Más preguntas que respuestas: Hospital Materno Infantil

Por Brenda Ruiz La explosión ocasionada por una pipa de gas en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa no es un suceso más, implica una historia de dimensiones graves, tales como las de la Guardería ABC, Lobohombo y, por algunos ángulos, la de Ayotzinapa. México ...

Por Brenda Ruiz

La explosión ocasionada por una pipa de gas en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa no es un suceso más, implica una historia de dimensiones graves, tales como las de la Guardería ABC, Lobohombo y, por algunos ángulos, la de Ayotzinapa. México se ha movilizado, aunque no lo suficiente; las instancias que solicitaron donadores de sangre se saturaron con tiempo de espera de hasta seis horas para donar; vecinos de la demarcación se volcaron en llevar comida y bebidas para el incontable número de cuerpos de emergencia que buscaban heridos; escuelas aledañas realizaron colectas para apoyar a los familiares de las víctimas; a petición del jefe delegacional, empleados de dicha demarcación juntaron poco más de 100 mil pesos que ya fueron entregados a las víctimas.

En situaciones como ésta y en un contexto como el del México actual es natural que la atención primordial sea para las historias de heroísmo, sin embargo, está el lado no atendido de la tragedia: el personal del Hospital Materno Infantil y los orígenes de la misma.

Hoy han fallecido las enfermeras Ana Lilia Gutiérrez y Mónica Orta, así como el camillero Jorge Luis Tinoco; Juanita Zacarías —supervisora de esa guardia nocturna— sigue internada y está reportada como grave; al tiempo que las demás enfermeras ya fueron dadas de alta.

La parte aún no contada es la que ellas narran: “El hospital no tenía ninguna salida de emergencia…  y aunque practicábamos regularmente simulacros para sismo, jamás nadie nos dijo qué hacer en caso de incendio. Ese día uno de nuestros compañeros le dijo a las demás compañeras (sic) que no había necesidad de evacuar, que la fuga estaba controlada, pero él mismo le pidió a todos los pacientes que estaban en consulta externa que se fueran porque había una fuga, igual que a los que llegábamos al turno de la mañana, no nos dejó entrar (antes de las 7 am) por lo de la fuga (sic), aunque se nos hizo raro porque la pipa estaba justo cargando en el lugar del estacionamiento destinado a ser zona de seguridad en caso de emergencia”. Otra de ellas que se encontraba dentro del hospital al momento de la explosión relata que “se veía el gas como nata, el olor si mareaba, muchas no nos fuimos porque Neonato (área de bebés) estaba lleno, una de mis compañeras colocó sábanas mojadas en esas puertas, Jorgito (camillero fallecido) estaba trasladando hacia el área de hospitalización a tres pacientes de la UTQ (Unidad Técnico Quirúrgica) y por eso no logró salvarse, pero se las llevaba por el olor; cuando vino la explosión, muchas logramos salvarnos, gracias a Dios, porque se cayó una pared de hospitalización y nos salimos por ahí y por eso estamos vivas”.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente, ellas rememoran también que muchas estaban bajo contrato trimestral eventual, no tenían prestaciones y apenas habían sido afiliadas al Seguro Popular, tal es el caso de la fallecida Mónica Orta, que esperaba algún día ser basificada.

Hay muchas preguntas que el GDF sigue sin dar respuesta: ¿por qué un hospital a su cargo no contaba con ninguna salida de emergencia?; ¿quién decidió y por instrucción de quién, que la fuga estaba controlada y no era necesario evacuar a la gente?; ¿por qué ese mismo día en la noche se da la orden de remover todos los escombros y limpiar la zona sin que se hubiera realizado peritaje alguno?; ¿por qué el personal que se dedica a cuidar la salud de otros no tiene garantizado de forma inmediata acceso a servicios de salud?; ¿por qué persiste la versión de la explosión de la pipa cuando testigos insisten en que fueron dos explosiones al interior del hospital?; ¿por qué el jefe de Gobierno tardó más de dos horas en llegar al hospital?; ¿por qué Gas Express Nieto, a pesar de sumar más de 167 quejas en la Profeco y tener un amplio historial de incidentes, sigue participando y ganando licitaciones para proveer al GDF?

Las preguntas continúan y nos llevan a reflexiones que hablan del tipo de ciudad que somos y queremos ser: ¿por qué instalaciones como hospitales no cuentan con gas natural, que demuestra ser seguro?, ¿por qué en el DF tenemos pipas de gas que son sinónimos de bombas circulando?, ¿por qué se sigue promoviendo el uso de gas LP que significa riesgos para nuestras familias? Todas estas preguntas tienen respuesta y deben ser públicas. Miguel Ángel Mancera está obligado a explicar a los ciudadanos y a los familiares de los afectados, porque hasta el momento y bajo el testimonio de quienes estuvieron en el lugar, lo que se vislumbra ante los hechos es que esta tragedia ocurrió por una cadena de errores y negligencias que pudieron ser evitadas, errores que tienen solución, pero que no se la estamos dando.

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