Zonas Económicas Especiales: apuesta riesgosa
Debemos estar pendientes de que México no transite hacia un modelo económico de atracción de inversión a partir de bajos salarios
POR VIRIDIANA RÍOS*
Hay mucha discusión sobre la necesidad de implementar un verdadero Estado de derecho para lograr hacer funcionar a las Zonas, y muy poca discusión sobre las Zonas que queremos crear. Esto es un error. Debemos estar pendientes de que México no transite hacia un modelo económico de atracción de inversión a partir de salarios bajos o de industrias poco complejas. Ésa es la discusión más importante a tener cuando se habla de las Zonas. Y ésa es la discusión que no se está teniendo.
México debe ser astuto, selectivo y socialmente ambicioso al diseñar sus Zonas.
No es secreto que la mayoría de las Zonas Económicas Especiales del mundo han fracasado en crear desarrollo económico redistributivo. Muchas han sido incapaces de atraer inversión (Ghana y Haití), muchas fueron capaces de atraerla pero ésta no pudo ser retenida cuando otros países abarataron sus costos de producción (Costa Rica), muchas lograron atraer inversión y retenerla pero con salarios bajos, condiciones laborales precarias y economías de enclave (República Dominicana, Honduras).
Si México quiere generar condiciones de vida dignas y desarrollo económico igualitario para la población de más bajos recursos del país, el modelo económico de las Zonas no es necesariamente la mejor apuesta. O al menos, es una apuesta que debemos cuestionar y diseñar de forma innovadora y creativa para evitar los errores que se han cometido en otros países.
El modelo de Zonas es riesgoso porque asume que la razón por la cual la inversión extranjera directa no ha llegado a Michoacán, Guerrero y Chiapas es simplemente la falta de incentivos fiscales, poca infraestructura y altos costos transaccionales. Ello no necesariamente cierto.
La falta de capital humano entrenado, la presencia de crimen organizado, la carencia de ciudades medias atractivas para que los gerentes y directivos se establezcan con sus familias y la lejanía relativa de dichos estados con los mercados internacionales, son probablemente variables más determinantes para impedir la inversión que no tener una “ventana única” para facilitar los trámites empresariales.
Colima lo muestra. El estado ha sido sistemáticamente calificado por el Banco Mundial como el lugar con mayor facilidad para hacer negocios de México desde 2012 y, aun así, de acuerdo con la Secretaría de Economía, sólo recibe 0.4% de la inversión extranjera del país. Pero aún, 34.3% de su población vive en pobreza, de acuerdo con el Coneval, y hasta hace unos cuantos años, el gobierno local era empleador de casi 10% de la población, de acuerdo con México ¿cómo vamos?
Ello no quiere decir que no debamos intentar desarrollar Zonas en México, sino que debemos hacerlo de forma más inteligente, sensata y socialmente ambiciosa.
PUNTOS CRÍTICOS PARA EL ÉXITO
1. Ignorar el calendario electoral. El gobierno federal se ha comprometido a tener al menos una “empresa ancla” asegurada para cada una de las cuatro Zonas para 2018, año de elecciones. Esto ya suena mal. Intentar desarrollar cuatro zonas al mismo tiempo es logísticamente inviable y estratégicamente indeseable. Apresurarnos en atraer una empresa nos hará menos selectivos y más vulnerables en la negociación. Si somos serios en desarrollar el sur del país, y no en sólo desarrollar una plataforma electoral, debemos comenzar por una sola zona, probar, mejorar el modelo y proceder con la siguiente.
2. Vigilar la selección del Administrador Integral. Cada Zona tendrá un administrador único, que podrá ser una empresa privada y que será responsable de desarrollar la zona a cambio de cobrar rentas a los inversionistas. Esto ya suena mal. El Banco Mundial ha demostrado que, a pesar de que las Zonas tienden a ser cada vez más privadas, aquellas que se consideran exitosas (China, Singapur, UAE y Malasia) son administradas parcial o totalmente por gobiernos (véase estudio de Thomas Farole en 2011). Si aún así se decide entregar a un privado, debemos evitar que el otorgamiento no sea sujeto de corrupción o amigismos. En los noventa, la privatización creó monopolios ineficientes con altos costos para la población mexicana, no podemos permitir que las Zonas sean otro caso similar. El administrador debe tener un plan competitivo que defina éxito, no en dólares invertidos, sino en número de personas que dejen la pobreza laboral.
