Vivir como en Corea del Sur… sin pagar el precio
El fin de semana pasado, el Partido de la Revolución Democrática a través de su coordinador en el Senado, Luis Miguel Barbosadio a conocer que para que cumpliera el mandato constitucional sobre el salario mínimo, éste debería ser de 548 pesos al día. No voy a ...
El fin de semana pasado, el Partido de la Revolución Democrática —a través de su coordinador en el Senado, Luis Miguel Barbosa—dio a conocer que para que cumpliera el mandato constitucional sobre el salario mínimo, éste debería ser de 548 pesos al día.
No voy a discutir el cálculo, pues Barbosa es un político serio. Estoy seguro de que 548 pesos al día es el ingreso mínimo que requiere un jefe de familia para, como establece el artículo 123, “satisfacer las necesidades normales en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación de los hijos”.
Sin embargo, lo que el PRD está proponiendo es elevar automáticamente el nivel de vida de los mexicanos para emparejarlo con el de países que han hecho un esfuerzo sostenido en materia económica a lo largo de muchos años, incluso décadas.
Es el caso de Corea del Sur, cuyo salario mínimo está más o menos al nivel de lo que propone el PRD para México. En el país asiático, equivale a 4.63 dólares por hora, mientras que la propuesta perredista será de 5.21 dólares la hora.
Primero veamos qué puede comprar un trabajador surcoreano con esa cantidad de dinero. En Seúl, una hamburguesa Big Mac cuesta el equivalente a 5.97 dólares y un kilo de arroz, unos cuatro dólares. Es decir, ese trabajador tiene que trabajar 1.28 horas para comprarse la hamburguesa y 0.86 horas para adquirir el kilogramo de arroz.
¿Qué pasa en México? Actualmente, a 8.41 pesos la hora, un trabajador mexicano que gana el salario mínimo en el Distrito Federal debe laborar 4.4 horas para comprarse una Big Mac y 2.07 horas para adquirir un kilo de arroz.
Lo que pretende o desea el PRD es que suba el salario mínimo a 68.50 pesos la hora. Es decir, que baste un poco más de 30 minutos de trabajo para ganar el dinero para comprar una Big Mac y que una hora laborada alcance para comprar cuatro kilogramos de arroz.
De entrada, yo también quisiera eso: que el nivel de vida general de los mexicanos subiera y construyéramos una gran clase media consumidora y un poderoso mercado interno.
No obstante esos deseos, hay varios problemas que resolver antes.
¿Por qué una Big Mac cuesta más del doble en Seúl que en la Ciudad de México? ¿Y por qué un kilo de arroz cuesta tres veces más allá que acá?
El salario promedio mensual en Corea del Sur es de dos mil 903 dólares, de acuerdo con datos de la OIT. En ese rubro, el país asiático aparece en el octavo lugar de una tabla de 72 naciones.
En cambio, México está en el lugar 58, con un salario mensual promedio de 609 dólares.
¿Siempre fue el caso que Corea del Sur —un país de 50 millones de habitantes y una superficie equivalente a la del estado de Oaxaca— tuviera un salario promedio 4.7 veces superior al de México?
La respuesta es no. Comparemos el ingreso per cápita anual de las dos naciones a lo largo de los últimos 54 años. En 1960, Corea del Sur venía saliendo de una guerra, mientras México vivía el llamado Desarrollo Estabilizador.
En aquel año, los 35 millones de mexicanos tenían un ingreso per cápita de tres mil 299 dólares al año, mientras que los 25 millones de surcoreanos tenían uno de mil 106 dólares, de acuerdo con datos del Banco Mundial.
Durante los siguientes 27 años, México tuvo un ingreso per cápita superior al de Corea del Sur, aunque la diferencia se cerró paulatinamente.
En 1988, la curva se cruzó: los 83 millones de mexicanos de entonces tenían un ingreso per cápita de seis mil 256 dólares en tanto que los 42 millones de surcoreanos tenían uno de seis mil 980 dólares.
¿Dónde estamos hoy? El ingreso per cápita de México es de ocho mil 519 dólares mientras que el de Corea del Sur es de 23 mil 892 dólares. En 1960, la diferencia era de casi tres a uno a favor de México; hoy en día es exactamente al revés.
Hoy, México es la economía número 14 del mundo, pero en ingreso per cápita está en el lugar 66. En cambio, Corea del Sur tiene la economía número 15 (muy similar a la de México en tamaño), pero está en el lugar 32 en cuanto al ingreso per cápita.
En días recientes he escuchado y leído quejas sobre lo bajo que está el salario mínimo en México respecto del resto de la OCDE.
Es un dato cierto y debería llevarnos a reflexionar y actuar sobre él. Lo que no comparto con muchos críticos de esta situación son las soluciones que proponen: un alza sustancial, por decreto, que, supuestamente elevaría los demás salarios.
A Corea del Sur le llevó décadas de trabajo arduo llegar a ese nivel. Hay diferentes interpretaciones sobre cuáles medidas fueron las más importantes, pero difícilmente lo habría conseguido sin apostar por la educación, la democracia, la productividad, el Estado de derecho y la competitividad.
Condiciones que, todas juntas, son sine qua non, pero que no siempre son suficientes, cosa que algunos no parecen entender en sus análisis.
Pensar que podemos adquirir mágicamente el nivel de vida de Corea del Sur —que, de acuerdo, es un país imperfecto como todos— es engañarse.
En realidad tiene que ser resultado de una labor como nación que México apenas comienza a hacer.
