Las reformas, indispensables para detonar el crecimiento económico de México

Con su aprobación se busca esencialmente generar condiciones de mayor competitividad para que los mexicanos reciban mejores servicios a menores costos, en materia de telecomunicaciones y radiodifusión

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Opinión del experto nacional 23/06/2014 01:24
Las reformas, indispensables para detonar el crecimiento económico de México

Por Emilio Gamboa Patrón*

 

México tiene un enorme potencial económico que debe ser aprovechado con un profundo sentido social. Nuestro promedio de crecimiento de los últimos 30 años, del 2.3%, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ha sido a todas luces insuficiente para generar los empleos que la gente demanda, mejorar sensiblemente los ingresos de la población, así como para combatir eficazmente a la pobreza y la de-
sigualdad que nos aquejan.

Como muchas otras cuestiones, el crecimiento económico es el resultado de un conjunto de decisiones políticas en las que intervienen infinidad de actores y factores, tanto internos como externos. Conocedor de esta realidad innegable, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto le apostó a las reformas estructurales para construir —desde la política— mejores condiciones para el crecimiento económico de nuestro país.

Bajo este tenor, el Poder Legislativo ha adquirido una relevancia sin precedentes que lo fortalece por donde se le quiera ver. El Congreso de la Unión define la profundidad, alcances y ritmo del proceso reformador en el que nos encontramos. Las iniciativas del Ejecutivo federal son examinadas rigurosamente y posteriormente modificadas a partir de las propuestas de las diferentes fuerzas políticas. Adicionalmente, existe una gran expectativa internacional sobre lo que hacemos y dejamos de hacer los legisladores mexicanos.

Asumiendo la histórica responsabilidad política que hoy recae sobre nuestros hombros, quienes integramos la LXII Legislatura aprobamos reformas a nuestra Carta Magna que modificaron radicalmente nuestras perspectivas de crecimiento económico; aunque para su materialización es indispensable expedir la legislación secundaria correspondiente.

En especial, las reformas constitucionales de telecomunicaciones y energética, avaladas por el Constituyente Permanente en el año 2013, representan decisiones históricas que sientan nuevas bases para el desarrollo nacional. Vale la pena apuntar que para su aprobación fue necesario articular los consensos que una reforma constitucional exige, demostrando así que los partidos políticos somos capaces de hacer a un lado nuestras diferencias para trabajar por el interés de la nación que nos une.

Pese a la particular complejidad de cada una, ambas reformas tienen un propósito en común: hacer que México crezca más para que a su gente le vaya mejor.

La reforma en materia de telecomunicaciones y radiodifusión busca esencialmente generar condiciones de mayor competitividad en ambos mercados para que los mexicanos reciban mejores servicios a menores costos. Desde el punto de vista económico, la reforma propicia un escenario más adecuado para la inversión detonadora de empleos. Sólo por dar un ejemplo, el sector de las telecomunicaciones antes de la reforma esperaba inversiones por 400 mil millones de pesos; después de la reforma esta cifra se ubicó en los 700 mil millones de pesos.

La Reforma en materia Energética, por su parte, ha abierto nuevas oportunidades para el aprovechamiento de nuestros recursos energéticos, asegurando la propiedad de la Nación sobre Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, hoy en día, dos empresas productivas del Estado mexicano que seguirán estando al servicio de los mexicanos. 

Con la Reforma Energética no sólo se incrementará nuestra producción de hidrocarburos, sino que se crearán medio millón de empleos adicionales en este sexenio y 2.5 millones más para 2025. El Producto Interno Bruto de México registrará un crecimiento del 1% adicional para el año 2018 y del 2% para 2025.

La concreción de éstos y otros muchos beneficios sólo podrá darse con la aprobación de las leyes secundarias correspondientes. De ahí la necesidad de redoblar los esfuerzos en las Cámaras del Congreso de la Unión para su pronto desahogo en periodos extraordinarios de sesiones. Resulta imperativo completar el andamiaje jurídico que sirva para elevar la calidad de vida de las familias mexicanas.

Postergar estas decisiones significa negarle oportunidades a los mexicanos y retrasar injustificadamente los beneficios de las reformas que ya fueron aprobadas.

El PRI en el Senado de la República mantiene su disposición al diálogo franco y abierto con el resto de las fuerzas políticas, a efecto de convenir las leyes indispensables para detonar el crecimiento económico de México.

Es momento de demostrar, una vez más, que somos capaces de llegar a los grandes acuerdos, ahora traducidos en normas precisas que posibiliten la instrumentación de los principios ya consagrados en nuestra Constitución.

*Coordinador parlamentario del PRI en el Senado de la República

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