Peligro: López Obrador y Morena, con Rusia y Venezuela
Por Jesús Sesma Suárez* Es bien sabido por todos que, en materia política, los únicos que pueden participar en nuestro país somos los propios mexicanos. Así lo establece nuestra Constitución, pero, al parecer, hay algunos que no están de acuerdo, como el señor ...
Por Jesús Sesma Suárez*
Es bien sabido por todos que, en materia política, los únicos que pueden participar en nuestro país somos los propios mexicanos. Así lo establece nuestra Constitución, pero, al parecer, hay algunos que no están de acuerdo, como el señor López Obrador.
No nos sorprende porque ya sabemos que si hay alguien en México a quien las leyes y las instituciones del país simplemente no le importan, es precisamente a él. Sí, él, que algún día mando al diablo a las instituciones, pero que hoy en día vive y se mantiene a costa de ellas; él, que algún día también estuvo dispuesto a ir a la cárcel con tal de no obedecer las leyes y lo que le ordenaba una sentencia dictada por un juez.
Pero en esta ocasión se trata de algo mucho más grave y tiene que ver con posibles actividades de espionaje y actividades ilícitas que tanto gobiernos como personas extranjeras podrían realizar en México.
En primer lugar, tenemos el caso de la intervención que el gobierno ruso pretendería llevar a cabo en las elecciones de México. Hoy, después de que todos sabemos que ese gobierno intervino en las elecciones del país más poderoso del mundo (los Estados Unidos de América), a nadie le sorprende que también esté buscando intervenir en las elecciones de otros países más vulnerables —como puede ser el caso de México—, con el objetivo de tener gobiernos más afines a su proyecto político.
En este caso, este espionaje que facilitaría su intervención sería a través de un personaje históricamente muy ligado a López Obrador que, a su vez, trabaja para un medio de comunicación claramente identificado con el régimen del mandatario ruso, situación que incluso ya ha sido documentada por diarios de reconocido prestigio internacional.
En segundo lugar, tenemos el caso del gobierno venezolano, cuya intromisión en la política mexicana está aún más clara, ya que incluso la embajadora de aquel país en México ha celebrado el acompañamiento, solidaridad y apoyo de Morena a la Revolución Bolivariana, revolución que ahora tiene al pueblo de Venezuela sumido en una profunda crisis política, económica y social a la que, tristemente, no se le ve fin o posibilidades de una pronta recuperación.
En el caso de Venezuela, esta intromisión en los asuntos políticos, que sólo le corresponden a los mexicanos y un posible espionaje, tienen varios antecedentes de los cuales en este momento recuerdo dos: uno, cuando López Obrador realizó un plantón en Paseo de la Reforma (por cierto, desquiciando el tránsito de vehículos y personas y causando millonarias pérdidas a la economía de la Ciudad de México), en el que era muy fácil encontrar no sólo a venezolanos simpatizantes del régimen chavista, sino a otras personas de nacionalidad extranjera apoyando su movimiento; otro, cuando secuestró el Congreso mexicano con la finalidad de impedir la aprobación de reformas vitales para el desarrollo de México y que, lógicamente, iban en contra de sus intereses y de sus amigos del gobierno venezolano.
De esta intromisión venezolana fuimos testigos nuevamente hace unos cuantos días. En esta ocasión aparecieron una serie de bardas pintadas en favor de López Obrador en distintas ciudades de Venezuela, como Caracas, Barquisimeto, Maracaibo, Valencia y Maracay, patrocinadas por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), situación que ya denunciamos ante las autoridades correspondientes.
Todo ello es una prueba más de que López Obrador tiene unos planes muy especiales para México en caso de ganar la Presidencia de la República, planes que pueden ir desde la imposición de una dictadura disfrazada como las de Rusia y Venezuela, hasta permitir que estos gobiernos antidemocráticos, autoritarios y represores se apoderen de nuestro futuro político, económico y social.
Quiero dejar muy en claro que lo que aquí expongo no tienen nada que ver con demeritar la gran relación que existe entre los pueblos de estas naciones y México, particularmente con el venezolano, ya que en ambos casos se trata de pueblos que merecen todo nuestro reconocimiento y respeto. Pero eso no implica que renunciemos a nuestro derecho de señalar cuando algo no marcha bien, sobre todo cuando se trata de defender la soberanía de México y de impedir que gobiernos antidemocráticos quieran llevar a cabo actividades de espionaje o de intervención política en contra de los intereses, las instituciones y el sano desarrollo de nuestro país.
*Coordinador del GP del PVEM
en la Cámara de Diputados
