Cámara húngara

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Pascal Beltrán del Río 17/06/2014 01:18
Cámara húngara

Hace una semana, las bancadas del PRD y PT en el Senado pidieron al presidente de ese órgano legislativo, Raúl Cervantes, solicitar a la Secretaría de Gobernación la transmisión por televisión abierta de la discusión sobre la Reforma Energética.

De haberse aceptado la petición, quienes hubieran sintonizado la cadena nacional no habrían encontrado un intercambio de argumentos a favor y en contra de la liberalización de los sectores eléctrico y de hidrocarburos sino diálogos de este tipo:

–¡Eres un lamebotas!

–¡No voy a aceptar estas mamadas!

–¡Cállate, pendejo!

En 26 años de carrera periodística he visto y escuchado tantas cosas que no suelo arquear las cejas con mucha facilidad. Sin embargo, lo ocurrido el viernes pasado en la sesión de las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos Primera —extraordinariamente relatado por la reportera Leticia Robles de la Rosa— merece unas líneas.

Y no es porque la Reforma Energética no haya dado ya algunas estampas folclóricas, como la de un diputado en trusa, que llegó a la primera plana de The New York Times en diciembre pasado.

Lo que llama la atención es que el Senado de la República, que se había mantenido generalmente libre de los pastelazos que abundan en casi todos los ámbitos de la política nacional, haya sucumbido a la práctica de llamar la atención vía el morbo.

De acuerdo, era una carrera cuesta arriba tratar de robar cámaras al Mundial de futbol, sobre todo considerando que la discusión sobre la Reforma Energética lleva años y que el cimiento de ésta, la modificación de la Constitución, ya es un hecho consumado.

Aun así, no podía descartarse que, asentados los polvos del pleito del año pasado, los senadores pudieran examinar —sin prisas ni histrionismos— los caminos para mejorar el paquete de leyes reglamentarias enviado al Congreso por el Ejecutivo el pasado 30 de abril.

Es cierto que a este Senado le faltan expertos en materia energética como los que había en la Legislatura pasada, pero sí cuenta con políticos profesionales capaces de conducir una discusión que serviría de sustento a una reforma que, sobra decirlo, tiene dimensiones históricas.

En ese sentido, yo esperaba que la propuesta de transmitir este debate —más allá de consideraciones técnicas y legales y de que fuera aceptada o no— era una muestra de seriedad, de que querían que la gente pudiera escuchar exposiciones claras y argumentos bien armados.

Lo que percibo ahora, y es lamentable, es que algunos senadores —no digo todos— hubieran competido con los partidos del Mundial, pero en el peor sentido: con los jugadores a los que apenas tocan, pero ruedan en el césped como si les hubieran arrancado la columna, o aquellos que se tiran un clavado en el área, como el del brasileño Fred en el juego inaugural de la Copa.

Lo irónico es que mientras la FIFA avanza en la dilucidación rápida de las polémicas que ensucian el juego —con la tecnología que permitió, por ejemplo, dar por bueno un gol francés el domingo pasado—, en el Senado hay que convocar a la Mesa Directiva para que se instale en tribunal y juzgue si el procedimiento para discutir en las comisiones unidas está apegado o no al reglamento.

El problema de fondo en ese caso, y que comienza a ser un signo preocupante de la política mexicana, es que se ha abandonado por completo el necesario debate. Hoy lo que vende en política no es el juego bonito de la argumentación sino el zipizape de la cámara húngara.

A lo mejor hubiera sido bueno transmitir lo ocurrido el viernes. Muchos mexicanos que por cualquier razón se han mantenido alejados de las actividades del Congreso, habrían llegado a la convicción de que a los representantes populares —incluso los del Senado, que supuestamente concentra a los políticos más razonables del país— les faltan ideas y les sobra mucha, pero mucha marrullería.

Apuntes al margen

México juega hoy en Fortaleza su cuarto partido mundialista contra Brasil, el segundo en suelo brasileño. Los tres anteriores tuvieron lugar hace más de medio siglo. La marca mexicana en estos encuentros es de 0-3, con cero goles a favor y once en contra. Sin embargo, el futbol siempre está abierto a revanchas y sorpresas, como sabe España.

América para los americanos. Seis de ocho selecciones de este hemisferio ganaron su primer partido contra equipos de otros continentes. Sólo Ecuador y Honduras lo perdieron (uruguayos y costarricenses se midieron entre sí). Ningún europeo ha sido campeón en suelo americano, aunque Alemania y Holanda lucen muy bien.

Un solo empate y muchos goles. En 14 partidos del Mundial, se han anotado 44 goles, un promedio de 3.14 por encuentro. Si así terminara la Copa, se revertiría una caída continua en anotaciones que comenzó en el ultradefensivo Mundial de 1990. El primer empate llegó en el partido 13. En el pasado Mundial hubo 16 empates en 64 partidos.

Que el Mundial no lo distraiga de los hechos en Irak. La ofensiva del yihadista ISIS (Estado Islámico de Irak y el Levante) amenaza con desatar una guerra civil entre miembros de las ramas sunita y chiita, revitalizar el independentismo kurdo y meter al conflicto a otros países, como Irán y Turquía. Hoy resuena la advertencia de Colin Powell a George W. Bush: “If you break Iraq, you own it (si lo rompes, te lo quedas)”.

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