PRI: adiós a los jóvenes
Una reflexión que surgió en el seno del PRI con motivo de la selección de candidatos a gobernador para este año es que el partido debería buscar a aspirantes con mayor experiencia. Cuando los priistas designaron candidatos hace seis años, en nueve de los 12 estados ...
Una reflexión que surgió en el seno del PRI con motivo de la selección de candidatos a gobernador para este año es que el partido debería buscar a aspirantes con mayor experiencia.
Cuando los priistas designaron candidatos hace seis años, en nueve de los 12 estados con elección de gobernador el favorecido tenía menos de 50 años y tres tenían menos de 40.
Las candidaturas de los treintañeros Miguel Alonso Reyes, en Zacatecas; Javier Duarte de Ochoa, en Veracruz, y Roberto Borge Angulo, en Quintana Roo, eran un reflejo de la trayectoria de Enrique Peña Nieto, quien tenía 38 años cuando lo nombraron aspirante a la gubernatura del Estado de México.
“Juventud, divino tesoro” fue la consigna en el PRI durante la primera década del siglo.
Y no sólo en ese partido: mientras estuvo en la Presidencia, e incluso después de dejarla, el PAN promovió a muchos menores de 40 años para ocupar importantes puestos políticos. Como César Nava, que fue secretario particular del presidente Felipe Calderón a los 32 años de edad y líder nacional del PAN a los 35, y Jordy Herrera, quien se convirtió en secretario de Energía a los 37.
Sin embargo, esa búsqueda de relevo generacional o frescura en la política se ha topado en ocasiones con la falta de experiencia y ha dado lugar a comportamientos desaforados en el ejercicio del poder. Por eso, al menos en el PRI, los dirigentes han comenzado a meter reversa.
En los pasillos de Insurgentes Norte se dice que la inclinación del líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, ha sido la de buscar candidatos de mayor edad pero, sobre todo, de mayor experiencia.
En 2010, los 12 candidatos destapados tenían un promedio de 46 años de edad.
En aquel tiempo, el PRI no estaba en Los Pinos, y quien condujo los procesos de sucesión en los estados fue la dirigente nacional del partido, Beatriz Paredes.
Faltando por ser nombrado este año el candidato en Quintana Roo, ese promedio es de 50 años; es decir, ha subido cuatro.
Y sea quien sea el aspirante priista en ese estado —donde el proceso se ha atorado y el nombre del candidato no se conocerá por algunos días—, éste tendrá mayor edad de la que tenía Roberto Borge cuando fue destapado (30 años).
También es mayor Alejandro Tello Cristera, candidato del PRI en Zacatecas (44 años), de lo que era Miguel Alonso en 2010 (38 años).
El veracruzano Héctor Yunes (57 años) tiene 21 años más de los que tenía Javier Duarte cuando fue nominado.
La poblana Blanca Alcalá Ruiz (54 años) es mayor de lo que era Javier López Zavala, el candidato derrotado hace seis años, quien tenía 42.
El chihuahuense Enrique Serrano (57 años) es once años mayor de lo que era César Duarte en 2010. El tamaulipeco Baltazar Hinojosa (52 años) tiene seis más de los que tenía al momento de ser destapado Rodolfo Torre Cantú, el candidato a la gubernatura asesinado cuando hacía campaña.
Hay casos en que la situación es al revés. Los más notables, en Durango y Oaxaca, donde el PRI tiene a sus aspirantes más jóvenes entre la docena que buscará una gubernatura el 5 de junio. El duranguense Esteban Villegas (39 años) tiene ocho menos de los que tenía el actual gobernador, Jorge Herrera, cuando fue destapado. Y el oaxaqueño Alejandro Murat (40 años) tiene siete menos de los que tenía Eviel Pérez, el candidato derrotado en los comicios de 2010.
APUNTES AL MARGEN
*El peso del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, se hizo sentir en las designaciones de candidatos a gobernador este año. Cercanos a él son los aspirantes en Tamaulipas, Puebla, Oaxaca y Sinaloa, además de Colima, donde el PRI ya ganó.
*En cuatro estados, como ya apunté en este espacio el pasado 14 de enero, los gobernadores en turno lograron imponer a sus favoritos como candidatos: Durango, Zacatecas, Tlaxcala y Chihuahua.
*En Aguascalientes, la decisión parece haber sido directa del presidente Enrique Peña Nieto, como en Hidalgo la fue del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; en Veracruz, el destape resultó de una intensa negociación de grupos, y en Quintana Roo la designación sigue pendiente.
