La FIFA y la tecnología

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Max Cortázar 17/06/2014 01:46
La FIFA y la tecnología

El nacimiento del futbol suele fecharse por el año 1863. Casi 20 años después, en 1886, se reuniría la primera Asociación de Futbol que, desde ese entonces, dicta las reglas, organización y torneos en los que participa cualquier equipo interesado en trascender en el deporte.

Esto quiere decir que desde hace más de 110 años el principal deporte de nuestro país ha estado regido por una institución que durante su historia se ha negado a darle al futbol soccer no sólo la tecnología con la que el tenis, el beisbol y el futbol americano cuentan, sino la tecnología que necesita para llenarlo de certeza.

Me refiero a las constantes críticas del mal arbitraje no sólo de este mundial, que inició hace unos días, sino de los 19 mundiales restantes que se han visto empañados por los constantes errores de árbitros que no vieron bien el balón, la jugada o las posiciones de los jugadores al atacar a un contrincante o fallar un gol.

Fallas que bien pudieron ser prevenidas desde hace muchos años con una apropiada tecnología y que sólo tomaría unos segundos en verificarla, misma a la que la FIFA  se niega por argumentos vacíos y oscuros que van desde la insistencia de que el soccer no necesita eso, hasta los escándalos de corrupción y autoritarismo que se viven dentro de la asociación del deporte con más aficionados en el mundo.

Así, la FIFA se niega a darle a este deporte los elementos necesarios para garantizar partidos más objetivos; se niega a matar las especulaciones que no sólo dañan la reputación de la institución, sino al deporte mismo. Hoy son cada vez más las voces que aseguran que, lejos de que la FIFA fomente juegos justos, deja a la duda o la suspicacia ganar los juegos.

Este tipo de supuestos se fortalece con escándalos como los del pasado sorteo para elegir la sede del mundial que se llevará a cabo en 2022. Sorteo en el que la compra de votos dentro de la FIFA, y no las condiciones de los países participantes, fue el factor que determinó el lugar para el torneo. Así, Qatar, un país de climas extremos y sin ninguna infraestructura para este deporte, pero sí con mucho dinero, logró ser el seleccionado. 

No podemos negar que el futbol es sinónimo de negocio, no sólo para la FIFA o las empresas que patrocinan a los equipos dentro de esta federación; incluso para los jugadores. Sin embargo, hoy en día la gente se atreve a preguntarse si este negocio se ha convertido en una lucha de poder y política entre los directivos de la FIFA.

El negarse a hacer del futbol un deporte con resultados limpios y objetivos aumenta las especulaciones de favorecimiento a un jugador, un equipo o incluso un país. Al final, el único afectado será el deporte.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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