La pistola más rápida del oeste

COMPARTIR 
Pascal Beltrán del Río 29/05/2014 04:11
La pistola más rápida del oeste

Al licenciado Édgar Veytia le gusta presumir sus dotes de hombre de acción.

En internet circula desde el año pasado un video —cuya producción difícilmente hubiera sido posible sin la colaboración del gobierno estatal—, donde se presenta al fiscal general de Nayarit como “el terror de los delincuentes”, el funcionario que liberó a la entidad del crimen organizado.

“Esta guerra del narco es tremenda / Cien mil muertos no se olvidarán / Mi país ya vivió la tragedia y mi estado no fue la excepción.

“Nayarit era un campo de guerra / Metro a metro, muertos por montón / Un milagro ocupaba esta tierra / Que mandara del cielo el Señor.

“Édgar Veytia se llama el milagro / Que la tranquilidad regresó / Arriesgando la vida ha logrado que la gente se sienta mejor / Percibiendo un estado tranquilo y por eso doy gracias a Dios.”

Nayarit no suele dar muchas noticias de índole nacional, pero cuando las da, generalmente es gracias al folclor de sus políticos.

¿Quién puede olvidar las bravuconadas del exgobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza (1993-1999), quien después de dejar el poder admitió que ordenó desaforar a un diputado de oposición por ser crítico de su gobierno?

Es el mismo que el año pasado conminó a su partido, el PRI, a no admitir más modificaciones a los ordenamientos electorales, pues “nuestro afán por avanzar en la democracia nos ha llevado a hacer muchas reformas que al PRI le han resultado contraproducentes”.

En el cinismo más absoluto, el cetemista explicó: “Las ánforas transparentes, la credencial de elector, la tinta indeleble, todas esas figuras se agregaron por las críticas que se hacían contra la supuesta actitud antidemocrática del PRI, y nosotros, para que no se nos acusara de antidemocráticos, cedimos, y en cada reforma hemos cedido pedazos de poder”.

Sin embargo, nada le envidia el actual gobierno nayarita en materia de escándalos. Y no por la actuación del gobernador en turno, Roberto Sandoval, cuyo nombre muchos mexicanos seguramente jamás han escuchado mencionar, sino porque ha dejado hacer y deshacer a la pistola más rápida del occidente de México, Édgar Veytia.

Quizá por sentirse impune y todopoderoso, el fiscal no ha entendido la necesidad que tiene su partido a nivel nacional de llevar por el camino de la paz las negociaciones con la oposición.

Pendiente como está una parte importante de la legislación reglamentaria de las reformas estructurales, el gobierno federal ha enviado la señal de que la manera de evitar un escenario económico adverso es que dichas leyes sean aprobadas sin demora y con el mayor consenso posible.

Por su parte, las dirigencias del PAN y el PRD sólo están esperando el menor error del partido en el gobierno para quitarse la etiqueta de colaboracionistas que le han colocado sus respectivas oposiciones internas y, a la vez, elevar el precio de la negociación en el Congreso.

Y justo en ese momento político delicado, el licenciado Veytia decide que las elecciones del próximo 6 de julio en Nayarit —las únicas que habrá este año, junto con las de Coahuila— son más importantes que las reformas. 

Ayer, una delegación de dirigentes del PAN y el PRD visitó Tepic para reclamar al gobierno estatal el “hostigamiento” contra candidatos de la coalición de facto que ambos partidos tienen en Nayarit.

Entre los reclamos está que el fiscal ha dificultado la entrega de las cartas de no antecedentes penales, necesarias para el registro de candidatos. También, las declaraciones del gobernador Sandoval de que la oposición podría estar recibiendo recursos del crimen organizado para financiar sus campañas electorales.

Los dirigentes opositores —entre quienes estaban el jefe nacional panista, Gustavo Madero, y el aspirante a la presidencia del PRD, Carlos Navarrete— fueron recibidos en el patio de la Fiscalía General del estado, donde se habían dispuesto dos mesas, una para cada delegación.

Detrás de la del gobierno nayarita —encabezada por el fiscal Veytia y el secretario general de Gobierno del estado, José Trinidad Espinoza Vargas— estaba desplegado un contingente de policías estatales con todo y tanquetas.

El desplante, que puso furiosos a los dirigentes opositores, viene a confirmar las denuncias que muchas veces han hecho el PAN y el PRD sobre la intervención de los gobernadores en los procesos electorales locales.

Y, como digo arriba, se produce en un momento delicado para la negociación política, en un contexto económico incierto.

La divulgación de fotografías de ese escenario de diálogo estilo Nayarit hizo que muchos comentaran ayer en redes sociales que las imágenes traían a la memoria recuerdos del viejo PRI y los tiempos autoritarios del país.

Sería importante que el gobierno federal fijara su postura sobre esos hechos. Especialmente porque rompe con el estilo de negociación política y tratamiento de conflictos de Los Pinos, que ha sido guiado por la prudencia.

Personajes como Veytia, dignos del viejo oeste, son bien conocidos en México. Quienes han presumido de ser fiscales de hierro, supuestamente implacables con los criminales, han terminado como represores y corruptos, o las dos cosas.

En la aplicación de la ley, no hay que confundir la fuerza con la fortaleza. Lo que requiere la justicia es lo segundo.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red