Jesús Kumate: mexicano excepcional

El pasado miércoles 12 de noviembre, e l doctor Jesús Kumate Rodríguez cumplió 90 años de haber nacido en Mazatlán, Sinaloa. Hijo de inmigrante de origen japonés; médico cirujano egresado de la Escuela Médico Militar y doctorado en Ciencias por el Instituto ...

El pasado miércoles 12 de noviembre, e l doctor Jesús Kumate Rodríguez cumplió 90 años de haber nacido en Mazatlán, Sinaloa. Hijo de inmigrante de origen japonés; médico cirujano egresado de la Escuela Médico Militar y doctorado en Ciencias por el Instituto Politécnico Nacional; con diversos posgrados en Estados Unidos, Suiza y Dinamarca.

El doctor Kumate ha sido invaluable investigador, maestro de muchas generaciones de estudiantes de médicos, funcionario público de larga trayectoria: director del Hospital Infantil de México; Coordinador de los Institutos Nacionales; subsecretario y secretario de Salud de 1988 a 1994; sólo por destacar algunos de los más importantes cargos públicos.

Ha recibido innumerables distinciones, entre ellas, la Medalla Eduardo Liceaga del Consejo de Salubridad General; Caballero y Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor de Francia y la Medalla Belisario Domínguez, máxima presea otorgada por el Senado de la República.

Como responsable de la Secretaría de Salud, sus logros para mejorar la salud de millones de mexicanos fueron incontables. En 1990 logró la erradicación de la poliomielitis, así como, de la difteria en 1991. Dio inicio al Programa de Vacunación Universal, que prevalece a la fecha, en las llamadas Semanas Nacionales de Salud.

Puso en marcha el Programa Nacional para el Control de las Enfermedades Diarreicas, basado en la promoción, capacitación y distribución gratuita de los sobres con las sales hidratantes, conocido como Vida Suero Oral, lo que permitió disminuir —de manera radical— la mortalidad en niños menores de cinco años.

Quien esto escribe, tuvo el privilegio de trabajar a su lado en esa dependencia. Fui testigo de su capacidad de trabajo y honestidad a toda prueba. Jefe exigente, no permitía desviaciones, poseedor de una inteligencia superior, de férrea disciplina y de una cultura extensísima. Consejero y amigo formidable.

No obstante, a su vocación académica, es un político de gran sensibilidad social. Fue uno de los escasos secretarios de Estado, que se mantuvieron en el cargo durante todo el sexenio del presidente Salinas de Gortari.

El doctor Kumate, ordenaba que en las sesiones de los órganos de gobierno de los Institutos Nacionales, se presentara siempre un tema médico que explicara los avances de esas instituciones de excelencia. Solía decir, que esto lo hacía para que los representantes de la Secretaría de Hacienda, adquirieran un poco de sensibilidad, ya que lo único que les importaba, eran los asuntos financieros; sin entender en realidad cuáles eran las necesidades de los mexicanos en estado de pobreza.

Su amor por los niños, disolvía su gesto adusto que lo caracteriza. Su respeto y cariño por las enfermeras era ejemplar. Decía que la labor de los médicos, simplemente sería imposible sin ellas. “No se preocupe tanto de un paro médico, pero de enfermeras ni pensarlo, jamás”.

Siempre ha hecho gala de su militancia política priista. Decía que gracias a los gobiernos emanados de ese partido político, su familia había llegado a México, había podido estudiar en las instituciones públicas —como el Politécnico Nacional— y se había ampliado la esperanza de vida de los mexicanos.

Funcionario honrado a carta cabal, siempre ha vivido de su salario con gran austeridad. Después de que terminó su labor como secretario, siguió trabajando. A la fecha, acude a diario —con puntualidad— a laborar al IMSS, donde es titular de su Fundación.

México necesita conocer a esta clase de hombres, que se han distinguido por su conducta ejemplar, por su aportación a la ciencia y su virtud eminente como servidores de la patria.

Como Corolario, conviene recordar que John F. Kennedy decía: “La grandeza de un hombre, está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral”. Ojalá México tuviera muchos hombres como el doctor Jesús Kumate Rodríguez.

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