Cinco años
Ayer, 4 de noviembre, se cumplieron cinco años del lamentable fallecimiento de Juan Camilo Mouriño y el equipo que lo acompañaba en el Lear Jet 45 que cayera esa tarde en el poniente de la Ciudad de México. Una fecha que es recordada por muchas personas con tristeza y ...
Ayer, 4 de noviembre, se cumplieron cinco años del lamentable fallecimiento de Juan Camilo Mouriño y el equipo que lo acompañaba en el Lear Jet 45 que cayera esa tarde en el poniente de la Ciudad de México. Una fecha que es recordada por muchas personas con tristeza y cariño por la terrible pérdida que implicó no sólo para el gobierno del entonces presidente Felipe Calderón, sino para sus familias y seres queridos.
Juan Camilo Mouriño, José Santiago Vasconcelos, Miguel Monterrubio, Arcadio Echeverría, Norma Díaz y la tripulación que viajaba con ellos, además de ser funcionarios responsables y comprometidos con el país, eran grandes amigos, excelentes padres y queridos hijos. Su ausencia durante todo este tiempo ha significado un reto para seguir construyendo el México por el que ellos trabajaron desde diversos frentes.
Miguel Monterrubio fue un hombre hecho en el servicio exterior, fuimos amigos desde principios de 2000, ahí conocí su responsabilidad, su entrega y su ética de trabajo. Arcadio Echeverría, Cacho como le decíamos, siempre disponible, siempre dispuesto a ayudar, alegre y de sonrisa permanente. Normita Díaz creció con nosotros como mujer y como profesionista, su trabajo, su dedicación y su empeño la hicieron parte de la familia, nunca paraba.
Juan Camilo era un político hábil y un mexicano trabajador, fue un hombre diestro en la negociación, siempre supo escuchar los dos lados de la historia. Contaba con una facilidad destacable para solucionar los problemas, siempre trabajando en equipo. Con la gente siempre fue amable y abierto, a todos les brindaba una sonrisa franca y un consejo limpio. Su honestidad y esfuerzo lo llevaron a temprana edad a coordinar una campaña presidencial, a ser el jefe de la Oficina de la Presidencia y más tarde secretario de Gobernación. Práctico, afable, astuto y siempre sacando las cosas adelante, Iván —como le decíamos sus amigos— se convirtió en líder político y estratégico del Partido Acción Nacional.
Durante su paso por la administración pública, y por su fuerza como personaje político, fue blanco de ataques de todo tipo que supo sortear con responsabilidad y honestidad. Su partida, además de intempestiva, dejó un vacío en la arena política nacional y panista. Sin Juan Camilo se perdieron batallas y presencia, se perdió la interlocución con la oposición y el rumbo del partido. En ese momento el PAN se vio huérfano de candidato presidencial y las cosas no volvieron a ser igual.
Juan Camilo siempre supo dialogar con respeto con la oposición, siempre poniendo por delante la convicción y los ideales del partido. Desde 2005, cuando todo se veía casi imposible para Felipe Calderón supo guiar el barco y sacarlo a flote hasta conseguir su candidatura. En 2006, en una campaña donde Andrés Manuel López Obrador aventajaba por más de 10 puntos al candidato del PAN, Juan Camilo supo ser estratega, dirigir a un equipo y obtener la Presidencia.
A todos ellos los seguiremos recordando con mucho respeto por sus capacidades profesionales, pero sobre todo con mucho cariño.
*Diputado del PAN
