sexuales y reproductivos de las personas.
Seguimos en este ámbito, con un escenario en el que tenemos recursos médicos y científicos parecidos a un país desarrollado, pero con marcos normativos semejantes al siglo XIX.
Todavía carecemos, como efecto de estas iniciativas, de una regulación en reproducción asistida; hecho que ya pone en peligro inminente la vida y la integridad de miles de mujeres y de familias que están siendo objeto de abusos.
Eso no parece importarles. Simplemente, permanecen en silencio, viendo impasibles la realidad de mujeres que siguen muriendo por aborto en zonas marginadas o conducidas a prisión por el delito de aborto. Es el petate del embrión.
