Las cifras de Brasil

COMPARTIR 
Max Cortázar 10/06/2014 01:54
Las cifras de Brasil

Hace tan sólo unos años, el mundo entero volteaba sus ojos a Latinoamérica para observar el desempeño de Brasil. Lo describían como el oasis de América, la nueva economía en potencia, las calificadores de todo el mundo le daban sus más altas proyecciones, veían en el país una nueva vía de desarrollo por las cifras que el gobierno del país manejaba.

No era de extrañarse todos estos comentarios, durante casi diez años Brasil creció a tasas constantes hasta posicionarse como una de las economías más importantes a nivel mundial (en 2012 se convirtió en la sexta economía mundial). Durante más de cuatro años, Brasil creció entre 7% y 9%, aun en medio de una crisis internacional. Al menos así nos lo hicieron creer.

Luiz Inácio Lula da Silva (Lula) aseguraba que bajo su mandato el país de Sudamérica había terminado con la pobreza de 30 millones brasileños, de los más de 200 millones que componen su población. Lo que le valió al dirigente tasas de aprobación cercanas a 80%, lo que lo consolidó a nivel internacional como uno de los mandatarios más reconocidos. ¿Las cifras y los programas sociales eran los correctos?

Incluso Newsweek, Le Monde, El País, el Financial Times y muchas otras publicaciones de gran prestigio lo distinguieron con sus más altos honores, nombrándolo una de las personalidades del año durante el periodo que gobernó. Los medios también compraron las cifras del gobierno de Lula y destacaron sus resultados económicos positivos, como la baja inflación y la alta tasa de crecimiento del PIB.

Pocos hubieran pensado que estos números eran sólo un espejismo, un maquillaje a la realidad que se vivía en Brasil, un disfraz para la inconformidad que se gestaba. Y es que ningún país con los resultados que presumía su dirigente hubiera podido caer tan estrepitosamente en su economía.

A sólo dos años de que propios y extraños reconocieron en Brasil a una potencia mundial, hoy la fachada se ha caído y ha golpeado al mundo, que espera ansioso una copa mundial. Lo que nadie vio venir hoy es un hecho en Brasil. La desigualdad se ha vuelto insostenible en el país debido a las promesas incumplidas y cifras que no reflejaban la realidad.

Hoy las marchas y protestas llenan las calles que en unos días recibirán a los turistas mundialistas exigiendo los resultados que su gobierno vendió, pero que ellos nunca recibieron. El compromiso de Lula con la sociedad brasileña quedó truncado y hoy no hay política social que pueda sacar de la marginación a los millones de brasileños que reclaman empleos y apoyos del gobierno en lugar de un mundial de futbol.

Un país que hace sólo unos años crecía a 9% y que hoy no puede crecer a más de 2%, no es ni fue una potencia mundial, como quisieron hacernos creer. El mito brasileño que se creó alrededor de Lula como el sindicalista que cambió las condiciones sociales de Brasil se resquebraja con la actual situación que se vive en el país. El espejismo de la bonanza hoy ha quedado desdibujado.

Que sirva esto de lección a todos los países de Latinoamérica para no crear falsas expectativas y espejismos que terminen dejando a sus países en la ruina. Brasil es hoy un país que a dos días de la inauguración del mundial cuenta con obras a medias, y a un año y medio de las olimpiadas deja mucho que desear. Ambos eventos conseguidos por promoción de cifras que hoy no cuadran.

*Diputado del PAN

 max.cortazar@gmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios