Organización de las naciones

El pasado jueves 17 de julio, el avión Boeing 777 de la empresa Malaysia Airlines cayó en las inmediaciones de Ucrania, a sólo 50 kilómetros de la frontera con Rusia. Lo que primero fue considerado un accidente, horas más tarde se confirmaría como un atentado del que ...

El pasado jueves 17 de julio, el avión Boeing 777 de la empresa Malaysia Airlines cayó en las inmediaciones de Ucrania, a sólo 50 kilómetros de la frontera con Rusia. Lo que primero fue considerado un accidente, horas más tarde se confirmaría como un atentado del que aún nadie admite su autoría.

Rebeldes pro rusos y fuerzas militares ucranianas se han acusado mutuamente de haber derribado con un misil al vuelo MH17 con 280 pasajeros a bordo, su mayoría holandeses, más 15 miembros de la tripulación; sin embargo, ni Rusia ni Ucrania han asumido la responsabilidad de tan lamentable hecho.

Lejos de ello, tanto Vladimir Putin como Arseni Yatseniuk se han acusado de criminales, han pedido un juicio ante la corte de la Haya y una investigación independiente que aclare los hechos. No obstante, y a pesar de las peticiones de líderes mundiales como Barack Obama, Angela Merkel y Mark Rutte, dicha investigación no ha iniciado.

Ante todas estas peticiones, llamadas de cese al fuego y constantes acusaciones, el único organismo con el que se cuenta para una intervención pacífica y acordada es la Organización de las Naciones Unidas, que hasta el momento sólo ha citado al Consejo de Seguridad para, igualmente, solicitar una investigación independiente.

Es cierto que en toda consideración o recomendación que pueda hacer la ONU debe ser respetada la integridad territorial y la posición de cada país, pero no se puede seguir permitiendo que vidas inocentes se pierdan en ese diálogo. La ONU debe reforzar sus acciones y su política de conciliación, el Consejo de Seguridad debe tomar medidas un poco más drásticas que impliquen el castigo de los responsables.

Han sido años de conflicto entre Rusia y Ucrania, años de muertos, años de atentados y años de enfrentamientos, pero esta vez el conflicto entre dos países cobró la vida de más de 300 personas, destruyendo cientos de familias de todo el mundo, por lo que una solución ya no sólo es necesaria, sino urgente para evitar que este tipo de atentados sigan llevándose a cabo.

La tragedia del vuelo MH17 de Malaysia Airlines enciende un gran foco rojo alrededor del mundo sobre los alcances que un conflicto territorial puede tener sobre civiles. Hasta el momento, estos conflictos internacionales se mantenían en torno a sus fronteras, pero lo ocurrido el pasado jueves requiere de acciones concretas que eliminen por completo cualquier posibilidad de otro acto de esta magnitud. Es momento de que la ONU, con tantos conflictos agudizándose alrededor del mundo, replantee sus objetivos, pues pareciera que está siendo rebasada.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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