¿Qué pasaría si México eligiera como en EU?

Mediante un sistema electoral desarrollado entre 1787 y 1824, Estados Unidos define cada cuatro años a quien será Presidente del país no por el voto popular sino mediante un Colegio Electoral cuyos miembros son designados por los votantes. Es decir, si bien los electores ...

Mediante un sistema electoral desarrollado entre 1787 y 1824, Estados Unidos define cada cuatro años a quien será Presidente del país no por el voto popular sino mediante un Colegio Electoral cuyos miembros son designados por los votantes.

Es decir, si bien los electores estadunidenses votan por alguno de los candidatos a la Presidencia, en realidad están sufragando por miembros de un Colegio Electoral que sesiona 41 días después de los comicios y designa, por mayoría simple, a quien ocupará la Casa Blanca durante el cuatrienio que comienza en enero del año siguiente de la elección.

La Constitución estadunidense deja a los estados en libertad decidir cómo distribuyen los grandes electores que formarán parte del Colegio. Todos los estados menos dos (Nebraska y Maine) dan la totalidad de los votos electorales en juego al ganador de la elección presidencial en la entidad.

Para ser Presidente se requiere ganar la mayoría de los votos electorales en el Colegio. Ese sistema hace que no siempre llegue a la Casa Blanca quien obtenga la mayoría de los sufragios depositados en las urnas. La última vez que sucedió eso fue en 2000.

El estadunidense es un sistema federalista que otorga a los estados el poder de nombrar al Presidente. Actualmente el Colegio se conforma por 538 grandes electores, cifra que resulta de la suma de los 435 representantes, 100 senadores y tres lugares más, que corresponden al Distrito de Columbia.

La razón por la que existe el Colegio Electoral es la gran desconfianza que tenían en la democracia los padres fundadores del país. James Madison expresaba temor de que grupos de interés consiguieran hacerse del apoyo de la mitad más uno del electorado e impusieran su voluntad a los demás.

Alexander Hamilton escribió en El Federalista que un sistema electoral basado en un esquema de representación evitaría que la Presidencia recayera en un hombre sin las cualidades para ejercer el cargo.

El Colegio Electoral fue resultado, pues, del deseo de James Madison, Alexander Hamilton y otros de tener un órgano de deliberación integrado por personas capaces de mantener el sentido original de la nación y analizar lo que resultaba más conveniente para ella y asumir decisiones con base en razones.

En México existió hasta 1912 un sistema de elección indirecta del Presidente de la República. E incluso instaurado el voto popular como vía para renovar el Ejecutivo, se mantuvo por varias décadas una instancia de representación para dar la última palabra sobre la validez de los comicios: el Colegio Electoral de la Cámara de Diputados.

Pero ¿qué habría pasado en las elecciones presidenciales recientes si aquí existiera un sistema similar al estadunidense?

El territorio mexicano está dividido en 300 distritos electorales, como el de Estados Unidos lo está en 435. Aquí y allá, a cada estado le corresponde un número de diputados de mayoría relativa que se establece de acuerdo con la población de la entidad.

Un hipotético colegio electoral mexicano estaría integrado por 300 grandes electores (en este ejercicio podemos prescindir de los votos electorales que corresponden al número de senadores, pues éstos no cambiarían el resultado).

El candidato presidencial que hubiese resultado triunfador en un estado se habría llevado el total de los votos electorales que tocan a esa entidad.

En los comicios de 2006, el panista Felipe Calderón ganó por apenas 0.56% del voto popular al perredista Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, de haber tenido México un sistema como el estadunidense, el triunfador habría sido López Obrador. Éste ganó 16 entidades, el mismo número que Calderón. Sin embargo, el primero se hubiera convertido en Presidente con 167 de los 300 votos electorales. Calderón se habría llevado sólo 133.

En 2012, el priista Enrique Peña Nieto ganó 20 estados, por ocho de López Obrador y cuatro de la panista Josefina Vázquez Mota.

En ese caso, Peña Nieto habría triunfado por 165 votos del colegio electoral, contra 80 de López Obrador y 55 de Vázquez Mota.

De entrada, un sistema como el estadunidense habría dado el triunfo a un candidato distinto en 2006 y por un margen más amplio que con el que terminó la elección presidencial de aquel año.

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