La baraja del Presidente

El ambiente político está lleno de especulaciones sobre movimientos inminentes en el gabinete. Eso no tiene nada de raro, puesto que adivinar los cambios que hará el Presidente de la República en su equipo y cuándo ocurrirán ha sido un pasatiempo de los observadores ...

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

El ambiente político está lleno de especulaciones sobre movimientos inminentes en el gabinete.

Eso no tiene nada de raro, puesto que adivinar los cambios que hará el Presidente de la República en su equipo y cuándo ocurrirán ha sido un pasatiempo de los observadores de la política mexicana desde hace décadas. Sin embargo, hay algunos datos duros a considerar cuando uno habla de los movimientos que pudiera hacer Enrique Peña Nieto en los días o semanas por venir.

De entrada, que de los 13 Presidentes anteriores, elegidos desde 1934 para cumplir con un mandato de seis años, solamente dos —Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos— no habían cambiado a algún secretario de Estado a estas alturas del sexenio.

Simple lógica: mientras más tiempo pase, mayores son las posibilidades de que ocurra un cambio.

Luego, está el proceso electoral en puerta. Éste comienza el 7 de octubre, por lo que es muy posible que en los primeros días del próximo mes los partidos políticos comiencen a mover sus piezas para posicionarse de cara a los comicios en los que se renovarán las 500 diputaciones federales y nueve gubernaturas, entre otros cargos.

De acuerdo con el artículo 55 de la Constitución, los secretarios de Estado que aspiraran a ser diputados federales tendrían que separarse de su cargo al menos 90 días antes de la elección, que en este caso tendrá lugar el domingo 7 de junio de 2015. Es decir, antes del 9 de marzo.

Hay estados, como Nuevo León, que amplían el requisito a 100 días para ser elegible como aspirante a la gubernatura (artículo 82 de la Constitución local). En ese caso, la separación del cargo tendría que ocurrir antes del 27 de febrero. La elección de gobernador de Nuevo León podría ser una de las causas de movimientos en el gabinete.

Entre la decena de políticos a los que se menciona en los medios como aspirantes a la candidatura del PRI en esa entidad está el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo Villarreal. Aunque el artículo 42 de la Constitución neoleonesa establece que la campaña para gobernador debe durar 90 días y las precampañas no más de 60 (es decir, todo el proceso no tendría por qué comenzar antes del 8 de enero), los tiempos políticos parecen haberse acelerado en ese estado, el más poblado de los nueve que tendrán elección de gobernador el año entrante.

Otro cargo que podría provocar cambios en el equipo presidencial en las próximas semanas o los próximos meses es el de coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados.

Ese cargo lo ocupa actualmente Manlio Fabio Beltrones, cuyo peso político es demasiado grande para colocarlo en una posición de menor nivel que el de secretario de Estado, pero también para dejarlo políticamente desempleado durante los próximos tres años.

Qué hacer con Beltrones debe ser, sin duda, un tema de preocupación en el gobierno federal. Nada se puede reprochar al sonorense luego de la aprobación de las reformas estructurales, pero de él se dice que difícilmente aceptaría un cargo del que eventualmente pudiera ser despedido.

Eso deja la presidencia del PRI como una opción natural para Beltrones. El actual líder priista, César Camacho Quiroz, apenas cumplirá dos años en el cargo en diciembre próximo, pero el PRI no se ha caracterizado por ser un partido en el que sus dirigentes terminen su periodo completo.

De hecho, se cuenta que Camacho tiene listas las maletas para mudarse de Insurgentes Norte. Son múltiples sus posibles destinos. Se dice que él podría ser el próximo coordinador del PRI en San Lázaro, lo que supondría un enroque con Beltrones, pero las versiones no terminan allí.

(Por cierto, cuando hablo de especulaciones y versiones me refiero a comentarios que expresan sotto voce políticos encumbrados y sus colabordores, a los que me comprometí a no identificar. Es imposible saber si lo que dicen tiene algún fundamento informativo o es sólo producto de su imaginación o su deseo.)

De Camacho Quiroz también se afirma que podría ser el próximo secretario de Gobernación en caso de que Miguel Ángel Osorio Chong se fuera a San Lázaro. Pero para ser el próximo coordinador de los diputados del PRI se llega a hablar también del actual secretario de Energía y experimentado exlegislador, Pedro Joaquín Coldwell.

Prácticamente no hay secretario (civil), fuera del canciller José Antonio Meade y el titular de Hacienda, Luis Videgaray, cuyo cambio no suene como posible. Quiero imaginar que el único que decide esos cambios, el Presidente, sonríe leyendo esas y otras versiones.

La tradición ha depositado en el gabinete una parte importe del futuro político. Del gabinete suelen surgir gobernadores, líderes partidistas y coordinadores parlamentarios. Y del gabinete han salido 12 de los últimos 14 Presidentes de la República.

El presidente Peña Nieto tiene una baraja importante en las manos. No parece estar constreñido a realizar cambios forzados. Ninguno de sus secretarios ha cometido un error garrafal que obligue a sustituirlo y muchos de ellos son políticos polifuncionales que podrían desempeñarse en otro cargo del gabinete o en el Legislativo.

Aun así, varios parecen haber terminado el trabajo por el que el Presidente los invitó al gabinete. Eso, más la aprobación de las reformas, el cambio de Legislatura y la celebración de elecciones estatales, además de la necesidad de comenzar a mover sus piezas pensando en 2018, seguramente harán que el Ejecutivo se decida a hacer sus primeros cambios en el gabinete.

No vivirá mucho tiempo quien no llegue a conocerlos.

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