Me lo dijo un pajarito

El pasado 6 de noviembre los mexicanos nos despertamos con la noticia de que una aeronave mexicana había sido derribada por el gobierno venezolano por no haberse identificado propiamente cuando las autoridades venezolanas lo localizaron en su territorio. El general en jefe ...

El pasado 6 de noviembre los mexicanos nos despertamos con la noticia de que una aeronave mexicana había sido derribada por el gobierno venezolano por no haberse identificado propiamente cuando las autoridades venezolanas lo localizaron en su territorio.

El general en jefe de Venezuela, Vladimir Padrino, declaró que el derrumbe de esta aeronave se hizo en un principio sin saber su procedencia y fue hasta que las Fuerzas Armadas de Venezuela detectaron la matrícula mexicana que se le avisó a las autoridades de nuestro país.

El hecho de haber bajado a un avión de procedencia mexicana desatan las especulaciones de la forma en la que hace política el gobierno de Venezuela. En un principio Maduro aseguró que el avión había sido derribado para luego confirmar que había sido quemado una vez que había aterrizado. Informó que los pasajeros habían escapado y aclaró que el avión contaba con un cargamento de droga. ¿Dónde están los pasajeros, por qué no los detuvieron si los vieron salir corriendo, dónde está la droga y por qué se niegan a dar más información? Hasta el momento no nos queda claro si las imágenes con las que hoy contamos son sólo un montaje o realmente el hecho realizado.

La decisión del gobierno venezolano causó sorpresa a propios y extraños, pues la medida no sólo fue considerada extrema sino también como una falta al Estado de derecho y soberanía mexicana. Maduro aseguró que no había sido la primera ni la última nave que derribarían, la cuenta iba en 30.

Las incongruencias en este hecho, así como las que rodean su administración, son sólo muestras de la volatilidad con las que este mandatario toma decisiones. Basta con recordar la declaración en la que asegura que la muerte de Chávez se había debido a un envenenamiento de las fuerzas del mal o la decisión de embalsamar el cuerpo de su antecesor o su declaración en las que aseguraba que Hugo Chávez le hablaba a través del canto de los pájaros.

A eso se le suman sus actitudes intolerantes con la oposición, en época de campaña acusó a Henrique Capriles de fascista sólo por pertenecer a una corriente diferente. Ya como presidente acusó a inversionistas de ninfómanos, mientras invitaba a los venezolanos a saquear un comercio sólo por desacuerdos con el dueño.

El autoritarismo y unilateralidad con la que se maneja el presidente de Venezuela reafirman su insensatez, la cual supera por mucho a la de su antecesor, Hugo Chávez, y lo ha llevado a alienar a un país que en algún momento fuera una posible potencia latinoamericana.

A estas alturas es importante que el gobierno de México replantee su relación con un mandatario y administración que han perdido por completo su rumbo y empuje. México y el resto de los países de Latinoamérica deben estar atentos de Venezuela, pues en cualquier momento Maduro puede tomar una decisión que afecte a todo nuestro continente.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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