Shimon Peres

Mientras los políticos mexicanos se preocupan únicamente por la inmediatez y buscan inspiración en hechos y figuras del pasado, Shimon Peres, de 90 años de edad, sólo piensa en el futuro. Hoy llega a México el Presidente de Israel. Nacido en 1923 en una ciudad que ...

Mientras los políticos mexicanos se preocupan únicamente por la inmediatez y buscan inspiración en hechos y figuras del pasado, Shimon Peres, de 90 años de edad, sólo piensa en el futuro.

Hoy llega a México el Presidente de Israel. Nacido en 1923 en una ciudad que entonces estaba en Polonia y ahora forma parte de Bielorrusia, Peres perdió a su abuelo, un hombre muy importante en su formación, cuando el ejército nazi incendió la sinagoga del pueblo donde había encerrado a los hombres, mujeres y niños judíos del lugar.

El padre de Peres se había llevado a la familia a Palestina, entonces bajo mandato británico, huyendo de la ruina provocada por las políticas antisemitas de la época y salvándolo así del mismo destino.

Tuve la oportunidad de entrevistarlo la semana pasada, en su residencia oficial en Jerusalén. Una casa austera con discretas medidas de seguridad.

Le pregunté a uno de sus asistentes si Peres —el jefe de Estado más viejo del mundo— no estaría ya muy cansado, dado que empezaba a oscurecer, y los dos días anteriores había estado muy activo durante la visita oficial del Presidente de Francia.

-En un momento lo comprobará usted mismo, pero el Presidente más bien nos cansa a nosotros —me respondió mientras me conducía al despacho—.

Me recibió de pie, sonriente y sencillo. Se desplazó ágilmente por la oficina, tapizada de libros, y me ofreció un asiento.

“La gente me pregunta cómo hago para estar tan bien físicamente”, me comentó. “La verdad es que soy mi propio médico. Me preocupo más por leer que por comer. Si comes mucho, serás gordo; si lees mucho, serás sabio”.

Al estar preparando la entrevista —que usted puede leer completa en esta misma edición—, me encontré con que muchos de los escritos de Shimon Peres se refieren al futuro. Le apasionan los avances científicos, como los recientes descubrimientos sobre el cerebro humano, y la tecnología.

En un libro que acaba de aparecer, en coautoría con Jacques Attali, habla de cómo el futuro pertenece más a los individuos que a los gobiernos.

“El mundo cambia”, me dice durante la entrevista. “Si uno no lo quiere reconocer, es viejo, se está muriendo, vive en el pasado. Si uno quiere ser permanentemente joven, el camino es el futuro”.

Hombre que ha recorrido casi todos los cargos en el gobierno de su país y fue clave en la formación del Estado de Israel, dice que la política está en proceso de volverse irrelevante, porque “surgió para defender el territorio y ampliarlo”.

Las fronteras actuales son digitales no físicas, dice Peres. Y habla con pasión de las oportunidades que ofrece la expansión en el uso de internet y de cómo los gobiernos no pueden apropiarse de la ciencia.

¿Cuántos políticos mexicanos se refieren a la ciencia como fuente de prosperidad futura? ¿Cuántos prefieren leer que comer a costa del erario en los restaurantes de moda?

Los cien empresarios israelíes que acompañan a Peres seguramente entablarán buenas relaciones comerciales con sus pares. Y la rica literatura israelí romperá barreras y será mucho más conocida gracias a su presencia en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Pero lo que los mexicanos podríamos aprovechar más de esta visita son las ideas innovadoras de este hombre sin edad, cuya visión de futuro hace ver pequeña su amplia experiencia.

Apuntes al margen

Sea quien sea el próximo presidente nacional del PRD, tendrá mayor edad que el promedio de sus antecesores. Carlos Navarrete tiene 55 años; Marcelo Ebrard, 54, y Carlos Sotelo, 52. El promedio de edad de los ocho primeros líderes perredistas (no interinos), al asumir el cargo, es de 51 años.

Tras declinar a ser el próximo líder del partido que fundó, Cuauhtémoc Cárdenas dijo que era el tiempo de otros. Si aquellos tres aspirantes tuvieran, súbitamente, la misma generosidad que el ingeniero, ¿habría quién pudiera beneficiarse de ella en el PRD? En el siguiente segmento generacional, el partido no se ha preocupado por formar cuadros.

Al mismo tiempo que el PRD celebraba su 14 Congreso, la federación más grande del PSOE, la de Andalucía, hizo lo propio. Los delegados detectaron un “tapón generacional” y, para retirarlo, nombraron dirigente a Susana Díaz Pacheco, de 39 años de edad. No se extrañe si en unos años la ve usted en La Moncloa.

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