Cercados

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Pascal Beltrán del Río 05/12/2013 01:42
Cercados

No está claro si será hoy jueves o el próximo lunes cuando comience a discutirse el proyecto de reforma energética en comisiones del Senado.

Al cierre de esta edición, legisladores del PRI y PAN que han participado en la negociación se habían retirado de la cercada sede senatorial para reunirse con funcionarios del gobierno federal y continuar con las conversaciones, en aras de lograr un acuerdo.

El trabajo de comisiones había sido pospuesto entre exigencias perredistas de que se cumpliera el reglamento de la Cámara, pero sobre todo porque la negociación entre priistas y panistas no había concluido.

La bancada del PAN, cuyo voto es clave para aprobar un cambio constitucional, no había podido juntarse. Sólo 18 de los 38 senadores blanquiazules estaban presentes. Eran los que habían decidido pernoctar en el único hotel dentro del cerco.

El resto del grupo parlamentario tuvo que buscar refugio en otro hotel, frente a la Alameda. Entre ellos estaba el propio coordinador Jorge Luis Preciado.

La información para quienes permanecieron adentro corrió a cargo de los senadores Jorge Luis Lavalle y Francisco Cabeza de Vaca, pero éstos no tenían mucho qué comunicar a sus compañeros fuera de la invitación a esperar a que el PRI les hiciera llegar una contrapropuesta de acuerdo que, a decir del presidente de la Comisión de Energía del Senado, David Penchyna, les iba “a encantar”.

Aun así, el campechano Lavalle, líder del grupo negociador panista, pasó la tarde convenciendo a los miembros irreductibles de su bancada de otorgarle poderes plenos para llegar a un acuerdo con el PRI.

Pese al hermetismo, se pudo saber el curso que tomaban las negociaciones. La propuesta de acuerdo consistía en liberar a Pemex para decidir dónde puede extraer hidrocarburos sin ayuda y dónde requiere asociarse para hacerlo.

En el acuerdo no se pondrían limitaciones a los contratos que podría firmar la paraestatal, desde la compra de un tornillo hasta la concesión de un campo petrolero. Sin embargo, a petición del PRI se tendría el cuidado de no hablar de concesiones en el texto constitucional reformado.

Asimismo, se incluirían medidas para fortalecer la transparencia de Pemex y la CFE, así como un nuevo régimen fiscal para la primera y el reforzamiento de la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Entre los puntos que hasta anoche quedaban por negociar —además del nombre que se usaría para designar a las concesiones— estaba la creación de un fondo que administre parte de la renta petrolera y dos órganos descentralizados, uno para administrar ductos y otro para energía eléctrica.

Si finalmente queda así el proyecto de dictamen, será difícil, para quienes alegan que Pemex debería tener una mayor autonomía de gestión, rebatir la idea de que en las decisiones en la materia lleve mano la propia paraestatal, sobre todo si se le ponen controles que garanticen la transparencia de esas decisiones.  

Todo eso se platicaba lejos del cerco organizado por Morena, que no se limitó a la sede del Senado sino se extendió hasta la entrada del hotel Meliá, donde se desplegó una gran manta que decía: “Senadores traidores a la Patria”.

En la puerta del hotel, los manifestantes señalaban que no estaban impidiendo el paso a huéspedes y trabajadores sino sólo a los senadores. Eran guiados por un rumor de que ahí se negociaba la reforma.

Uno se pregunta qué hubiera pasado si realmente se hubieran encontrado con legisladores en el lugar. ¿Cómo habrían impedido que entraran o salieran? ¿Habrían recurrido a la fuerza?

También es inevitable cuestionar la decisión de impedir el funcionamiento normal de uno de los Poderes del gobierno de la República por parte de una fuerza política que busca su registro para poder competir en democracia.

El conflicto por la reforma energética ha polarizado a las partes. Su primera víctima, sin duda, es el perredismo moderado, atraído por la fuerza de gravedad del todo o nada.

Marginado, por decisión propia, de la mesa del Pacto por México, el PRD ha quedado diluido en el cerco de Morena.

Incluso, los senadores perredistas más cercanos al convaleciente Andrés Manuel López Obrador se sumaron al bloqueo. Entre ellos Layda Sansores, quien declaró que le daba vergüenza lo que ocurría en el interior de la sede senatorial.

Por la noche, Morena cantaba victoria. Atribuía al cerco la decisión de posponer el debate sobre la reforma energética. Pero las negociaciones avanzaban en otro lugar. Y mientras tanto, Los Chuchos, quienes tuvieron la idea original del Pacto, no aparecían por ninguna parte.

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