Estrechando nuevos lazos y consolidando el papel de México en América del Norte

Las relaciones entre nuestros países se han transformado significativamente en un periodo de poco más de dos años.

POR CARLOS PÉREZ-VERDÍA*

Hace una semana asumí el puesto de subsecretario para América del Norte en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Por encargo del presidente Enrique Peña Nieto y del canciller José Antonio Meade, estaré al tanto de las relaciones bilaterales de nuestro país con Estados Unidos y Canadá, de los servicios de protección y documentación que nuestra red consular despliega en todo el mundo y de la vinculación con las cerca de 35 millones de personas de origen mexicano que viven en el exterior. El compromiso de esta administración con América del Norte es profundo y me siento orgulloso de contribuir a llevarlo a cabo.

Ocupo el cargo en un momento en que las relaciones con nuestros vecinos en América del Norte se han transformado significativamente en un periodo de poco más de dos años. La relación con Estados Unidos atraviesa por un muy buen momento, anclada en la voluntad de ambos gobiernos de entablar un diálogo que refleja la diversidad de nuestros intercambios.

Como explicaré en un momento, la agenda bilateral incluye los temas de migración y seguridad, sin duda de suma relevancia para los dos países, junto con políticas para promover la competitividad de nuestras economías, el desarrollo de las comunidades fronterizas y el bienestar de nuestros connacionales viviendo en Estados Unidos.

Lograr una mayor cercanía con Canadá, aprovechando los vínculos geográficos y económicos que nos unen, es una prioridad tanto en la agenda bilateral como en la que compartimos en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte. La movilidad de personas entre nuestros dos países, desde el turismo hasta los programas de trabajo temporal, pasando por la educación y las prácticas profesionales, es una piedra angular de este diálogo.

Los resultados de este trabajo ya son palpables. Contamos hoy con el doble de mexicanos estudiando en Estados Unidos, hemos logrado la disminución significativa en los tiempos de espera en puertos de entrada en la frontera, y logramos un renovado diálogo público-privado con la Alianza México-Canadá. Estas acciones, entre muchas otras, nos acercan a la meta de convertir a nuestra región en la más competitiva y dinámica del mundo.

Una de las prioridades de esta administración ha sido trabajar para lograr una frontera segura, próspera y sustentable. Importantes obras de modernización de infraestructura se encuentran en curso y en unos cuantos meses iniciarán los programas piloto para predespacho de carga, reduciendo en algunos casos hasta por un múltiplo de cinco el tiempo para que la mercancía cruce de un país a otro. Los nuevos protocolos que hemos establecido para normar el trato a niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados ha sido producto del esfuerzo conjunto de las autoridades fronterizas de ambos países con UNICEF. Hoy, estamos en condiciones de detectar vulnerabilidades con mayor precisión y de aplicar esquemas enfocados en las personas y no en los procesos.

La labor consular es la carta de presentación que más enorgullece a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Las labores de protección, en promedio 200 mil acciones anuales —que incluyen la defensa legal de personas detenidas, la reunificación de familias y la repatriación de restos—, continuarán socorriendo a los mexicanos en los momentos en que más lo requieren.

Seguiremos modernizando los servicios consulares que nos permiten otorgar cerca de cuatro millones de documentos al año en el exterior, cada vez de manera más eficiente y satisfactoria para el usuario. Fortaleceremos también los instrumentos de diplomacia pública consular, para garantizar una mejor inserción de los mexicanos a sus comunidades de residencia en el exterior y proteger sus derechos, sin importar su condición migratoria. Nuestros consulados acompañarán de esta forma la cara cambiante de la población mexicana viviendo en el exterior, siendo sus aliados y una referencia obligada de sus comunidades.

A pesar de todo lo positivo que he destacado, también es cierto que la profundidad de los lazos con América del Norte no necesariamente encuentra una correspondencia sobre lo que se percibe de nuestro país. Continuaremos, por lo tanto, buscando que los ciudadanos de Canadá y Estados Unidos conozcan más nuestra cultura, nuestra oferta turística y nuestro potencial económico. Trabajaremos, sobre todo, para que sus ciudadanos conozcan, respeten y aprecien las múltiples contribuciones de los inmigrantes mexicanos a sus sociedades.

Son muchos los temas que se ven favorecidos si nuestros tres países los abordan desde una perspectiva que busque lo mejor para todo América del Norte. Así, la Secretaría de Relaciones Exteriores se mantiene comprometida con una agenda que aproveche el nuevo impulso a nuestras relaciones bilaterales para consolidar la prosperidad de América del Norte en beneficio de nuestros ciudadanos.

*Subsecretario para América del Norte de México.

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