Violencia, fosas y ejecuciones masivas

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Martín Moreno 20/06/2014 00:00
Violencia, fosas y ejecuciones masivas

A las alertas financieras se suma la inseguridad a galope. Ante los 23 mil 640 muertos durante los primeros 14 meses del gobierno peñista, la reaparición de fosas comunes y de ejecuciones masivas, perturba y detona una pesadilla que parece interminable. ¿Las consecuencias? México cae cinco lugares en el Índice de Paz Global.

Contra lo que intenta diseminar el discurso oficialista, las cifras y los escenarios sobre inseguridad muestran que la violencia ni se ha controlado ni mucho menos ha disminuido. Se mantienen, en promedio, cifras similares a las del último año de gobierno de Calderón. Nada que celebrar.

La medición hecha por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP, por sus siglas en inglés), y divulgado apenas el lunes pasado, no sólo indica la caída mexicana en los índices de paz. Aún más: hace un severo diagnóstico sobre el sistema judicial.

“La ineficiencia del sistema judicial ha mostrado un deterioro significativo y en algunos de los estados, casi el 95% de los homicidios quedan impunes”.

Así nos ven en el exterior, como un país con leyes ineficaces.

Hay preocupación externa por la violencia fuera de control en México. Tanta, que la ONU ya se está ocupando —con escenarios más que alarmantes— de configurar un diagnóstico sobre lo que está ocurriendo realmente en el país.

“Los asesinatos y la impunidad de la guerra contra el narco, emprendida el sexenio pasado, continúan en la actual administración”, señala el informe presentado por el relator especial de Naciones Unidas sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Christof Heyns, en su informe sobre México.

“El relator especial está preocupado de que México continúe experimentando niveles alarmantes de violencia. Incidentes extremadamente violentos, en particular con violaciones al derecho a la vida, siguen ocurriendo a un nivel intolerable”, se señala en las observaciones del documento que ya fue presentado en Ginebra.

“Un menor énfasis en el tema de la violencia y el crimen, puede no reflejar disminuciones reales en la comisión de crímenes violentos”, incluye el dictamen presentado. Cierto: ocultar información sobre los muertos o evadir el tema en los discursos gubernamentales es una estrategia nula, irresponsable y hasta criminal.

“Durante su visita, el relator especial recibió información extensiva que indicaba que las ejecuciones e impunidad por homicidio siguen estando extendidas en muchas partes del país”, agrega el informe.

En pocas palabras: la violencia en México sigue imparable.

Los 23 mil 640 muertos que reporta el conteo puntual del semanario Zeta, son el reflejo estadístico de esa violencia galopante. Aún faltan por contabilizar los ejecutados de febrero a mayo.

Desgraciadamente, más cadáveres no faltarán.

De un rancho en Cosamaloapan, Veracruz, 31 cadáveres fueron exhumados de una fosa clandestina. “Los cadáveres están despedazados, se están tratando de completar los cuerpos; hasta ahora van 31”, detallan funcionarios de seguridad local. Es una escena macabra que comienza a reeditarse de manera cada vez más frecuente. Es parte de la pesadilla.

En la zona serrana de San Ignacio, Sinaloa, fueron hallados…¡12 cadáveres dentro de una camioneta! Además, seis cuerpos se localizaron en otros puntos de la región.

Es la barbarie mexicana. De las fosas con decenas de muertos a los caminos sembrados con cadáveres en algunas localidades. Hay tragedias que no cambian.

Ejecuciones por todos lados.

Guerrero continúa en el deshonroso primer lugar de homicidios relacionados con el crimen organizado, al registrar dos mil 457 muertos en el último año.

Le sigue el Estado de México, con dos mil 367 ejecuciones. Durante enero y febrero pasados, el Edomex ocupó los primeros lugares en homicidios dolosos con 440 asesinatos, y con el mayor número de víctimas de extorsión, reporta el Observatorio Nacional Ciudadano.

El tercer puesto lo ocupa Chihuahua, con dos mil homicidios; luego Jalisco, con mil 766.

Es la violencia que no cesa en México.

ARCHIVO CONFIDENCIAL

MICHOACÁN. “Fausto Vallejo estaría viviendo horas extra en el poder michoacano. De no ocurrir algo inesperado, pedirá licencia a la gubernatura por motivos de salud”, adelanté, en esta columna, el martes pasado. El miércoles se confirmó nuestra exclusiva. Vallejo se va por la puerta trasera, dejando atrás un estado dominado por la violencia, gobierno pulverizado, vacío de autoridad, un hijo —Rodrigo Vallejo Mora— bajo sospecha y una historia para el olvido. ¿Qué viene? Una batalla política durísima por la gubernatura michoacana en julio de 2015. Un PRI desgastado. Un PAN que, con Luisa María Calderón, se quedó a centímetros de la gubernatura. Un PRD aún con fuerte dominio político. Se abren las apuestas.

                Twitter: @_martinmoreno

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