México-Estados Unidos: a empezar de nuevo

Es evidente que el regreso del PRI al poder, en diciembre de 2012, significó un enfriamiento en las relaciones entre México y Washington. Acostumbrado a tener múltiples contactos en el gobierno mexicano, el de Estados Unidos de pronto se topó con la decisión de que ...

Es evidente que el regreso del PRI al poder, en diciembre de 2012, significó un enfriamiento en las relaciones entre México y Washington.

Acostumbrado a tener múltiples contactos en el gobierno mexicano, el de Estados Unidos de pronto se topó con la decisión de que habría una sola ventanilla.

Ya no sería cuestión de que la CIA se entendiera directamente con el Cisen ni el FBI con la PGR ni la DEA con la Secretaría de Seguridad Pública, que, por si fuera poco, fue absorbida por Gobernación.

El gobierno de Enrique Peña Nieto comunicó al de Barack Obama que cualquier queja o requisito tendría que presentarse en la Segob.

La molestia por ese nuevo estado de cosas se filtró a los medios estadunidenses.

“Cuando el nuevo Presidente tomó posesión, los diplomáticos (estadunidenses) perdieron acceso a los ministerios, los grupos de trabajo dejaron de reunirse y los programas de entrenamiento financiados por Estados Unidos se pusieron en suspenso”, publicó el diario The Washington Post hace dos años.

Con el cambio “hubo mucha desesperación”, dijo un funcionario estadunidense al mismo diario. “Si ésta es la nueva realidad, tenemos un problema”.

Las relaciones bilaterales se enfriaron. Un dato que permite confirmarlo es que incluso las solicitudes de extradición se redujeron al constatarse que México sería más renuente a entregar a sus ciudadanos requeridos para ser juzgados allá.

De 2010 a 2012, Washington solicitó la extradición de 130 individuos al año en promedio. En 2013, la cifra cayó a 87, y en 2014, a sólo 17.

La desconfianza mutua estaba sembrada. Cuando México quiso que Estados Unidos le entregara al empresario Gastón Azcárraga –acusado de defraudar y quebrar a Mexicana de Aviación– sólo obtuvo pretextos y retrasos. Y eso que Azcárraga, quien hoy vive en un edificio de lujo en Nueva York, enfrentaba problemas migratorios en EU.

Luego vino lo que, de acuerdo con distintas fuentes, provocó la furia de Washington: el acercamiento de México con China.

No solamente fue recibido el presidente Xi Jinping en visita de Estado, en junio de 2013, sino que un consorcio liderado por China Railway Construction Corporation obtuvo la licitación del tren rápido de pasajeros México-Querétaro.

Para Estados Unidos, la afrenta era demasiado grande. Sin embargo, se quedó rumiando el coraje, pues México vivía bajo los reflectores del mundo por la aprobación de las reformas estructurales.

Por si fuera poco, en febrero de 2014 el gobierno mexicano logró la captura del narcotraficante más buscado a nivel internacional: Joaquín El Chapo Guzmán. Y cuando se preguntó si éste sería extraditado a EU el entonces procurador Jesús Murillo Karam respondió lacónicamente que dentro de 300 o 400 años, cuando hubiese cumplido sus sentencias en México.

Washington se guardó los agravios. Y saltó sobre la primera oportunidad para desquitarse.

En septiembre de 2014, las cosas se pusieron de cabeza para el gobierno federal. Entre ese mes y julio del año siguiente vivió el que ha sido su peor momento.

La desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, los escándalos de corrupción y la fuga de El Chapo pusieron contra las cuerdas a México. Y Washington no desaprovechó la oportunidad.

El diario The Wall Street Journal se puso a hurgar en el registro público de la propiedad de Malinalco y encontró información para exhibir al secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Y la licitación del tren México-Querétaro fue cancelada. Luego, el procurador Murillo Karam fue removido de su cargo. En política, dicen, no existen las casualidades.

En una nota que empezó a circular el lunes por la noche (“El Chapo case draws Mexico closer to US”), el diario The New York Times, citando a funcionarios estadunidenses, declaró concluido el atrincheramiento nacionalista de México y predijo la llegada de tiempos de mayor cooperación (https://goo.gl/q3UpK8).

En ese contexto, ¿usted cree que El Chapo Guzmán no será, ahora sí, extraditado a EU?

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