Juego del hombre

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Pascal Beltrán del Río 09/05/2014 02:06
Juego del hombre

La desconcertante historia del vestidor de las Chivas —sobre la que, como tantas cosas en México, quizá nunca lleguemos a conocer la verdad— ha sido un balde de agua helada para quienes piensan, como yo, que mujeres y hombres debieran poder convivir en torno del futbol, tanto en la tribuna como en la sala de prensa como en el campo de juego.

Quizá las diferencias antropométricas de unas y otros concedan la razón a quienes dicen que sería una mala idea instaurar el juego mixto, aunque jugadoras como la gran guardameta estadunidense Hope Amelia Solo sigan defendiendo su derecho de alinear en un equipo de varones.

Sin embargo, hay muchos rubros de este deporte en los que la mujer está inexplicable e injustificadamente ausente. Y no me parece que sea tanto por falta de interés como por el machismo que aún permea el mundo del futbol.

De los 26 miembros del Comité Ejecutivo de FIFA, apenas una es mujer, la africana Lydia Nsekera. Y eso, apenas desde el año pasado, pues en sus primeros 109 años de historia, el órgano regulador del futbol mundial siempre estuvo compuesto por hombres.

De ahí, para abajo, el futbol es un auténtico Club de Tobi —la muestra más próxima de ello está en la Femexfut y el Consejo de Dueños de la LigaMx—, aunque quién sabe qué sería del negocio si las mujeres no asistieran a los estadios.

La pelea por igualdad de género en el futbol ha tenido que darse incluso contra los prejuicios creados por la religión.

A pesar de que la árbitro alemana Bibiana Steinhaus pita encuentros en la segunda división de la Bundesliga —e incluso ya fue cuarto árbitro en un partido entre el Bayern Múnich y el Schalke04—, la FIFA difícilmente aprobará la participación de mujeres silbantes en una Copa del Mundo por temor a que las naciones islámicas la veten.

Aun así, las mujeres se van abriendo camino. Ayer leí la noticia de la contratación por parte del equipo Clermont Foot Auvergne —de la Ligue 2, la segunda división francesa— de la entrenadora portuguesa Helena Costa.

De 36 años de edad, Costa será la primera mujer en dirigir en las grandes ligas del futbol. Actualmente se desempeña como entrenadora de la selección femenil de Irán, y antes dirigió a la de Qatar. Poseedora de un título de maestría en deportes, fue directora técnica de equipos juveniles en el Benfica y reclutó talentos para el Celtic de Glasgow.

Aunque las publicaciones especializadas dicen que fue sorpresivo el fichaje de la entrenadora portuguesa por parte de un club varonil, lo cierto es que llegó pocos días después de que la comisaria europea de Educación, Cultura, Multilingüismo y Juventud, la chipriota Androulla Vassiliou, pidiera al jefe de la UEFA, Michel Platini, promover una mayor presencia de mujeres al frente de equipos de ligas profesionales de futbol en el continente.

Y por eso insistiré en la postura que tengo sobre la participación de mujeres en la política y otros campos: ampliarla no puede dejarse a la buena voluntad de los hombres. A pesar de que sobran las muestras de talento por parte de ellas, es necesaria la acción afirmativa.

Ojalá sean historias como la de Helena Costa las que nos acostumbremos a conocer cuando se hable de mujeres y futbol, y no otras, como la del lamentable episodio de presunto acoso sexual en el club Guadalajara.

La mejor forma de prevenir este tipo de abusos es avanzar en la equidad de género.

Apuntes al margen

Ironías de la vida. El contrato para la construcción de la nueva flotilla de helicópteros del presidente Barack Obama —llamada Marine One— fue ganado por la firma Sikorsky, una empresa establecida en Connecticut y fundada en 1925 por Igor Sikorsky, un pionero de la aviación que nació en la ciudad de Kiev, actual capital de Ucrania, cuando ésta aún formaba parte del Imperio Ruso, y que emigró a Estados Unidos después del triunfo de la Revolución Bolchevique. Casi 90 años después, el destino une simbólicamente a la aún primera potencia militar con una región al borde de la guerra.

La división de los legisladores panistas provocada por la renovación de la dirigencia nacional de su partido era previsible, pero no por ello resulta menos grave. Si bien se espera que el resultado de la elección destrabe la negociación de las reformas, los tiempos apremian y no está del todo claro que las leyes secundarias en materia electoral estén a tiempo para que el INE cuente con el sustento jurídico para efectuar su trabajo. Como bien declaró ayer el presidente del nuevo organismo, el tiempo es un bien escaso.

A reserva de esperar un reporte más completo de los efectos del sismo que ayer estremeció a la capital y varias entidades, siempre valdrá la pena destacar cómo la cultura de la protección se ha enraizado en los ciudadanos. Todo el tiempo será buena noticia que los mexicanos sepamos cómo actuar ante eventos imprevisibles cuyas consecuencias pueden agravarse por una reacción desordenada o histérica. Enhorabuena.

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