¿Y dónde está el piloto?
Para los que vivimos en la Ciudad de México ha sido evidente la ausencia de una agenda clara por parte del Gobierno del Distrito Federal. Hasta ahora los avances se han paralizado y con ellos los logros en seguridad, infraestructura y materia económica. Durante estos diez ...
Para los que vivimos en la Ciudad de México ha sido evidente la ausencia de una agenda clara por parte del Gobierno del Distrito Federal. Hasta ahora los avances se han paralizado y con ellos los logros en seguridad, infraestructura y materia económica.
Durante estos diez meses en los que Miguel Ángel Mancera ha fungido como el titular del Gobierno del Distrito Federal el cierre de calles y monumentos históricos, la parálisis económica, el aumento de secuestros, los homicidios y el robo a mano armada, así como un repunte en la corrupción se han convertido en las características que definen la administración.
Ante este escenario es imposible no preguntarse: ¿cuál será la dirección que tomará el gobierno de Miguel Ángel Mancera luego de diez meses de pocos resultados? ¿Qué hará para garantizar el libre tránsito de los habitantes de la capital que han visto sus rutinas truncadas ante la presencia de manifestantes? ¿Cómo resolverá la crisis social que se ha desatado ante la ausencia del gobierno? ¿Qué hará para resolver el aumento de inseguridad en la ciudad? ¿Cómo contrarrestará las quejas de corrupción y falta de transparencia de sus funcionarios? ¿Cómo va a recuperar los más de 200 millones de pesos que ha perdido la economía capitalina por las manifestaciones?
Sin contar con respuestas concisas, los habitantes de la capital del país comienzan a reconocer que el trabajo de este nuevo gobierno carece de dirección, tan es así que por primera vez en lo que va de su gestión son más los ciudadanos que desaprueban sus decisiones que los que las aprueban. Por segundo trimestre consecutivo el desempeño del jefe de Gobierno es reprobado por sus gobernados, pues hasta el momento se ha quedado corto en temas como el combate a la pobreza, el narcomenudeo, la inseguridad y la atención al problema de los plantones, así como los pocos resultados en materia de transparencia.
Por el momento Mancera ha dado prioridad a las notas de color y eventos sociales, sacrificando el bienestar de los millones que vivimos en esta ciudad, haciendo a un lado el reto que implica gobernar la capital de México llena de matices y opiniones. El gobierno y su titular no pueden abandonar la ciudad en el populismo que pretenden esperando que la inercia sea la que haga el cambio que se necesita.
La falta de decisiones para conformar la agenda de este gobierno tiene enojados a los habitantes de la Ciudad de México y si Miguel Ángel Mancera sigue ignorando esta problemática el aletargamiento que alguna vez reinó en la capital del país puede regresar e intensificar la crisis que hoy ya se enfrenta. Mancera necesita retomar el control de la ciudad y de su gobierno, de no hacerlo estaríamos en la antesala de un escenario de ingobernabilidad y ausencia de autoridad.
*Diputado del PAN
