Niños armados

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Pascal Beltrán del Río 14/02/2014 02:24
Niños armados

He escrito en este espacio que hay aspectos del actual conflicto armado en Michoacán que no pueden ser descritos o calificados por la vía sumaria.

Por ejemplo, sabemos que la Constitución prohíbe a los ciudadanos hacerse justicia por propia mano, y que existen armas reservadas para el uso del Ejército y otros cuerpos de seguridad. Pero ¿quién puede reprochar que, ante la omisión de las autoridades, un grupo de ciudadanos se defienda de las agresiones del crimen organizado, formando grupos de autodefensa y adquiriendo ese tipo de armamento, el mismo que emplean los delincuentes?

Como esa, hay otras situaciones difíciles de juzgar palmariamente, sin contemplar matices.

No es el caso de todas, por supuesto. Por ejemplo, yo sigo sin entender que los gobiernos federal y estatal no defiendan a una autoridad legalmente constituida, como la de Tepalcatepec —que ha sido virtualmente depuesta—, sobre todo si no existen evidencias de que el alcalde, en este caso, haya cometido delitos (y si los cometió, ¿por qué no le fincan un juicio de procedencia ante el Congreso local?).

Más grave aún, me parece, es que haya niños combatiendo al lado de las autodefensas, grupo que ha sido reconocido por el gobierno federal.

El incansable periodista Miguel García Tinoco, cronista sin igual de estos días violentos en Michoacán, publicó ayer en Excélsior una entrevista estremecedora con Kika, un joven de 14 años de edad, originario de la comunidad de Antúnez, quien “aprendió a odiar a Los Templarios y ahora forma parte de los grupos de autodefensa”.

A este joven flacucho fue necesario habilitarle un rifle AR-15 de culata recortada, relata García Tinoco, para que su cuerpo de un metro 45 centímetros pudiera aguantarlo. Es con esa arma que Kika se asoma por una camioneta de lujo blindada, “listo para disparar”.

Ese joven es uno de tantos que se dejan ver en los grupos de autodefensa y cuyas historias han sido recogidas por los medios.

Y más allá de que a mí me preocupe ver a niños portando armas automáticas y hablando de matar, México ha firmado instrumentos internacionales que prohíben la participación en conflictos armados de personas menores de 15 años de edad.

Entre ellas están las siguientes:

—Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, ratificada por México en septiembre de 1990. Establece en su artículo 38: “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para asegurar que las personas que aún no hayan cumplido los 15 años de edad no participen directamente en las hostilidades”.

—Protocolo facultativo de la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, ratificado por México en marzo de 2002. Establece en su artículo primero: “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas posibles para que ningún miembro de sus fuerzas armadas menor de 18 años participe directamente en hostilidades”.

—Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, ratificado por México en octubre de 2005. Establece en su artículo octavo que es un crimen de guerra “reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades”.

Hasta ahora, la relación del gobierno federal con las autodefensas se ha centrado en el registro y reconocimiento de éstas y su conversión en Cuerpos de Defensas Rurales. No ha quedado claro cuándo recibirán estos cuerpos los uniformes que los hagan claramente distinguibles. Tampoco, qué pasará con aquellos miembros de las autodefensas que no se anoten en la lista y registren su armamento. ¿Serán desarmados? ¿Cuándo y cómo?

Me imagino que los jovencitos que, como Kika, participan en las autodefensas no recibirán el reconocimiento como Defensas Rurales. Pero ¿qué hará el gobierno federal para asegurar que los menores de 18 años no sigan participando directamente en hostilidades, como prevé el protocolo referido.

México podría ser encontrado en violación de los instrumentos internacionales ratificados en la materia.

Sería vergonzoso para el país quedar al lado de naciones de África y otras partes del mundo donde los niños han sido parte de conflictos armados.

Este tema, a diferencia de otros, no admite matices. Debe ser condenado y punto.

Ojalá que en respuesta a los señalamientos que ha hecho, entre otros, la Comisión de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados, no se diga que los menores participan voluntariamente en los grupos de autodefensa o que los jóvenes en Tierra Caliente se vuelven adultos antes que en el resto del país.

Si nos pareció atroz que el niño apodado El Ponchis haya sido reclutado por el crimen organizado, no sería congruente admitir casos como el de Kika. Aunque peleen del lado de los “buenos”.

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