Legalización

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Max Cortázar 18/02/2014 01:38
Legalización

Durante los últimos años la legalización de la mariguana ha sido un tema de gran importancia en varias naciones. Su discusión a nivel gubernamental es hoy un foco de atención dentro de algunos países que enfrentan los estragos del crimen organizado.

Los argumentos que rodean a esta importante discusión muestran los dos lados de la moneda en el uso de las drogas. Sin embargo, en un país como México, en el que varios de sus estados se han visto azotados por el crimen organizado, ¿es realmente la legalización una solución a la violencia que generan estos grupos?

En un mundo globalizado como en el que vivimos, estamos obligados a estar al pendiente de lo que se hace en otros países del mundo. La legalización de esta droga en Holanda, Uruguay o Colorado y Washington, en Estados Unidos, son clara muestra de que se están buscando alternativas en materia de consumo y tratamiento de la mariguana. No obstante, es necesario preguntarnos si el enfoque que se le ha dado a esta discusión es el correcto y sobre todo si la medida puede implementarse en los países que hoy la analizan.

Muchos especialistas han tratado de poner como ejemplo lo que pasa alrededor del mundo para que México se decida de una vez por todas a entrar a este debate. Sin embargo, las condiciones de cada país son distintas, no sólo en cuestión de número de habitantes, nivel económico, nivel educativo e idiosincrasia, sino en los problemas que cada uno de estos gobiernos enfrenta en materia de seguridad y salud pública.

En un debate tan delicado como es la despenalización, el nivel educativo de cada país debe ser uno de los principales factores a tomar en cuenta para tomar una decisión, pues será éste el que determinará en gran medida el comportamiento y fluctuación del uso de esta droga, así como la efectividad de los programas de prevención. De acuerdo con datos de la OCDE, entre los países de esta organización, México se ubica en los últimos lugares en el tema educativo y en el sitio 53 de entre los 65 países que participan en la prueba PISA 2012, superando a Uruguay, pero muy por debajo de Holanda y Estados Unidos.

De la misma forma, las condiciones que enfrenta cada uno de los países tomados en cuenta en el pasado ejemplo, respecto a los efectos del crimen organizado, son totalmente distintos. México, desde la administración pasada, y ahora en la actual, ha enfrentado decididamente al crimen organizado y todas sus vertientes; esto no sólo implica el narcotráfico, sino el cobro de uso de suelo, la extorsión, el secuestro, la venta de alcohol adulterado, la piratería y, muchas veces, asesinatos de quienes se niegan a cooperar con su modus operandi. Actividades que la legalización de la mariguana no garantiza disminuir ni tampoco inhibir al crimen organizado de seguir flagelando a la sociedad mexicana.

Así, al margen de este debate, las autoridades deberán tomar a consideración los efectos de una despenalización, así como las consecuencias que esto traería a un país que por ahora es visto en su mayoría como territorio de paso y en el que el consumo no es el centro de atención del crimen organizado. Un país con un alto índice de adicción a sustancias como el alcohol y que combinado con la mariguana podría derivar en un mayor número de accidentes, pues bien se sabe que la combinación de estos dos elementos puede aumentar fácilmente la dispersión mental y capacidad motriz y por lo tanto el número de pérdidas de vidas humanas.

En un país como México, en donde su pirámide poblacional comienza a ensancharse en los jóvenes, donde nuestra economía se encuentra en desaceleración y el nivel educativo aún es muy bajo, una medida como la legalización de las drogas podría ser fatal en términos de salud pública y delincuencia.

México no es Holanda, ni los Estados Unidos, querer recurrir a la misma práctica sería un grave error.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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