Dominar el futuro (1)
PARÍS. Actores clave de la política mundial durante los últimos 40 años, el israelí Shimon Peres y el francés Jacques Attali vislumbran hoy el curso de la humanidad en el contexto de la globalización, el avance científico y el cambio climático. En Avec nous, après ...
PARÍS.— Actores clave de la política mundial durante los últimos 40 años, el israelí Shimon Peres y el francés Jacques Attali vislumbran hoy el curso de la humanidad en el contexto de la globalización, el avance científico y el cambio climático.
En Avec nous, après nous. Apprivoiser l’avenir (Con nosotros, después de nosotros. Dominar el futuro), libro del que son coautores y que acaba de aparecer en librerías en Francia, Peres y Attali sostienen que “el porvenir de la humanidad puede ser fabuloso, aunque también catastrófico dependiendo de cómo sean manejados los próximos veinte años”.
A lo largo de 250 páginas, y en 21 capítulos intercalados, el actual Presidente de Israel y el ex jefe de asesores de François Mitterrand aportan las que son para ellos tendencias y claves de un mundo en rápida mutación. En el prefacio, único texto firmado por ambos, advierten que la globalización “puede llevar a un debilitamiento de los Estados frente a un mercado triunfante”.
Para Shimon Peres, la economía moderna está siendo transformada por la ciencia, lo cual lleva a los gobiernos a perder control de uno de los instrumentos centrales de la gobernabilidad.
“La economía mundial —afirma— afecta a cada nación y, sin embargo, ninguna nación puede ella sola manejar la economía mundial. Nos encontramos, pues, gobernados por una economía mundial pero sin un gobierno mundial.”
Una contradicción de nuestro tiempo, agrega Peres, es que en tanto la economía se globalizó la ciencia autoriza y fortalece la individualidad.
“El mundo nunca había sido, simultáneamente tan global y tan individualizado (…) El enfrentamiento entre globalización e individualidad se expresa cotidianamente en un choque de generaciones.”
Para el también ex primer ministro y Nobel de la Paz, “el futuro pertenecerá a quienes se apoyen sobre la voluntad más que sobre la autoridad, sobre lo desconocido del mañana más que sobre un presente que está presto para desaparecer”.
Para este hombre de 90 años de edad, el choque que enfrenta la humanidad de estos días no es de civilizaciones sino generacional.
“Los jóvenes son reticentes a aprobar la herencia del pasado. Han desarrollado una forma de comunicación universal: el lenguaje digital. Y eso significa mayor transparencia. Es difícil ocultarse una vez que se tiene un lenguaje común.”
La falta de respuestas mundiales a los desafíos mundiales inquieta a Peres. Dice que las firmas multinacionales tienen hoy un peso central en materia de innovación, producción, empleo y comercio, pero no existe para ellas un sitio de coordinación como tienen las naciones económicamente poderosas, como el G8 o el G20.
El político israelí dice que la ciencia es otro tema que se ha zafado de controles. “No se somete a las naciones ni a las religiones y no depende en nada de la pertenencia étnica. La ciencia es el fenómeno más indisciplinado del mundo, porque se ocupa de lo desconocido (…) Los científicos son espíritus audaces y rebeldes”.
Pronostica que los principales avances científicos de los años por venir se darán en el conocimiento del cerebro humano, que describe como una máquina de gran eficiencia energética de la que la humanidad debería aprender. “Nuestro cerebro sólo necesita de 20 watts para funcionar. El desayuno es suficiente para activar una máquina que, si fuera artificial, necesitaría de toda una central eléctrica”.
Y así como la economía y la ciencia no respetan fronteras, afirma Peres, el terrorismo tampoco.
“Tal vez ha llegado el momento de disponer de una instancia internacional antiterrorista para concentrarse en un fenómeno que requiere de medios globales para ser enfrentado”, alega.
El también ex ministro de Defensa ve cambios profundos en la forma en que se librarán las guerras en el futuro. Los drones y los misiles controlados a distancia, dice, han vuelto obsoletos a los tanques y a las fuerzas desplegadas en tierra.
Sin embargo, cree que remediando la malnutrición y los problemas de salud, así como luchando contra las amenazas a la libertad, “podremos reducir la beligerancia y acercarnos más a un mundo en paz”.
En un capítulo dedicado a “las megatendencias del porvenir”, Peres enumera las que, a su juicio, son aspectos evolutivos de la humanidad que ya marcan el curso de las próximas décadas.
La impresora de tercera dimensión, los cables de fibra óptica, la cartografía del ADN, la tecnología del agua y la investigación sobre el cerebro humano, “van a transformar al mundo de manera abierta y global”.
El progreso —remata este hombre, que se declara optimista sobre el futuro de la humanidad— “trasciende fronteras, no discrimina; no depende de los gobiernos sino de las individualidades”.
Mañana, las claves del futuro según Attali.
