El primer cambio

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Pascal Beltrán del Río 26/08/2014 01:46
El primer cambio

Para Mario Luis Fuentes, con un abrazo.
 

Adivinar cuándo ocurrirán los cambios en el gabinete presidencial ha sido uno de los pasatiempos favoritos de los observadores de la política mexicana desde hace décadas.

Eso es, en buena medida, porque en los movimientos del gabinete —así suele pensarse y las evidencias parecen dar la razón a quienes así lo ven— están las claves del futuro político.

De los 14 presidentes de la República elegidos desde 1934 para cumplir un mandato sexenal, 12 fueron secretarios de Estado en el gobierno anterior. Las dos excepciones fueron Vicente Fox y Enrique Peña Nieto, cuyos predecesores en Los Pinos surgieron de un partido distinto al suyo.

Por eso es tan importante saber quién se queda en su cargo y quién se va, y a dónde mandan a quienes son relevados.

El sexenio actual no es la excepción. Desde que cumplía sus primeros meses en la Presidencia, Enrique Peña Nieto era escudriñado en sus decisiones por los observadores en busca de alguna clave que pudiera predecir un movimiento en el gabinete.

Hoy se cumple el día 633 del sexenio. Para estas alturas del periodo de gobierno, nueve de los 13 presidentes que antecedieron a Peña Nieto ya habían hecho por lo menos un cambio en su primer equipo.

Gustavo Díaz Ordaz hizo su primer movimiento en el día 652; Vicente Fox, en el 770; Adolfo López Mateos, el Presidente que menos cambios ha hecho en su gabinete, en el 927, y Adolfo Ruiz Cortines, en el día mil 79.

Los presidentes que más rápido hicieron movimientos en sus equipos de gobierno han sido Ernesto Zedillo (28 días después de tomar posesión), Lázaro Cárdenas (196), Luis Echeverría (196) y Manuel Ávila Camacho (284). Todos ellos antes de cumplir el primer año en el poder.

Aunque no existe una tradición respecto de en qué época del año deben hacerse estos cambios, 24 de los 89 relevos de secretarios de Estado que se han producido de 1935 a la fecha han tenido lugar en enero, mientras que en septiembre y diciembre ha habido nueve en cada uno. El primer cambio del sexenio suele ser un movimiento forzado por las circunstancias, más que una decisión libre producto de la voluntad del mandatario de lograr algún objetivo mediante una promoción.

Por ejemplo, cuando el presidente Lázaro Cárdenas pidió la renuncia a todo su gabinete y cambió a ocho secretarios de Estado, en junio de 1935, fue para sacudirse el yugo del llamado Jefe Máximo, el expresidente Plutarco Elías Calles, a quien eran adictos los colaboradores removidos.

El primer cambio en el gabinete del presidente Adolfo Ruiz Cortines ocurrió por la muerte, en un accidente aéreo, del arquitecto Carlos Lazo Barreiro, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, el 5 de noviembre de 1955.

Cuando el presidente Gustavo Díaz Ordaz destituyó al poderoso regente de la Ciudad de México, Ernesto P. Uruchurtu, en septiembre de 1966, lo hizo, entre otras razones, por la oposición de éste a construir el Metro.

El presidente Luis Echeverría removió al también regente Alfonso Martínez Domínguez fue para calmar las protestas surgidas a raíz de la actuación de la policía durante la manifestación estudiantil del Jueves de Corpus de 1971.

Una “profunda molestia” fue lo que hizo que el presidente Miguel de la Madrid destituyera a su secretario de Agricultura, Horacio García Aguilar, en julio de 1984. La razón precisa, cuenta el expresidente en sus memorias, fue que éste pidió la renuncia a su oficial mayor.

“Decidí no tolerar una acción de ese tipo, pues el puesto de oficial mayor es un cargo de nombramiento presidencial”, escribió De la Madrid. Y agregó: “El error que cometió posiblemente se lo hubiera tolerado a un secretario de Estado que estuviera trabajando muy bien”.

El presidente José López Portillo cambió a los secretarios de Hacienda, Julio Rodolfo Moctezuma, y Programación y Presupuesto, Carlos Tello, en noviembre de 1977, lo hizo —cuenta en sus memorias, Mis tiempos— después de que el segundo renunciara luego de un regaño. “Ha sido muy desagradable la amputación”, escribió López Portillo. “Me renunció Carlos Tello (…) en un acto de intransigencia y así se lo dije. No podía admitir la renuncia de Carlos solo y se la pedí a Moctezuma, quien procedió como un auténtico señor; no así Carlos, que repartió su renuncia como baraja para justificar su gesto de bonzo”.

Y el presidente Ernesto Zedillo destituyó a Jaime Serra Puche como secretario de Hacienda, a menos de un mes del arranque del sexenio, en diciembre de 1994, lo hizo en el marco de una de las peores crisis monetarias y financieras que haya experimentado el país.

En cambio, en otros casos —los menos—, el primer movimiento del gabinete parece haber sido pensado como el aprovechamiento de una oportunidad. Así pasó con el procurador Fernando López Arias, a quien el presidente Adolfo López Mateos liberó para que pudiera ser candidato a gobernador de Veracruz, y con Germán Martínez Cázares, quien pasó de la Secretaría de la Función Pública a la dirigencia nacional del PAN, a principios del sexenio de Felipe Calderón.

¿Cuándo hará su primer cambio de secretario de Estado el presidente Peña Nieto?

Probablemente ya lo haya pensando, pero de esto sólo habrá hablado con algunos de sus colaboradores de mayor confianza.

¿Será un movimiento obligado o el aprovechamiento de alguna oportunidad? ¿Los días previos o posteriores al Segundo Informe de Gobierno son buen momento para anunciarlo?

Difícil saberlo. En todo caso, los observadores de la política están pendientes de cualquier movimiento que permita predecir el cambio.

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