Veeeete con ella, Encinaaaas

Mucho me sorprendió el tono de la carta que el presidente del PRD, Carlos Navarrete, envió al senador Alejandro Encinas para reprocharle que hoy jueves sea “altamente probable” que vaya a presentar su renuncia al partido. Salvo que el propósito fuera precipitar la ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

Mucho me sorprendió el tono de la carta que el presidente del PRD, Carlos Navarrete, envió al senador Alejandro Encinas para reprocharle que hoy jueves sea “altamente probable” que vaya a presentar su renuncia al partido.

Salvo que el propósito fuera precipitar la salida de un militante de larga trayectoria en la izquierda mexicana —o simular su expulsión—, no entiendo por qué dar por hecho una decisión que ni siquiera ha sido oficializada.

Menos aun, hacer pública una carta que tiene un tono francamente personal.

La eventual renuncia al PRD, escribió Navarrete a Encinas, “es la conclusión natural de tu alejamiento del partido y de las claras diferencias que mantienes en diversos temas. En realidad te vas del partido del que, desde hace tiempo, en los hechos ya no participas”.

Y dijo más: “Tal como lo comentamos la otra vez que hablamos, hay muchas cosas por hacer para corregir el rumbo y superar los momentos que vivimos, pero ello presupone comprometerse, trabajar y participar en la vida partidaria. Todo parece indicar que ese esfuerzo no estás dispuesto a realizarlo. Tal vez la comodidad del Senado sea demasiado atractiva para correr el riesgo de participar en la reconstrucción que los perredistas estamos llevando a cabo”.

Al leer las primeras líneas de la carta, no tardé mucho en tararear la tonada de “Vete con ella”, la canción que hiciera famosa la cantante Mayté Gaos en los años sesenta.

Vete con ella, vida

Pues sé que tú la quieres

Aunque no me lo digas

A ella no la olvidas...

No se necesita ser adivino para saber que Alejandro Encinas lleva meses meditando si debe permanecer en el PRD, organización que es la continuación electoral del Partido Comunista Mexicano, la cuna política del hoy senador.

No creo que sea la comodidad la que lo lleva a contemplar una eventual incorporación al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de Andrés Manuel López Obrador.

De entrada, porque Encinas cumplirá 61 años de edad en mayo entrante. Y tendrá 64 cuando termine su gestión en el Senado. No es un hombre viejo, pero claramente no está abandonando la nave perredista en busca de huesos.

El artículo 122 constitucional le impide ser nuevamente jefe de Gobierno del Distrito Federal, pues ya lo fue, de manera interina, entre agosto de 2005 y diciembre de 2006.

Es decir, a menos de que Encinas sea clarividente y pueda saber que López Obrador será Presidente en 2018 y él, miembro de su gabinete, dar el paso a Morena sólo puede resultar cuesta abajo en materia de cargos públicos.

Si finalmente anuncia su salida del PRD —mañana, en su informe legislativo en el Museo del Estanquillo— y su adhesión a Morena, la única explicación política que encuentro es que se siente más cerca de López Obrador que de Los Chuchos.

A juzgar por la carta, Navarrete considera que Encinas es un malagradecido.

“Tu militancia en el PRD, desde su fundación, ha permitido que la vida te trate bien”, le escribió. “De los últimos 18 años, desde que juntos fuimos parte del Comité Ejecutivo Nacional que dirigía Andrés Manuel, nueve de ellos has sido secretario del gabinete y jefe de Gobierno en el Distrito Federal, y casi seis diputado federal y senador de la República, junto con una campaña para ser presidente nacional del PRD y candidato a gobernador. No está mal el recuento. Legislador y funcionario, tu vocación es clara”.

El problema es que el mismo recuento le queda a casi todos los miembros prominentes del PRD.

En la política mexicana actual, ¿qué sentido tiene pertenecer a un partido si no se alcanzan puestos de dirección y cargos de elección? El currículum de un político está hecho de eso, para bien o para mal.

Por ejemplo, ¿habría podido ser dos veces candidato presidencial López Obrador de no haber sido, antes, dirigente nacional del PRD y jefe de Gobierno del Distrito Federal?

Y si Navarrete sentía eso respecto de Encinas, ¿por qué no lo criticó antes y por qué no censura a otros miembros de su partido que han brincado de cargo en cargo para jamás salir del presupuesto?

Al contemplar su salida del PRD, no creo que Encinas esté haciendo nada distinto de lo que hace el promedio de los políticos mexicanos.

Por algo Carlos Navarrete y otros exmiembros del Partido Socialista de los Trabajadores no siguieron junto a Rafael Aguilar Talamantes. Se fueron porque no se sentían cómodos y porque pensaban que sus ideas estaban mejor representadas por otra organización.

Lo digo con respeto: la carta a Encinas no es digna de un dirigente del partido histórico de la izquierda mexicana. Y no se filtró, fue el propio Navarrete quien decidió darla a conocer.

Sólo faltó que dijera que le va a dejar sus triques en la calle de Benjamín Franklin y va a cambiar las chapas del edificio.

Si algo debe prevalecer en la política es la libertad de los individuos de militar o no militar. Y me parece que Encinas, más allá de cómo le caiga a cada quien, y más allá de lo que sea Morena para cada quien, tiene bien ganados sus galones en la izquierda.

Lo que toca aquí es un adiós y que te vaya bien. La militancia no es un matrimonio, aunque algunos románticos digan que se casan con su partido.

Si Encinas quiere dejar el PRD e irse con Morena, debe dejarse el tema a su absoluto albedrío. Y sin reproches de por medio.

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