Avanzan las autodefensas

COMPARTIR 
Max Cortázar 01/07/2014 01:19
Avanzan las autodefensas

Han sido varias veces ya las que en este espacio se ha hablado del riesgo que implica para las familias mexicanas la existencia de grupos que desconocen al Estado como el único capaz de ejercer la aplicación de la ley. Los grupos de autodefensa, recientes de creación y rápidos en su crecimiento, representan una clara amenaza para los gobiernos locales.

Hasta hace unos meses, este problema estaba concentrado en los estados de Guerrero y Michoacán. Según informes de las autoridades, dichas entidades eran las únicas que contaban formalmente con grupos de personas armadas bajo la enmienda de hacer el trabajo que las policías de sus localidades no podían.

Sin embargo, sería un engaño negar que este tipo de movimientos no se ha convertido en una tendencia en todo el país, y aunque en algunos estados no cuentan con la fuerza y validez, en otros más comienzan a tomar espacios y, por lo tanto, poder de acción.

El ejemplo más reciente es el Estado de México, entidad que durante los últimos años se ha distinguido por su creciente nivel de inseguridad y la incapacidad de su gobierno para detenerla. Desde 2012, el Edomex ocupa los primeros lugares en secuestro, extorsión y robo a mano armada, sin importar el tipo de programa que su gobernador Eruviel Ávila emprenda.

Esto no sólo es un indicador evidente de que el crimen organizado se ha instalado en dicha entidad, sino también de la obvia imposibilidad de las autoridades locales de garantizar orden y una correcta aplicación de la ley en su estado y municipios. Tan sólo el día de ayer, los mexicanos amanecimos con la noticia del fortalecimiento de un grupo de autodefensa llamado La Presa en el municipio de Tlalnepantla de Baz.

De acuerdo con los vecinos, taxistas y comerciantes de este municipio, existe un vacío de autoridad que los obliga a organizarse para tomar la justicia por su propia mano. Cuentan, según ellos, con el apoyo de más de 600 personas, y, a pesar de que aseguran no ser violentos, cuentan con armas de uso exclusivo del Ejército.

Han sido varias veces las que hemos preguntado de dónde salen los recursos y armas que mantienen vivos a estos grupos y qué están haciendo sus gobernadores y alcaldes para detenerlos. Al parecer nada. Por lo menos, en Tlalnepantla el grupo de La Presa instaló 22 cámaras de vigilancia con un valor de más de 17 mil pesos. ¿Quién las financió y cómo es que su alcalde, Pablo Basáñez, autorizó la instalación de las mismas?

Las preguntas que acompañan el fortalecimiento de las autodefensas en el país siguen sin ser contestadas, mientras que los gobernadores de los estados en donde existen estos grupos sólo ven para otro lado. Fausto Vallejo no pudo con ellas; necesitó la intervención del gobierno federal para controlarlas. Hoy, él ya no es gobernador de Michoacán y se sigue trabajando para retomar el control del estado; sin embargo, la ausencia de las autoridades locales tiene a las federales haciendo su trabajo, mismo que se suma al de por sí bastante trabajo que día a día realizan.

Al final del día, el municipio de Tlalnepantla se encuentra en la zona conurbada del Distrito Federal y, como vecinos, es responsabilidad de ambos ejecutivos estatales analizar la situación y prevenir su propagación. Desafortunadamente, si en algo se parecen el gobernador del Estado de México y el jefe de Gobierno del DF es que carecen de un proyecto de gobierno, así que antes de pensar en la Presidencia, tienen que pensar en sus entidades.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red