AMLO y Morena: el partido que viene

Martí Batres entregó al IFE 693 mil 927 afiliaciones para su registro político.

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Martín Moreno 04/02/2014 00:17
AMLO y Morena: el partido que viene

Desde hace tiempo Andrés Manuel López Obrador ha dicho, en reuniones privadas, una frase recurrente: “El PRD no tiene remedio; el futuro es Morena”. Hoy, con una izquierda dividida, sin peso opositor, y oficialista en algunos escenarios, el proyecto político personal de AMLO está a punto de volverse realidad.

El viernes pasado el presidente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Martí Batres, entregó al IFE 693 mil 927 afiliaciones para alcanzar el registro como partido político (la ley establece como requisito 219 mil afiliados).

Es decir: acostumbremos, desde ahora, a ver a Morena ya como partido político, con todas las prerrogativas y derechos contemplados por la ley. Cumplió con los requisitos. No hay vuelta de hoja.

Y más allá de odios enfermizos o de adoraciones fanáticas, López Obrador y sus seguidores tienen todo el derecho a ser partido político en México si cumplen con los requisitos marcados en la ley electoral. Guste o no, AMLO es una fuerza política indiscutible y ahora opta por institucionalizar a su movimiento mutándolo a partido. Así de sencillo. Lo demás es retórica a conveniencia.

Vergüenzas hay en todos los partidos: en el PRI, en el PAN, en el PRD, en el Partido Verde, en el Panal, en el PT, en el Movimiento Ciudadano. Los abusos de diputados, senadores y políticos en general no diferencian colores ni ideologías. La corrupción y los intereses particulares se dan en todos lados. Así que pongamos de lado la hipocresía y dejemos de autoflagelarnos porque “allí viene el partido de López Obrador…”

Morena será partido político ante un PRD —el dirigido por Los Chuchos— en picada, cuestionado por su colaboracionismo con el gobierno peñista dentro del Pacto por México y, en particular, por la nefasta miscelánea fiscal; de cara a elecciones internas en las que Zambrano, Ortega y compañía pretenden imponer una extensión de dominio partidista vía Carlos Navarrete. El otro candidato sería Marcelo Ebrard, quien ayer anunció que irá por la dirigencia nacional de los amarillos.

¿Cuál sería la posible candidatura de unidad, una tercera vía que intentara evitar el resquebrajamiento total del PRD? La de Cuauhtémoc Cárdenas.

Y con el rechazo de AMLO a unir fuerzas con el PRD, Cárdenas, Los Chuchos y compañía, en contra de la reforma energética, hoy queda más que claro: López Obrador nada quiere ya con el PRD. Su apuesta política —en prenda su propia salud— será con Morena.

¿Gana o pierde el PRD con el abandono político de AMLO dentro de las filas amarillas?

Algunas consideraciones:

Cálculos del PRD señalan que, en promedio, siete  de cada diez votos para el partido han sido gracias a AMLO.

En la elección presidencial de 2012, de los 16 millones de sufragios emitidos en favor de la izquierda, alrededor de 11 millones fueron directamente por la figura de AMLO.

Las preferencias perredistas para que AMLO fuera el candidato presidencial en 2012 por encima de Ebrard eran apabullantes: ocho de cada diez lo preferían (nos referimos, por supuesto, a las simpatías exclusivamente dentro del PRD).

El PRD no se equivocó de candidato presidencial en 2012: AMLO —contra los pronósticos de encuestadoras aliadas al PRI que vaticinaban “hasta 20 puntos de diferencia de Peña Nieto sobre López Obrador— quedó en segundo lugar, a siete puntos del PRI, desplazando al partido en el gobierno (PAN) y haciendo una campaña que, para bien o para mal, sorprendió a todos. “AMLO es quien provoca mayor rechazo en las encuestas, pero es el que mayor número de votos garantiza al PRD”, asegura Roy Campos, número uno de Consulta Mitofsky. Roy tampoco se equivocó.

¿Gana o pierde el PRD sin AMLO? Juzgue usted, lector de Archivos del Poder.

A pesar de la innegable influencia de AMLO dentro del PRD, hoy por hoy López Obrador ya no quiere al partido. Lo rechaza sin disimulo. Lo cambió por Morena, que será partido político.

Morena estará en las boletas electorales de 2015, elección intermedia clave para determinar cómo andan los ánimos electorales para con el partido en el poder: el PRI. Será un referéndum indiscutible.

¿Qué le queda al PRD? O Cárdenas o Navarrete o Ebrard.

Si Los Chuchos insisten en imponer a Navarrete, seguramente las divisiones serán más profundas.

Marcelo no tiene las simpatías de Mancera. Lo menos riesgoso sería empeñarse en que Cuauhtémoc sea el nuevo líder del partido.

Por lo pronto, no nos extrañe una fotografía a futuro: AMLO, con el partido político Morena, frente a frente, en Los Pinos, con Peña Nieto.

Pero ese será otro tema que abordaremos.

                Twitter: @_martinmoreno

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