Carrizalillo, el pueblo secuestrado
Testimonios dan cuenta de que un grupo de narcos ocupó esta comunidad.
La comunidad de Carrizalillo, municipio de Eduardo Neri, Guerrero, no llega a mil habitantes. Apenas se asoman unas 200 casas sobre la tierra caliente guerrerense, aunque tiene una particularidad cruel: está controlada por los Guerreros Unidos. Nada se hace ni pasa si no lo autoriza este grupo criminal. Su gente vive bajo el narcoterror.
Aquí está una alerta más para los gobiernos federal y estatal: Carrizalillo. Es otro poblado arrancado por el crimen organizado con violencia y plomo. Es otra de las sedes de los Guerreros Unidos donde, inclusive, El Chucky —jefe de sicarios que asesinaron a algunos normalistas de Ayotzinapa— y sus pistoleros se refugiaron la noche del domingo 28 de septiembre pasado, sólo horas después de haber masacrado a los estudiantes. Hoy, El Chucky continúa prófugo.
De cómo grupos criminales someten y se apoderan de un pueblo entero.
Con base en las investigaciones y declaraciones que se han realizado tras la masacre en Iguala, se desprende lo siguiente (por razones de seguridad, nos reservamos el nombre del declarante):
“Hace aproximadamente cuatro meses llegaron unas personas a la comunidad a la casa de Onofre Peña Celso, en cuya entrada tiene un altar religioso; llegaron cinco camionetas tipo Pick Up, tres Ford Lobo, una Silverado blanca y una Ram gris, en las que iban aproximadamente cincuenta personas armadas con armas largas y vestían uniforme tipo policías, de color negro, encapuchados todos ellos…
“Posteriormente uno de ellos se identificó como Clave Nueve y nos dijeron que pertenecían a Guerreros Unidos…
“Con el tiempo, estas gentes empezaron a extorsionar a los trabajadores de la mina, a los comerciantes, al igual que al Comisariado a quienes les establecieron una cuota para supuesta protección, siendo el primer pago de un millón de pesos. Asimismo, comenzaron a golpear y amenazar a la gente de la comunidad que no asistían a juntas con ellos para exigirles dinero que ocupaban para comprar más armas…
“Además, empezaron a obligar a los hombres a reclutarse para pertenecer a su grupo y como la gente no se doblegó a sus exigencias, empezaron a levantar y a tablear; una de las personas levantadas fue la señora Isabel García y su chofer Gerónimo Valdez de Jesús, ya que éste no obedeció la orden de no bajar a Iguala a hacer compras, y por eso lo levantaron y golpearon y les quitaron todo el abarrote, ya que son comerciantes…
“Nos enteramos que los Guerreros Unidos habían ido también a las comunidades de Tenantla y Amatitlán donde también trataron de someter a la población…
“Aun cuando el Ejército llegó y les denunciamos la presencia de los Guerreros Unidos que se ocultan con Onofre Peña Celso, aún no los han aprehendido… ésta es la razón por la que estamos solicitando ayuda…
“Esta gente (Guerreros Unidos) ya prohibió la entrada de surtidores de abarrotes a la comunidad y éstos ya se agotaron en las tiendas, y no tenemos qué comer, por lo que nos encontramos indefensos y temerosos de que los Guerreros Unidos nos hagan daño…
“Hemos podido identificar por nombre a algunos de ellos (Guerreros Unidos)… uno de ellos es Israel Peña Bautista, alias El Cincel, quien es sobrino de Onofre y está a cargo de una célula que opera en Carrizalillo, aproximadamente de veintiseis años de edad, y en su casa tiene a un grupo de gente armada, la cual es de dos pisos color azul claro, portón negro, y vive del mismo lado de la casa de su tío…
“Bartolo Gatica Peña es otro de los jefes que está a cargo de otra célula que opera en el mismo lugar, de treinta y ocho años de edad aproximadamente, y tiene casa de adobe y repellada de cemento, techada con lámina galvanizada y también está por el mismo lado de donde vive Onofre, pero un poco más retirada…
“Valeriano Celso Solís, bajo de estatura, cejas canosas, de aproximadamente cincuenta y siete años de edad, él es otro de los jefes; su casa es de dos pisos color beige, con patio grande, portón color negro…
“Y el Clave Nueve tiene unos treinta y nueve años de edad, cabello tipo militar color negro, y como seña particular trae una cicatriz en el antebrazo sin recordar si es el derecho o el izquierdo. Él se mueve en la Ram gris…”.
Hasta aquí la declaración del testigo.
Allí están, ciudadano procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, denuncias, hechos, nombres, información, señas, descripciones, de cómo tienen secuestrada a la comunidad de Carrizalillo.
Allí está la denuncia periodística, ciudadano gobernador sustituto, Rogelio Ortega Martínez.
A ver si hacen algo. Un caso más dentro del México violento. Lo seguiremos de cerca.
Twitter: @_martinmoreno
