Mundo pequeño

Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida. Billy Wilder La teoría de losseis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una ...

Recuerda que eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho en tu vida. Billy Wilder

La teoría de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios. Esta teoría señala que usted puede acceder a la persona del mundo que desee conocer con tan sólo cinco contactos. Lo interesante de este efecto es que al igual que puede contactarse y conocerse puede transmitirse cualquier mensaje en una brevedad de tiempo casi impensable, ya ni que decir si nos apoyamos en el uso de las tecnologías modernas a las que hoy se tiene acceso.

Esta teoría puede jugar a favor o en contra… todo depende de lo que se transmita. Y resulta increíble que se olvide irresponsablemente lo que este efecto global puede provocar en la vida de los seres humanos, porque las palabras y los hechos tienen siempre el poder de construir o de destruir a una persona… lamentablemente cierto… y hoy más que nunca: el mundo es pequeño, muy pequeño para toda la información que recibimos y que, difícilmente, podemos o nos atrevemos a contrastar. Siempre habrá que tener en cuenta lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos y lo que hacemos, con respecto a nosotros mismos y a los demás… y se olvida, las personas se olvidan de la pequeñez del mundo cuando actúan con prepotencia, cuando permiten que aflore su maldad, su ego, su soberbia, cuando con base en pensamientos y sentimientos que nada bueno aportan, no retienen las palabras en su boca. Las personas se olvidan de la pequeñez del mundo cuando hieren, cuando se desgastan sólo para seguir eligiendo equivocadamente lo fácil, y lo que creen  mejor conviene a su vida y a la de los demás.

Y se olvidan… hasta que alguien que recuerdan les pasa de frente o esgrime un  gesto de desprecio… y ahí no miran su pasado y lo que han hecho, simplemente, en su mayoría, prefieren sentirse ofendidos o prefieren criticar el acto en cuestión, antes de preguntarse si en el trayecto de su vida han hecho siempre lo mejor que han podido hacer por ellos mismos o por los demás… y, puede ser, también, que el que desprecia, desprecie sin razón alguna y puede ser, también, que nunca nadie se haga esa pregunta por temor a tener que reconocer que no merecen nada mejor que eso mismo que reciben.

Por eso hoy le invito a hacer siempre todo lo mejor que pueda hacer porque, efectivamente, como bien dice  Wilder, uno es tan bueno como lo mejor que haya hecho en su vida y yo me permitiría añadir para sí mismo y para los demás. Uno es la suma de sus elecciones, uno es lo que hace con lo que le ocurre, uno es quien elige ser y lo que sigue después, uno es la suma de las sonrisas con las que vive,  la ayuda que presta, la disposición con la que colabora; uno es los silencios que elige prudentemente, uno es las palabras de aliento que ofrece, los abrazos, la celebración de los éxitos propios y ajenos, uno es la ilusión que transmite continuamente, uno es la reflexión atinada, la razón justa, el sentimiento claro y profundo; uno es la honestidad con la que se maneja, la simplicidad con la que disfruta de la vida… uno es lo que comparte, uno es también la suma de sus errores y la suma de sus enmiendas; uno es la disculpa que ofrece, los reconocimientos que hace, la suma de lo que puede enseñar y la suma de lo que está dispuesto a aprender; uno es la fuerza con la que se ha levantado en los momentos difíciles… uno es el respeto que ofrece, uno es eso… el bien que ha podido darse y dar a los demás de forma desinteresada y plena. Y así, el que entiende que en su autenticidad y coherencia está su mejor mensaje, entiende, también el placer con el que se encuentra y lo encuentran en este pequeño mundo en el que vivimos. Como siempre usted elige… ¡Felices sumas, felices elecciones!

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