Un mundo desglobalizado

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Max Cortázar 08/07/2014 01:39
Un mundo desglobalizado

De acuerdo con datos de la Patrulla Fronteriza, el año pasado, más de 52 mil niños, en su mayoría centroamericanos, fueron detenidos al intentar cruzar la frontera. 52 mil menores que tuvieron que salir de sus países de origen en busca de mejores oportunidades y certeza en su futuro, cosas que el gobierno de donde provienen no les puede garantizar.

52 mil niños de entre nueve y 15 años que abandonan su lugar de origen y todo lo que son para atravesar nuestro país con la esperanza de llegar a una línea fronteriza que signifique un mejor porvenir para ellos y consecuentemente para sus familias. En todo este proceso, México se convierte en una ruta escapatoria y muchas veces en el hogar de miles de menores que se rehúsan a volver a su país.

Los casos más recientes son claro indicador de la necesidad urgente de una solución por parte de los países involucrados, en especial de Guatemala, país del cual sale el mayor número de niños migrantes. Los ejemplos que en las últimas semanas hemos conocido son muestra de que el problema se agudiza ante un Estados Unidos indiferente, un México imposibilitado a hacer más y un Guatemala sumido en la pobreza y marginación.

Datos del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales de Guatemala indican que más de la mitad de su población vive en pobreza y casi 20% vive en pobreza extrema; mientras que el Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que siete de cada diez trabajadores están en el mercado informal. A estas condiciones, la Organización Internacional para Migraciones (OIM) suma otras causas que provocan a un individuo migrar como la violencia, el abuso físico, psicológico y conflictos familiares, entre otros.

Las cifras son más críticas cuando nos enfocamos a los municipios rurales de Guatemala, donde casi 80% de la población vive en pobreza. Esto quiere decir que los niños y familias que deciden migrar lo hacen porque, hasta el momento, no cuentan con las condiciones laborales, económicas y sociales que les permita construir un futuro en su país, al lado de los suyos.

Ante este tipo de problemática que afecta a todo nuestro continente, es necesario contar con una visión global que brinde una solución a los gobiernos involucrados y mejore la calidad de vida de los afectados. Hoy en día, más que aislar este tipo de discusiones levantando muros que impidan el paso, es necesario construir vías que minimicen la migración y que incentiven la economía de los países centroamericanos.

Mediante un trabajo conjunto, es necesario implementar políticas y estrategias internas que revivan la economía de Centroamérica, que impulsen la infraestructura en nuestro continente y promuevan medidas de seguridad fronteriza que garanticen la seguridad de los migrantes.

Es momento de iniciar una discusión que más allá de impedir la migración, la prevenga a través de medidas que garanticen más y mejores oportunidades para todos, con políticas públicas y programas sociales que den certeza de que la construcción de un futuro no tiene que hacerse en otro país.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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