Brexit y confusión global
¡Y luego pierden contra Islandia, donde no hay ni luz para jugar siete meses al año!
Durísimo golpe a las otras 27 naciones la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. La decisión derivada del ejercicio de consenso (referéndum) abierto a todos los votantes resulta la expresión última de la creciente confusión que reina en el siglo XXI. Cameron, conservador, está convencido de que su país debe continuar en la Unión. Aun así cumple con su promesa del año pasado, al ganar las elecciones para el Parlamento, y convoca seguro de que los ingleses refrendarán su voluntad política. Habrá sido la abstención, cercana a 30%, o el predominio de votantes “viejos” y sus ideas anticuadas a pesar de que Cameron gobernaba por el Partido Conservador, el Brexit (Britain Exit) ganó por un margen muy pequeño, obligando a la renuncia del primer ministro. La juventud inglesa ha declarado: “Perdimos el derecho a trabajar en 27 países europeos”. Habrá nuevo primer ministro. Los ingleses pedían unos meses de plazo para la salida, la Unión exige que lo hagan ya. Observando desde mis nacionales gradas, no puedo sino considerar que ha ganado la confusión, y que hoy reina en el país que pretendía resolver por vía de la democracia. Eligieron la vía demagógica cuando podían resolver con fundamento en el poder que el pueblo confiere con el voto, pero no quisieron exponerse al castigo que la decisión trajera en las próximas elecciones.
Elecciones de emergencia en España. ¿El resultado? Nadie gana aunque Rajoy y los conservadores obtienen la mayoría de los votos, porque éstos no les bastan para gobernar. Lo harán ahora mediante acuerdos con todos los partidos, siempre que sea posible. Este escenario, el peor, de nuevo me deja ver confusión, como la que de pronto me da por considerar para el modo de hacer política de otros países de Europa. De mis vecinos del norte ni hablar. Un clown con peluquín jugando a John Wayne: “Racismo, xenofobia y compañía”. Trump alardea para ser Presidente. Cuando lo sea, ¿cuál muro?, ¿cuál guerra contra quien sea? Robará lo que pueda y se irá como lo hizo George Bush Jr., porque en su país reina la confusión. ¿Qué más? ¿América Latina? Perú que por poco y recibe de regreso a Fujimori, Venezuela manicomial, Colombia firma la paz con la guerrilla por milésima vez, Brasil de nuevo depredado, ahora por eso que llaman “izquierda”. ¿México? Demócratas derechito a unas elecciones que amenazan con hacer trizas cualquier posibilidad de medio ser gobernados.
Enumero, no porque sanen mi desazón sino por proféticas, las características de nuestra era postmodernista: 1.- Desmitificación de los líderes, sustituyéndolos por pequeños ídolos múltiples de rápida caducidad. 2.- Tránsito de la economía de producción a la de consumo; no hay más deidad que el mercado. 3.- Los medios de comunicación se transforman en la herramienta por excelencia para tener poder. 4.- Desaparecen las ideologías, el conocimiento es sustituido por información confusa. 5.- Se pierde la intimidad; ésta se diluye en redes sociales. 6.- Se renuncia a las utopías, a la creencia en el progreso conjunto, y se apuesta a la individualidad con absoluto desencanto.
Bueno, ya llegamos. No hay por dónde. Solos como nunca, testigos mudos, pasivos, consumiendo y consumiendo, demócratas por encima de todo, confundidos si se trata de ejercer nuestra prerrogativa política. Si Cameron se dio un balazo en un pie, vaya a saberse por qué y para qué, si la utópica unidad europea ha caducado, y si Chile nos metió mucho más que un susto, no queda otra cosa que ensayar, una vez más, la nacional e hipócrita anarquía. Una disculpa por mi desaliento. ¡Y luego pierden contra Islandia, donde no hay ni luz para jugar siete meses al año!
