Ciudadano Cuarón

COMPARTIR 
Pascal Beltrán del Río 29/04/2014 02:52
Ciudadano Cuarón

Conforme han ido en aumento su éxito y visibilidad en el mundo del cine, el director Alfonso Cuarón se ha acostumbrado a responder preguntas.

Por ejemplo, durante una conferencia de prensa, en octubre pasado, tuvo que contestar a un reportero que quiso saber cuáles habían sido las dificultades técnicas y humanas de filmar Gravity… en el espacio.

Ahora Cuarón ha pasado de interrogado a interrogador, y, quizá también, de cineasta a activista. En un desplegado aparecido ayer lunes, el único mexicano en la lista de la revista Time de las cien personas más influyentes del mundo en 2014 lanzó diez preguntas al presidente Enrique Peña Nieto sobre la Reforma Energética.

En la introducción, Cuarón sostiene que el gobierno de Peña Nieto no ha compartido “con nosotros, los mexicanos” información indispensable para comprender el alcance y sentido de la Reforma Energética, y afirma que el proceso legislativo que condujo a ella “fue pobre y careció de una discusión profunda”.

Posteriormente, plantea sus diez preguntas, entre las que resalta su preocupación por el destino de los recursos adicionales que generaría la reforma, así como la corrupción y los daños al medio ambiente.

El propio Cuarón dice que sus preguntas no son las de un experto en la materia sino las de un ciudadano. Personalmente, me parece que muchas de las interrogantes que plantea no sólo son respetuosas sino reflejan las dudas de muchos mexicanos sobre el tema.

Ayer por la tarde, el presidente Peña Nieto envió tres mensajes desde su cuenta de Twitter en alusión al desplegado de Cuarón.

Afirmó que las preguntas del cineasta “enriquecen el debate y ayudarán a conocer con mayor precisión los alcances y beneficios que la reforma traerá a los mexicanos”. Y ofreció que el gobierno federal las respondería puntualmente “una vez que sean presentadas las leyes secundarias” en la materia.

A reserva de las respuestas que genere en los próximos días el Ejecutivo, vale la pena abordar algunas de las preguntas de Cuarón.

Cuándo bajarán los precios de los energéticos es una pregunta que se hacen muchos mexicanos. Y eso es porque el gobierno federal, a la hora de impulsar la reforma, ofreció que en los recibos domésticos de gas y luz se verían reflejados precios más bajos a consecuencia de las modificaciones legales propuestas.

El argumento, repetido muchas veces en distintos spots en radio y televisión es que, al producir más gas natural, los precios que pagan los mexicanos por los energéticos disminuirían.

Sé que mientras tenga en sus manos la posibilidad de vender los energéticos a precio subsidiado, el gobierno federal podrá hacer buena su promesa. Incluso podría focalizar esos subsidios para reducir las tarifas a un grupo de consumidores, por ejemplo, los más desfavorecidos.

Pero eso no quiere decir que el costo de extraer y procesar los energéticos vaya a bajar automáticamente. Al menos no ha sido el caso en Estados Unidos, donde se ha incrementado, gracias al fracking, la producción de gas y petróleo. Revise usted las cifras oficiales disponibles y verá que ni la luz ni el gas doméstico han bajado significativamente en los últimos años en la economía de libre mercado de ese país.

Muchos mexicanos se preguntan asimismo por la ancestral corrupción en Pemex. Y quieren saber si hay posibilidades de modernizar la industria petrolera mexicana sin cambiar los mecanismos de control que fallaron recientemente —como demuestra el caso Oceanografía—, o dejando intacto a un sindicato cuyo líder consiente excesos y abusos con cargo al patrimonio de los mexicanos.

También tiene razón Cuarón en poner sobre la mesa de discusión las preocupaciones de orden ecológico. Aguas y suelos han sido dañados por Pemex y lo mismo ha ocurrido con la extracción de minerales, que, paradójicamente, no tiene la misma regulación que la extracción de hidrocarburos aunque unos y otros sean riqueza del subsuelo.

En puntos como los anteriores, la carta de Cuarón resulta impecable. Pero hay otros que ponen en duda la “más absoluta independencia política” que el autor de las preguntas dice tener.

No se requiere ser muy perspicaz para advertir que el desplegado recuerda una de las campañas de El grito más fuerte, el colectivo de artistas y trabajadores de cultura que busca llamar la atención sobre temas que considera importantes.

En un spot reciente, diversos miembros de ese grupo demandaron que el gobierno les consultara si estaban de acuerdo con la Reforma Energética.

“¡Pregúntenme!”, pedían sucesivamente distintos personajes públicos en el video, luego de que se escucharan unos segundos de la presentación de la iniciativa de reforma constitucional en materia energética que hizo Peña Nieto el año pasado.

Dicho proyecto, por cierto, tiene coincidencias con la iniciativa del PRD de organizar una consulta popular sobre este tema.

Así que hemos pasado del pregúntame al pregúntote. ¿Tiene eso algo de malo? No, pero sería bueno asumir —por razones de transparencia— que muchas de las interrogantes sobre la reforma, como las que se hace ahora Cuarón, derivan de una visión ideológica que, de entrada, no suscribe la más mínima modificación del actual texto constitucional en materia petrolera.

¿O no? Es pregunta.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red