Pueblos indígenas

Por Luis Maldonado Venegas El lunes 9 de agosto de 1982 celebró su primera reunión el Grupo de Trabajo sobre los Pueblos Originarios, de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de la Asamblea General de la Organización de las ...

Por Luis Maldonado Venegas

El lunes 9 de agosto de 1982 celebró su primera reunión el Grupo de Trabajo sobre los Pueblos Originarios, de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Sería 12 años después, el 23 de diciembre de 1994, cuando la misma Asamblea General emitió la resolución 49/214 para recordar esa fecha y decidir que durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Originales del Mundo, el 9 de agosto de cada año se celebre el Día Internacional de las Poblaciones Originales. Esta conmemoración, por fortuna, alcanzó continuidad sin plazos perentorios.

Así ha ocurrido en México desde hace años, como lo han consignado las páginas de

Excélsior. En la edición del 10 de agosto de 1995, por ejemplo, presentó una nota sobre la primera conmemoración de la fecha con el encabezado: “Viven en alto grado de marginalidad 97% de indígenas en México: Tello”, expresión sobre el tema del economista e investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, don Carlos Tello Macías.

Hace diez años, el 13 de septiembre de 2007, la ONU aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Esta decisión consolidó la acción de cooperación y solidaridad, en todo el mundo, entre los pueblos indígenas y los países que conforman ese organismo internacional.

Hay casi 400 millones de indígenas en el globo terráqueo. Constituyen más de cinco mil grupos étnicos distintos distribuidos en alrededor de 90 países, que se comunican y hablan en la mayor parte de las siete mil lenguas que aproximadamente hay en nuestro planeta.

Esos 400 millones de indígenas equivalen a poco más de 5% de la población mundial, con un denominador común: representan 15% de los seres humanos más pobres de la Tierra, acosados además por el hambre, la discriminación, la falta de equidad y la desi-gualdad. Pueblos “originarios” que son, constituyen el testimonio viviente de más de 20 siglos de despojos. Sobre lo que fueron sus antiguas propiedades, hoy se levantan por todo el mundo grandes urbes, minas, prósperas fincas agrícolas y ganaderas, emporios industriales, clubes campestres, centros vacacionales y tierras eufemísticamente llamadas “nacionales”.

Entre los valores más importantes conservados por los pueblos indígenas en beneficio del resto de la humanidad son sus formas particulares para relacionarse con sus congéneres y, por extraño que parezca, con el medio ambiente.

¿Y México?

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hay 7.5 millones de mexicanos que habitan en 68 pueblos indígenas; en ellos se hablan otras tantas lenguas con 364 variantes adicionales. Este hecho hace de nuestro país uno de los poseedores de mayor diversidad lingüística en el mundo. Predominan el náhuatl, con 23.2%; maya, 13.5%; zapoteco, 6.9%, mixteco, 6.9%, y otomí, 5.6%. En menor cuantía están el tzeltal, tzotzil, totonaca, mazateco y chol.

Tienen usos y costumbres propias, que se respetan en casi todas las entidades federativas, particularmente en lo que se refiere a la elección de sus propias autoridades.

Es sobresaliente su creatividad artística en pintura, teñido y tejido de textiles, artesanías de barro, fabricación de instrumentos musicales y labrado de madera, que incluso les ha valido reconocimiento internacional, así como una vasta riqueza de conocimientos en herbolaria medicinal y gastronómica. No están a la zaga de estos valores su talento poético y literario.

Pero, ¿hemos avanzado al menos en la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas de México, sobre todo el derecho a una vida digna y de bienestar? No, lamentablemente.

Datos del Inegi nos indican que a finales de 2015 había en México siete millones 382 mil 785 personas que hablaban alguna lengua indígena. De ellos, 13 de cada 100 sólo hablan su lengua materna. Esta población, precisa el Inegi, está entre los mexicanos con niveles de vida de “mayor desventaja”.

Pero niñas, niños y adolescentes indígenas la pasan peor: en promedio, 19.3% de sus hogares enfrentan condiciones de “limitación de acceso a la alimentación por falta de dinero en los últimos tres meses”. En Chiapas, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Tabasco y Veracruz, este promedio es superior a 20%.

*Presidente de la Academia Nacional de Historia y Geografía de la UNAM

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