3. Evadir crear “cualquier trabajo porque es mejor que no crear trabajos”. México tiene que ser ambicioso en su modelo de desarrollo, compitiendo en calidad y no en costos de mano de obra. Los trabajos mal pagados generan ingresos de subsistencia en el corto plazo, pero en el largo plazo atentan contra el crecimiento económico (al no aumentar el consumo) y contra la democracia (al crear una masa crítica, urbanizada y consciente de la desigualdad que favorece políticas cortoplacistas). Si la desigualdad de ingresos se incrementa mucho, la misma Zona se vuelve insostenible, como ha sido el caso con revueltas en India y Bangladesh. Las Zonas con bajos sueldos tienden a contratar más mujeres que hombres, lo que en muchas ocasiones termina generando amplios problemas de cohesión social. Es justo decir no a ciertas industrias explotativas. Es deseable buscar industrias complejas que creen conocimiento y lo contagien a industrias locales.
4. Desarrollar planes educativos ambiciosos. La principal barrera que existe para ser empleado en posiciones gerenciales en compañías multinacionales en no saber Inglés. Una curricula seria de entrenamiento para los trabajadores de la Zona debe incluir clases de Inglés para aquellos con potencial directivo. En México, de acuerdo con Mexicanos Primero, sólo 11% de los empleos con un salario menor a cinco mil pesos mensuales requiere hablar Inglés, mientras que más de la mitad de los empleos con sueldos superiores a 50 mil pesos lo requieren.
5. Evitar el “Efecto Hongo”. La iniciativa abre la oportunidad para crear Zonas en ciudades medias de bajos ingresos de todo el país. Debemos ser precavidos de probar el modelo antes de expandirlo, si las zonas no favorecen el desarrollo local y en cambio, debilitan la capacidad del estado para recaudar ingresos, los resultados podrán ser negativos. Asimismo, muchas Zonas compitiendo entre ellas puede terminar siendo contraproducente al presionar los salarios y los impuestos a la baja.
ZONAS NO EXITOSAS
Nigeria han tenido problemas atrayendo inversión porque la federación no realiza una campaña publicitaria para atraer inversión. Los esfuerzos sólo se hacen de manera local y descoordinada.
Vietnam tiene más de 15 Zonas que al competir entre ellas han reducido su capacidad para generar valor. Sus reglas de operación difieren, lo que ha confundido a los inversionistas.
India no logró negociar precios justos por las tierras que el gobierno compró a campesinos locales, creando conflicto y una sensación de que las Zonas sólo favorecían a los ricos. Hubo retrasos en la inversión y protestas.
Kuwait nunca aprobó las legislaciones secundarias necesarias para regular la administración de sus Zonas y estableció reglas que favorecían la llegada de empresas de poco valor agregado. La Zona nunca despegó.
Ghana otorgó el desarrollo de la Zona a una empresa privada relacionada con el Primer Ministro y el partido gobernante. Desacuerdos con respecto a las responsabilidades de la empresa, la inflación y una crisis económica en la región impidieron que la zona tuviera éxito.
Tailandia no garantizó inversión para crear infraestructura que conectara la Zona con los mercados externos. Privados tuvieron que crear sus propias carreteras con altos costos y retrasos en los planes de desarrollo.
PAÍSES CON BUENOS RESULTADOS
República Dominicana ha logrado atraer inversión a partir de coordinar campañas de difusión con autoridades federales, inversionistas locales, y agencias específicas como Proindustria (similar a ProMéxico).
Honduras ha exigido que 85% de los gastos totales en salarios de las Zonas vayan a manos de trabajadores locales. La inversión sigue fluyendo, con salarios más dignos que en Guatemala.
Jordania es administrada por una agenda de gobierno con amplia autonomía y tiene una estrategia coordinada de promoción para atraer inversión.
Egipto eliminó sus “Zonas Especiales” para convertirlas en “Zonas de Inversión” que se enfocan en crear condiciones para atraer inversión diversificada sin otorgar prerrogativas fiscales. Este modelo ha sido más exitoso.
China facilitó la creación de conglomeraciones industriales apoyando parques industriales que ya existían y atrayendo a industrias intensivas en tecnología. Actualmente generan 15 millones de empleos.
Panamá experimentó con un código laboral nuevo en la Zona permitiendo que la zona fuera mucho más exitosa.
LAS ZONAS EN EL MUNDO
La primera Zona se estableció en Irlanda en 1959. Ahora hay más de 130 países en el mundo operando Zonas más de cuatro mil zonas.
Las Zonas generan 200 mil millones de dólares en comercio mundial y 40 millones de empleos directos.
La mayoría de las Zonas en el mundo se dedican a actividades intensivas en mano de obra y orientadas al montaje como los textiles y aparatos electrónicos.
Las mujeres representan entre 60% y 70% de la fuerza laboral de las Zonas.
El 62% de las Zonas en países en desarrollo es operada por el sector privado, mientras que en los ochenta sólo representaba 25%.
*Doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard



