El año de la somnolencia

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Max Cortázar 25/03/2014 02:25
El año de la somnolencia

El 8 de diciembre de 1993 el extitular de la Secretaría de Desarrollo Social, Luis Donaldo Colosio, rendía protesta como candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Casi un mes después, el 1 de enero, se conformaría en Chiapas el movimiento del EZLN, coincidente con la entrada en vigor del TLCAN, que había sido negociado con el presidente George H. Bush y el primer ministro de Canadá Brian Mulroney, y firmado en noviembre de 1993.

Los indígenas zapatistas ocuparían las cabeceras municipales de San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo, Oxchuc, Huixtán y Chanal, y posteriormente se darían conflictos armados entre las fuerzas zapatistas y el Ejército. Tras el inicio del conflicto, el entonces titular de la SRE, Manuel Camacho Solís, es nombrado el 10 de enero coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas con la finalidad de mediar el conflicto con los zapatistas.

En medio de la campaña electoral, la cual estaba siendo opacada por las negociaciones en San Cristóbal debido la atención mediática internacional que se le estaba dando a esta crisis y a que Camacho Solís había sido un posible aspirante para la candidatura priista, el entonces presidente Carlos Salinas recurriría a la frase “no se hagan bolas” para distinguir a los dos protagonistas de ese entonces.

Ante la desconcierto que generaba el foco mediático sobre Camacho Solís y en medio de la negociación del conflicto zapatista, el 6 de marzo, en una especie de relanzamiento de campaña —en el Monumento a la Revolución— Luis Donaldo Colosio ofreció un discurso que hasta la fecha se considera como el rompimiento con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, debido a que en diversas frases realizó un reconocimiento al PRI, pero también una serie de críticas al uso del poder y corrupción que imperaba en el tricolor.

“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Días después, los rumores sobre un cambio de candidato del PRI crecían y las voces de un doble mensaje de parte del entonces Presidente con los dos hombres de su confianza se reforzaban. Tal fue la confusión mediática que el 22 de marzo, después de las especulaciones, Manuel Camacho Solís se desmarcaría de las aspiraciones a la candidatura.

Un día después de esa declaración, el 23 de marzo de 1994 sería asesinado en un mitin en Lomas Taurinas, Tijuana, el candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio. Tras el asesinato, el exsecretario de Educación Pública y jefe de la campaña de Colosio, Ernesto Zedillo, asumiría la candidatura para la próxima elección presidencial, que se llevó a cabo en agosto de ese año. Misma que ganaría en medio de uno de los periodos más difíciles que ha atravesado México.

Fue en esa administración, ese mismo cierre de año, diciembre de 1994, en el que una de las peores crisis y errores por los que atravesaría nuestro país marcaría el año de la somnolencia.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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