23 mil 640 muertos

¿De qué servirá que haya caído El Chapo si la espiral de violencia no cesa?

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Martín Moreno 21/03/2014 02:05
23 mil 640 muertos

Durante los primeros 14 meses del sexenio —de diciembre de 2012 a enero de 2014— se registraron alrededor de 23 mil 640 muertes relacionadas con la violencia en México. Mil 700 ejecutados cada mes, 55 diarios. La bitácora roja se mantiene imparable, brutal.

Las cifras son contundentes. La ausencia de estrategia anticrimen ha dejado una estela mortal que no sólo no ha disminuido, sino que se mantiene ante la indefensión de ciudadanos.

¿De qué servirá que haya caído El Chapo Guzmán si la espiral de violencia no cesa? ¿De qué ayuda la muerte —ahora sí— de Nazario Moreno, si en cada esquina la inseguridad sigue arrodillando a las familias, masacrándolas, asaltándolas, secuestrándolas, aterrorizándolas?

Los muertos del sexenio no son cifras de la oposición. Son los conteos de las procuradurías de Justicia estatales que, de manera meticulosa, ha recopilado y divulgado el semanario Zeta, apoyándose también en cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). Es la tragedia persistente.

¿Cuáles son los estados más violentos del país en esos 14 meses?

Guerrero, con dos mil 457 muertos. Los innegables vacíos de gobierno han sido llenados por el crimen organizado y las autodefensas. En el estado hay territorios autónomos controlados por policías comunitarias.

Estado de México, con dos mil 367 ejecuciones. La criminalidad y el narco fuera de control y en abierta disputa de varios municipios: Cuautitlán Izcalli, Ciudad Nezahualcóyotl, Ecatepec y algunos otros.

Chihuahua, con dos mil cinco muertes. Es emblema tradicional, desde el sexenio pasado, de la alta violencia. Ciudad Juárez vuelve a asomarse como zona de riesgo máximo a escala nacional, con 453 ejecuciones en los últimos 14 meses.

Jalisco, con mil 766 asesinatos vinculados al narcotráfico. Tierra donde el narco se ha enraizado y con el dominio de una organización cada vez más empoderada: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Michoacán, con mil 738 ejecuciones. La entidad bajo dos fuegos: el narcotráfico vía Los Caballeros Templarios —replegados, golpeados por la muerte de Nazario Moreno, pero ni extinguidos ni mucho menos liquidados—, y las autodefensas fuertemente armadas y respaldadas, algunas, por el crimen organizado; ayer, aliadas, hoy, enemigas del gobierno federal. Dígase lo que se diga, hágase lo que se haga, el estado continúa con gobiernos fallidos en cuestión de seguridad. Es un caos. Apenas el martes pasado lo decíamos en esta columna: “Michoacán está peor que al inicio del sexenio”.

Sinaloa, con mil 516 muertes. La cuna de los jefes del narco mexicano, sigue siendo azotada por la violencia sin freno. Cayó El Chapo. Pero se quedaron los cuernos de chivo.

Por ciudades, el Distrito Federal —con presencia cada vez más fuerte del crimen organizado, cárteles de la droga, repunte en secuestros e inseguridad generalizada— ya se ubica entre los primeros lugares de violencia.

En el rubro de ciudades y municipios, el reporte de homicidios es el siguiente:

Acapulco, con 883; DF, 753; Tijuana, 564; Culiacán, 479; Ciudad Juárez, 453; Ecatepec, 312; Guadalajara, 297; Monterrey, 266; Zapopan, 258, y Chihuahua con 251.

Lo dicho: violencia generalizada.

Con base en el conteo de cifras oficiales, enero pasado constituyó un mes de alta violencia: mil 425 homicidios dolosos relacionados con el crimen organizado, que incluyen enfrentamientos y ejecuciones, producto, la  mayoría, de ajustes de cuentas entre narcomenudistas o células que pertenecen a grupos del narcotráfico.

Para el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), el Edomex fue la entidad con mayor número de asesinatos en enero con 176 casos, alrededor de 13% de las muertes en todo el país durante ese primer mes de 2014.

Así, el ritmo de ejecuciones en México prácticamente no ha variado entre el último año del calderonismo y el primer año del peñismo. ¿Qué dicen las cifras? 20 mil 571 muertes durante 2012, en comparación a 20 mil 156 registradas en 2013. Niveles de violencia similares.       

Para el ONC, entre diciembre de 2013 y enero de 2014, aumentaron 5.60% las denuncias por secuestro, 10.36% las de extorsión, 0.94% las de robo con violencia, 1.81% las de robo de vehículo, 3.60% las de robo a casa habitación y, 1.22%, las de robo a negocios.

Allí están las cifras: duras, dolorosas, irrebatibles.

No, señores: la violencia no se acaba.

 

ARCHIVO CONFIDENCIAL

EL LÍDER CONSENTIDO. Allí, intocable, orondo, orador oficial durante la ceremonia del 18 de marzo, Carlos Romero Deschamps, el hoy más que nunca todopoderoso del sindicato petrolero, a la derecha del señor. ¿Alguna duda?

                Twitter: @_martinmoreno

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