Autonomía con pistolas

COMPARTIR 
Pascal Beltrán del Río 12/12/2013 01:42
Autonomía con pistolas

Ayer decía en este espacio que la desconfianza ha sido el cemento de la transición democrática en México, y que eso ha dado lugar a la multiplicación de los órganos autónomos del Estado.

Tan sólo en la última semana se ha propuesto crear cuatro nuevos. Dos, como parte de la reforma político-electoral (el Coneval y la nueva Fiscalía General de la República, que sustituirá a la PGR) y dos más, como parte de la Reforma Energética (las comisiones Reguladora de Energía y Nacional de Hidrocarburos). Ambas reformas constitucionales aún están en proceso de aprobación.

Argumentaba ayer que si la base de la construcción del andamiaje legal es la desconfianza, bien podrían crearse organismos autónomos para todo, pues siempre habrá espacio para pensar que el gobierno en turno eche mano de cualquier política pública para apoyar a su partido.

La autonomía debería ser una excepción. El jurista José Elías Romero Apis, compañero de estas páginas, ha comentado que sólo debería otorgarse autonomía a instituciones que hubieran alcanzado su mayoría de edad —por su alteza, prestigio o calidad moral— o bien, cuya actividad se hubiera visto contaminada por la mano del gobierno.

En ese sentido, es absurdo otorgar la autonomía a organismos como el Coneval, donde no existe denuncia pública seria de intervención por parte de funcionarios públicos; las comisiones reguladoras en el área energética, que son novísimas, y la Procuraduría General de la República, una institución tan enlodada en los últimos años, que resulta imposible creer que podrá mejorar su fama sólo por volverse autónoma. 

Comienzo con esta última: la PGR está en un proceso de reorganización minucioso que parce caminar con seriedad. Sus vicios, acumulados a lo largo de muchísimos años, los adquirió sobre todo en su contacto con el mundo del narcotráfico, que la volvió adicta al dinero sucio.

Hubiera sido bueno dejar a la PGR concluir su proceso de saneamiento, que incluye la profesionalización de sus procesos de investigación, antes que someterla a la presión de ser autónoma.

Quienes decidieron la autonomía de la PGR, ¿saben si la institución estará lista para tal reto? ¿Qué pasará si no ha logrado erradicar la corrupción antes de 2018, el plazo para volverse fiscalía?

Sus males no provienen de la falta de autonomía ni se curarán con ésta. Si en cinco años la PGR no ha logrado convertirse en una institución de prestigio, será peligrosísimo transformarla en la única institución autónoma del país con pistolas.

Ningún organismo estatal tiene tanto poder sobre los ciudadanos como el Ministerio Público. ¿Se imagina usted una Fiscalía General autónoma, con personajes como Javier Coello Trejo o Pablo Chapa Bezanilla, que no pueda ser controlada?

Si antes de cinco años queda concluido el proceso de reestructuración y saneamiento de la PGR, qué bueno sería. Sin embargo, el propio arquitecto del proyecto, el procurador Jesús Murillo Karam, no ha querido fijarle plazo.

En los casos de la CRE y la CNH, estas entidades públicas ni siquiera han tenido oportunidad de darse a conocer. La primera data de 1995 y la segunda, de 2008, pero dígame usted si la mayoría de los mexicanos que suelen informarse sabe bien a bien a qué se dedican. Pero ahora se propone que sean autónomas.

La autonomía no es sinónimo de honradez ni eficiencia, igual que la edad adulta no es sinónimo de sabiduría. La clase política puede crear todas las instituciones autónomas que quiera, pero nada garantiza que el resultado sea otra cosa que la descoordinación de las acciones de gobierno y la desnaturalización del régimen presidencialista.

Ahora, si lo que se quiere es que el Congreso gobierne, entonces lo que procede es cambiar de régimen y dar paso a un sistema parlamentario.

Apuntes al margen

Muchos de los mismos políticos mexicanos que hace unos días elogiaban a Nelson Mandela por privilegiar el perdón y la reconciliación en Sudáfrica, ayer buscaban los peores adjetivos para dedicárselos a quienes no comparten su visión sobre la Reforma Energética.

Nada asegura que esa reforma vaya a crear 500 mil empleos ni bajar el precio de los energéticos ni poner fin a la corrupción en Pemex… ¿Pero a dónde vamos sin respeto a la ley y a la institucionalidad democrática? El país está atrapado entre el presente mediocre y el miedo al futuro.

Daniel Ortega ya ha gobernado Nicaragua en tres ocasiones, pero aspira a un cuarto periodo y quizá a otros más. Por obra de la reforma legal que avanza en el Congreso del país centroamericano, Ortega podría llegar a acumular más años en la Presidencia que el propio Tacho Somoza.

Comparte esta entrada

Comentarios