Italia y México: diplomacia presidencial

El presidente Peña Nieto y el primer ministro Enrico Letta han decidido dar un giro fundamental a la tradicional amistad.

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México Global 13/01/2014 01:51
Italia y México:  diplomacia presidencial

por Miguel Ruiz Cabañas*

 

México e Italia somos potencias culturales, naciones herederas de civilizaciones milenarias. Compartimos una cultura común y, como individuos, una sensibilidad y formas similares de expresar nuestra manera de ser. Ambas naciones creemos en la fuerza del espíritu para alcanzar grandes transformaciones. Los dos pueblos amamos la buena música y hemos desarrollado infinitas expresiones artísticas, gastronómicas, arquitectónicas y literarias reconocidas en el mundo entero. Hoy, creadores mexicanos e italianos son líderes del cine mundial.

A los mexicanos e italianos nos atrae una mutua simpatía. Italia es nuestro tercer socio comercial en Europa, y México es el segundo socio de Italia en América Latina. Nuestro comercio superó los ocho mil millones de dólares en 2013. Más aún, en México operan más de mil empresas con capital italiano que ofrecen empleos a más de 30 mil mexicanos. Casi 200 mil italianos visitan nuestro país cada año y un número similar de mexicanos visita Italia. La península es la novena economía mundial y México es la decimocuarta. La complementariedad de nuestras economías es evidente.

México e Italia compartimos valores democráticos fundamentales, como elecciones libres y respeto a los derechos humanos. Cooperamos en materia educativa, científica, cultural y técnica. En foros internacionales, como la ONU, la OCDE y el Grupo de los 20, también compartimos posiciones e intereses ante los retos fundamentales que confronta la comunidad internacional, como la recuperación económica global, la lucha contra el cambio climático, el control de la venta ilegal de armas, la seguridad alimentaria, o el desmantelamiento de organizaciones criminales transnacionales.

Pese a la fortaleza de todo lo que nos une, es necesario reconocer que hasta hoy México e Italia no habíamos dado la debida prioridad a nuestros vínculos. Nunca habíamos tomado la decisión conjunta de dar un salto cualitativo en nuestra relación, para pasar de la simpatía a la asociación estratégica, ampliando las oportunidades y beneficios en materia económica, política y cultural.

Durante años, las cancillerías y las embajadas en México y en Roma habíamos hecho una labor de apoyo y seguimiento a nuestras relaciones. Pero faltaba un ingrediente fundamental. Un elemento sin el cual las relaciones entre los países se mantienen amistosas, pero sin alcanzar su nivel óptimo: el liderazgo presidencial. Hoy, ésa es la gran novedad. El presidente Enrique Peña Nieto y el primer ministro Enrico Letta han decidido dar un giro fundamental a la tradicional amistad entre México e Italia. Han resuelto que debemos profundizar nuestros vínculos en todos los campos para multiplicar los beneficios a nuestras poblaciones. Una vez más se demuestra que ni las cancillerías ni las embajadas ni comisiones o foros binacionales pueden reemplazar el papel fundamental que solamente los líderes al más alto nivel, los jefes de gobierno, pueden llevar a cabo. Nadie puede reemplazar la diplomacia presidencial.

El año pasado los presidentes Peña Nieto y Letta sostuvieron varios encuentros al margen de las reuniones del G8 y el G20. Como resultado, el presidente del Consejo de Ministros de Italia decidió aceptar la invitación que le formuló el Presidente de México a visitar nuestro país esta semana, el 13 y 14 de enero. Es la primera visita de un primer ministro del gobierno italiano a nuestro país desde 1990, hace casi 24 años. En esta visita histórica, el presidente Letta viene acompañado de los principales dirigentes de las empresas más grandes de Italia, quienes constituirán un Consejo de Negocios con sus contrapartes mexicanos para lanzar nuevos proyectos de comercio e inversión.

Con este diálogo presidencial, que continuará en los próximos meses en varios encuentros, se inaugura una nueva etapa, más fecunda, más profunda, en las relaciones entre México e Italia. Así, con esta diplomacia presidencial, se transformará una antigua amistad histórica, en una verdadera asociación estratégica entre México e Italia. Ya era hora.

  * Embajador de México en Italia.

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