El PAN y su futuro

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Max Cortázar 19/08/2014 00:10
El PAN y su futuro

Para nadie es desconocida la crisis por la que atraviesa el Partido Acción Nacional. No hablo de una crisis originada de la vida privada de sus militantes, sino una de fondo. Una debacle que tiene paralizado al PAN en términos de propuestas, plataforma e ideario y que le puede costar la victoria en las elecciones de 2015.

Envuelta por acusaciones —ciertas o falsas—, la dirigencia del partido ha olvidado que Acción Nacional es mucho más grande que los comportamientos particulares de quienes lo integran y ha abandonado la parte que más importa: la de la construcción de una agenda ciudadana que represente nuestros principios, se base en nuestras luchas históricas sin ignorar la realidad por la que atraviesa el país, y proponga políticas públicas innovadoras, responsables, que logren que la esperanza sea un hecho.

Hoy contamos con un partido confundido y perdido, sin banderas ni ideas claras. Hoy la militancia no sabe a ciencia cierta por qué milita en el PAN. Hoy no hay un funcionamiento interno claro y transparente —mucho menos un externo— porque hoy, desafortunadamente, nuestras autoridades se dedican a pelear batallas perdidas de origen que desdibujan a nuestro partido.

En lugar de generar certidumbre, tomar decisiones y ejecutar acciones claras, la dirigencia nacional desgasta nuestro capital político dedicándose a disputar la autoría de las reformas, y aunque el PAN fue pieza fundamental durante este proceso, desgraciadamente, como pasa en todo el mundo, serán automáticamente atribuidas al gobierno en turno.

No sólo eso. Hoy la plataforma del partido se ha convertido en la lucha por el aumento del salario mínimo, una propuesta sin un fundamento sólido que genere estabilidad y finanzas sanas. Y es que a pesar de que el PAN siempre se ha distinguido por ser un partido responsable económicamente, de visión humanista y que genera certidumbre, hoy pelea la autoría de dicha propuesta con el PRD, un partido de idiosincrasia populista, generando que nos desvanezcamos ante nuestra militancia y la población en general.

De esta forma contamos con un partido a medias, una dirigencia más ocupada en que la historia los recuerde como reformistas que en hacer del PAN un partido competitivo que realmente reforme al país. Una dirigencia que se ha ocupado más en servirle a su cúpula que a nuestra propia institución política. Un presidente que se ve como candidato a la Presidencia de la República sin antes trabajar por el presente de Acción Nacional.

Así, sin una ideología clara y sin una idea de futuro real, Acción Nacional se seguirá desfigurando entre las coyunturas políticas y el salario mínimo, siendo casi imposible que el PAN se presente a los próximos comicios electorales con una propuesta clara de futuro de país, evitando así su crecimiento.

A pesar de los problemas que hoy enfrenta Acción Nacional, y que no se comparan con la dimensión de sus logros y luchas, Gustavo Madero tiene la oportunidad de hacer bien las cosas, trabajar por la unidad que el partido requiere y reestructurar al partido lejos de los egoísmos e intereses personales. Hoy el PAN necesita una nueva plataforma que refleje la realidad de nuestro país; de lo contrario, el próximo julio estaremos repitiendo la misma historia que nuestro partido ha venido enfrentando: cabe recordar las pasadas elecciones en Coahuila. Quizá para 2015 no haya un Baja California en el que la dirigencia se agazape y desde su escondite grite: “¡Ganamos, ganamos!”.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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