La ciudad de la esperanza

El DF se está yendo a pique con los índices de secuestro más altos que hemos visto en los últimos años.

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Max Cortázar 07/01/2014 00:31
La ciudad de la esperanza

Arranca 2014 y con él los capitalinos comenzamos un año en el que seguiremos esperando que las autoridades del Distrito Federal salgan de la parálisis en la que se encuentran sumidas desde hace un año, un estancamiento económico, social y político.

2014 pinta para ser el año en el que los habitantes del Distrito Federal seguiremos esperando que nuestro gobierno por fin tome las decisiones adecuadas para disminuir la ola de violencia e inseguridad que ha vuelto a inundar la capital y finalmente arranque con un plan de trabajo.

Y es que durante todo el año pasado fuimos testigos de cómo Miguel Ángel Mancera fue incapaz de mantener en movimiento una ciudad tan importante como lo es el Distrito Federal y fue entregando con su inacción el dinamismo económico y la aparente tranquilidad que se habían logrado hace apenas unos años.

Hasta el momento y después de un poco más de un año bajo la administración de Miguel Ángel Mancera, la ciudad se está yendo a pique con los índices de secuestro más altos que hemos visto en los últimos años, una economía totalmente paralizada y fuerzas de seguridad totalmente rebasadas por el crimen.

A eso se le suman la corrupción en la que algunas de las delegaciones están sumidas, con una burocracia ineficiente y funcionarios que viven de la mordida de los contribuyentes. Un gobierno que a vista de todos ha estado ausente, más pendiente de la imagen de su titular que de las necesidades de las casi diez millones de personas que lo habitan.

Hemos sido testigos de medidas superficiales que este gobierno ha llevado a cabo y hemos visto sus resultados; ninguna de ellas ha solucionado ningún problema. Los ejemplos más recientes son los anuncios triunfales del aumento a la tarifa del Metro y la construcción de una vía rápida al aeropuerto para resolver el problema del congestionamiento vial en la zona. 

El primero de los anuncios parte de un plebiscito totalmente sesgado y demuestra la poca transparencia del gobierno local al no revelar para qué serán utilizados los recursos que se obtengan del incremento al pasaje; la segunda es una decisión que no llevará a la ciudad a ningún lado, pues invertir en un aeropuerto que ya es obsoleto y que en un futuro cercano se tendrá que cambiar de sede significaría echar el dinero a la basura y engañar a los capitalinos. 

A Miguel Ángel Mancera le debe quedar claro que, lo que los ciudadanos necesitan son avenidas bien pavimentadas y sin baches, calles seguras, mejores escuelas y más trabajos, no una nueva carretera o servicios públicos más caros.

Habrá que esperar que este año no sea otro más que se deje pasar.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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